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La Fed se pone manos a la obra: reducirá su balance a partir de octubre y señaliza más subidas de tipos


Pese a que nadie en los mercados anticipaba ninguna modificación del precio oficial del dinero en esta reunión de la Fed, tampoco descartaban que su presidenta, Janet Yellen, anunciase novedades después de tres meses de mutismo estival. Y así ha sido, por partida triple: el banco central empezará a reducir el tamaño de su balance a partir de octubre, mantiene sobre la mesa una subida de tipos en diciembre y además señaliza la posibilidad de que los tipos de interés terminen 2018 en el entorno de 2%- 2,25%. Es decir, que a la modificación de diciembre, de cometerse, se le sumarían otras tres subidas para el año que viene.

“La Fed ha señalado firmemente que todavía está sobre la mesa un posible aumento de los tipos de interés en diciembre, pero será difícil para los inversores confiar en este pronóstico, ya que queda mucho tiempo para que la Fed cambie de opinión”, afirma Luke Bartholomew, gestor de Aberdeen Standard Investments. En su opinión, “claramente, la Fed sigue creyendo que la baja tasa de desempleo se traducirá en un repunte de la inflación, pero si la inflación continúa subestimándose, es difícil que veamos a la Fed subir los tipos otra vez”. Además, Bartholomew recuerda que 2018 plantea varios motivos para elevar la incertidumbre, entre ellos el hecho de que en febrero termina el mandato de Janet Yellen.

“Con los mercados poniendo en precio (antes de la reunión) sólo una subida de tipos hasta diciembre de 2018, en comparación con las cuatro subidas de las proyecciones de la Fed en julio, hay una marcada divergencia con la forma de pensar de los inversores”, comenta por su parte Mark Dowding, co responsable de deuda con grado de inversión de BlueBay AM.

En consonancia con el mensaje hawkish del gráfico de los puntos, el banco central ha revisado sus previsiones del crecimiento del PIB al alza – del 2,2% al 2,4%- y reducido ligeramente la ya de por sí baja tasa de desempleo. También ha utilizado la jerga a la que ya tiene acostumbrados a los inversores, al prever que la inflación se mantendrá “algo por debajo del 2% en el corto plazo, pero se estabilizará en torno al objetivo del 2% del Comité en el medio plazo”. La reacción inicial del mercado ha sido comprar dólares – el cruce euro/dólar perdió la cota de los 1,19- y vender bonos del Tesoro de EE.UU., cuya rentabilidad repuntó; en el caso de la referencia a dos años, llegó a alcanzar niveles inéditos desde 2008.

Cuenta atrás para el tapering del balance

El otro gran anuncio de la jornada fue la notificación de que el balance de la Fed – en torno a 4,5 billones de dólares- empezará a reducirse el mes que viene, de acuerdo con las condiciones expuestas en la reunión de junio. Resumiendo, el banco central reducirá de 6.000 en 6.000 millones cada mes la reinversión de los bonos que lleguen a vencimiento, y en 4.000 millones los MBS que ídem. Cada tres meses, la cantidad se incrementará en otros 6.000 millones, de manera que alcanzará los 50.000 millones en el cuarto trimestre de 2018 (leer más). 

“El proceso de reducción del balance está hecho con la intención de ser predecible y debería ser tan aburrido como “ver cómo se va secando la pintura”, en palabras de la propia Janet Yellen”, indican desde Natixis Global AM. Para sus analistas, “está claro que mediante la proporción de toneladas de forward guidance, la Fed pretende minimizar el impacto de la retirada de estímulos sobre los mercados”.

Se trata de una labor harto delicada, dado que el tapering del balance añadirá entre el cuarto trimestre de 2017 y el cuarto de 2018 hasta 270.000 millones de dólares a la necesidad de financiarse del gobierno federal, según cálculos de la gestora, y se producirá “en un momento en que el déficit se mantiene entre el 3% y el 3,5% del PIB a pesar del pleno empleo y antes de que se haya implementado cualquier forma de estímulo fiscal”.

“Las dos preguntas que atormentan a los inversores y que es probable que creen incertidumbre son cuáles serán las consecuencias (de la reducción del balance) y en qué medida afectarán a los tipos de interés. Después de todo, sería bastante lógico que los inversores asumiesen que este “QE inverso” podría tener el efecto contrario que un largo período de flexibilización cuantitativa”, añaden los expertos de Edmond de Rothschild AM.

Las catástrofes naturales tendrán efecto sólo a corto plazo

El comunicado de la Fed también ha hecho una referencia al efecto devastador de los huracanes Harvey, Irma y María, con la intención de mandar un mensaje tranquilizador: “Las disrupciones causadas por las tormentas y las labores de reconstrucción afectarán a la actividad económica en el corto plazo, pero la experiencia del pasado sugiere que es improbable que los huracanes alteren el curso de la economía nacional en el medio plazo”. Adicionalmente, se indica que “unos precios más altos de la gasolina y algunos otros artículos como consecuencia de los huracanes probablemente impulsen temporalmente a la inflación”, aunque dentro de los términos ya expuestos.

 

 

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