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La diferencia entre un bono convertible y un CoCo: el caso del Popular


Nathalia Barazal está al frente de la gestión del LO Funds- Convertible Bond desde 2004. Este fondo de Lombard Odier, calificado como Consistentes Funds People, puede invertir tanto en bonos convertibles financieros como no financieros, “aunque da la casualidad de que en convertibles no hay muchos bonos emitidos por bancos y aseguradoras”.

La gestora aclara que el último convertible de una entidad financiera en el que invirtió en el último año fue en uno de la aseguradora americana Old Republic, una entidad con una capitalización de 5.000 millones de dólares. No obstante, se vio obligada a venderlo antes del vencimiento porque subió tanto que adquirió la cualidad de renta variable. En cambio, Barazal aclara que “en Europa hemos evitado invertir en esta clase de bonos, al verse antecedentes como Monte dei Paschi en Italia o lo que ha pasado en España con Popular”.

No obstante, es necesario hacer una aclaración con respecto al Popular. La semana pasada, cuando Santander adquirió Popular por un euro tras el visto bueno del Mecanismo Único de Resolución, las acciones del banco perdieron todo su valor… pero también lo perdieron los CoCos emitidos por la entidad, causando pérdidas a sus tenedores. “Nosotros nunca compramos CoCos, son lo contrario de lo que buscamos al invertir. Lo que pasa es que está en ellos el término “convertible”, y se mezclan muchas cosas”, comenta Barazal.

Diferencias entre activos

La experta procede a explicar las principales diferencias entre ambos instrumentos. En primer lugar, indica que “el CoCo se denomina como una deuda, y cuando todo va bien es una deuda y recibes un cupón. Cuando va mal, te transforman en accionista”. Barazal aclara que el caso del Popular “ha derivado en bancarrota, que es lo peor que puede ocurrir”, pero en un caso más estándar, en el que el banco emisor no llegara a este extremo, con la ejecución del CoCo los tenedores “le darían la oportunidad a la empresa de transformar su deuda en renta variable, y esto supone proporcionarle un balón de oxígeno fenomenal para poder sortear la quiebra”.

Barazal añade que “al principio, cuando has comprado ese CoCo, te han dado un cupón con una rentabilidad extra que refleja el riesgo de que potencialmente un día puedas convertirte en un accionista”. En cambio, aclara, “en un bono convertible, tienes una deuda; cuando va bien, se transforma en renta variable, y cuando va mal, sigues con la deuda. Eres tú el que decide”. Por eso, en su opinión, ambas clases de activos representan “mundos totalmente diferentes”. 

A pesar del gran daño que ha causado el bail in del Popular, la experta quiere realizar una lectura optimista sobre esta experiencia, y que tiene que ver con el nivel de educación financiera de los inversores: “Como los tipos están en cero, todo el mundo necesita rendimiento y todo el mundo ha ido a buscar más riesgo. Pero el mundo no es tan agradable y tan simple. No te regalan nada. Si tú tienes más rentabilidad, es porque has tomado más riesgo. Obtener mucho rendimiento sin adoptar mucho riesgo ya no existe”.

Por tanto, la adquisición de un CoCo ilustra perfectamente esta premisa: “Es cierto que, estadísticamente, la activación de un CoCo no ocurre mucho. Pero son cosas que pueden suceder; en un momento dado, Deutsche Bank también estaba dudoso, aunque no esté en la situación del Banco Popular y nunca lo haya estado. Por tanto, cuando compras ese tipo de productos, simplemente tienes que aceptar ese tipo de riesgo. Nadie te ha engañado, ese riesgo está ahí porque el bono te ha pagado más”, concluye la gestora.

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