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La diversificación de los planes de pensiones de empleo, ¿deseo o realidad?


La realidad de los planes de pensiones de empleo de España y Portugal es que, diversificar, diversifican poco. Según refleja un estudio realizado por Towers Watson a un colectivo de entidades líderes que gestionan cerca de 30.000 millones de euros y que representan el 70% del patrimonio total de los fondos de pensiones de empleo de esta región, la asignación estratégica de activos financieros de estos vehículos se concentra en un 90% en bonos y renta variable. Un dato que pone de manifiesto el bajo grado de diversificación a otro tipo de activos, materia pendiente de las entidades nacionales que gestionan estos productos. 

La renta fija, según el informe, es la que mayor peso acapara, un 57%, frente al 33% del segundo de los activos, la renta variable. Esta concentración apenas deja un 10% restante que se reparte en mercados primarios como el inmobiliario, capital riesgo o infraestructuras (4%), en liquidez (4%) y en otros activos alternativos (2%). Este reparto difiere mucho al resto países, donde la inversión en renta fija y variable es del 29% y el 52%, respectivamente. De esta manera, se refleja que las carteras locales son mucho más conservadoras que a nivel global.

Por otro lado, en este informe también se muestra el alto sesgo europeo y, sobre todo, periférico de las carteras de pensiones de empleo españolas y portuguesas. Sobre el total de la inversión en renta fija, un tercio de la misma está invertida en deuda pública de países periféricos de la eurozona y poco menos de un tercio en bonos de Europa Central. Asimismo, un 15% en bonos corporativos europeos y un 10% en cédulas hipotecarias. El 12% restante, se diversifica entre bonos de menor calidad (4%), renta fija soberana global de países desarrollados (4%) y países emergentes (2%) y bonos corporativos globales (2%).

En el caso de la renta variable, la exposición a bolsa de la eurozona llega a suponer más de dos tercios y el resto, un cuarto en acciones globales y un 5% en emergentes.

En cuanto a la inversión residual en activos menos tradicionales, predominan el private equity (54%) y el inmobiliario (39%), por delante de los hedge Funds (5%) y las infraestructuras (2%). 

David Cienfuegos, director de Inversiones de Towers Watson, resume esta situación señalando que “existe una fuerte creencia en la necesidad de diversificar las carteras, sin embargo esto todavía no se refleja en las posiciones de los fondos de pensiones, que siguen altamente concentradas en bonos y acciones domésticos”.

Por otro lado, Cienfuegos destaca cómo “el interés de los fondos de pensiones en diversificar a través de activos alternativos está creciendo lentamente a medida que los fondos cumplen con los requerimientos de buen gobierno necesarios para implementar una cartera bien diversificada".

La diversificación, ¿se plasma en mejores resultados?

Según las conclusiones del estudio, los gestores que diversifican mejor sus carteras obtienen mejores resultados a cinco años que aquellos que tienen una asignación concentrada, un 4,7% frente al 4,0% de rentabilidad media anualizada. Además, subrayan, las estrategias que incluyen activos alternativos en la cartera mejoran sus resultados a cinco años en un 0,8% frente a los que limitan la inversión a activos tradicionales (4,8% versus al 4,0% de rentabilidad media anualizada). 

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