Juan Grau, Joan Navarro y Ángel Olea: el carácter global de tres gestores locales del siglo XXI


Después de contar con la presencia de seis de los gestores incluidos en el libro Gestores Locales para el Siglo XXI, ya disponible en Amazon, escrito por María Folqué y Montserrat Formoso, en la presentación del mismo en el Palacio de la Bolsa de Madrid, Funds People realizó una nueva presentación en Barcelona a principios de noviembre en el Palacio de la Bolsa de la ciudad condal. 

En esta ocasión, de la mano de Juan Grau, gestor del EDM-Inversión, Joan Navarro, uno de los gestores del Sabadell España Bolsa, y Ángel Olea, gestor del Abante Asesores Global, se ahondó en que ventajas ofrece una gestión local, que errores han marcado la trayectoria de estos gestores y si tienen gurús de referencia, entre otras.

En cuanto al debate sobre gestión local frente a global, Grau señala que ésta hoy en día debe ser globalizada. “El mundo esta globalizado, las necesidades de los inversores miran a un mercado global, con lo cual no se puede entender una gestión centralizada en un mercado local”, considera el gestor de EDM Gestión.

Sin embargo, puntualiza que “eso no quiere decir que, dentro de esa perspectiva de globalidad, la localidad del gestor pueda aportar un factor diferenciador”. Aquí es donde surge la principal ventaja de un gestor local: la proximidad a las compañías. Una relación intensa que, en el caso de Grau, ha ido construyéndose a lo largo de los años dada la longevidad del fondo que lidera.

Un punto a favor para futuros inversores ya que, “a pesar de que hay muchos inversores que les gusta la globalidad, a muchos otros también es gusta tener en cartera compañías que al menos las conozcan o entiendan".

Por su parte, Navarro, gestor de un fondo de bolsa española, comparte la idea de que, en el caso de España, al ser un universo reducido de inversión, el contacto continuo con las compañías otorga cierta ventaja frente a gestores de fuera.

No obstante, piensa que no es necesario separar la gestión de activos locales de los globales ya que el talento esta en todas partes por igual y no depende de la geografía. De lo que se trata, puntualiza, es de aunar estas aptitudes para crear un proceso de inversión sólido y que sea aplicable tanto a gestión de activos locales como globales.

Desde el punto de vista de Olea, gestor de gestores, como el mismo se califica, existe talento tanto en España como en otros países, aunque ve lógico que el expertise y conocimiento de los gestores españoles del mercado doméstico sea superior al de otros gestores fuera de España.

Además, apunta a que el talento en España no se limita a la gestión renta variable española, “que es evidente que es así”, sino que también señala que hay muy buenos gestores de fondos multiactivo, mixtos conservadores… haciendo referencia Olea al libro presentado esa mañana.

Errores

A la hora de concretar cuales han sido los errores y aciertos más importantes de su larga trayectoria profesional, Olea precisa como su pecado del pasado año fue pensar que la renta fija no volvería a dar unas rentabilidades tan atractivas y, por el lado positivo, haber estado invertido 10 años en fondos como Belgravia o Cartesio, “parte fundamental del comportamiento del fondo”, destaca.

Grau acude al ADN de su estilo de inversión “orientado a la relación personal” como la fuente de aciertos y errores. Según Grau, “las empresas son personas y en la medida que tienes capacidad de analizarlas y valorarlas te da la idea de cómo pueden hacerlo esas compañías. El tema es que te tienes que fiar de las personas”.

En este sentido, su gran error reconoce que fue una gran decepción que se llevo con un alto directivo de una compañía del que quiso creerse lo que le decía; y, su mayor acierto, creerse también los planteamientos de otro directivo, “un acto de fe”, aunque en este caso sí le dieron muchas satisfacciones.

Finalmente, Navarro subraya como, al final, “el error viene más de la inexperiencia de creer que una idea concreta de inversión tiene que funcionar y si no funciona, lo ves como un error”. En este contexto, remarca la importancia de ver a la cartera en su conjunto, siendo consciente de que unas cosas van a ir mejor y otras peor, “lo que te obliga a revisar tus planteamientos”.

Gurús

Lejos de tener un gestor de referencia, Grau destaca como su mejor escuela ha sido equivocarse. Navarro, por su parte, tampoco tiene un gurú en particular, pero si sigue con especial atención todos los temas relacionados con behavioral finance, en especial de James Montier. Un autor al que también sigue Olea, además de Dylan Grice. Asimismo, este último gestor, especifica como es afortunado por conocer a muchos gestores y tener en Abante a otros cuatro muy destacados.

¿Cómo combaten el stress?

Ser gestor es, para todos, un reto constante de aprendizaje y evolución profesional. No obstante, existen situaciones menos gratificantes. Ante ellas, Olea acude a la cocina y Navarro al deporte como métodos para combatir el stress.

Grau no tiene una actividad en concreto para combatirlo, de todas maneras, reflexiona como a medida que pasa el tiempo “te vas dando cuenta que no se acaba el mundo”. “En tiempos de crisis, hay que ocuparse más que preocuparse”, añade. 

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