Iván Martín: “El hecho de no poder comprar un valor es una señal para cerrar un fondo”


Dedicar el 95% del tiempo exclusivamente al análisis es la clave del trabajo realizado por Magallanes Value Investors, capitaneado por Iván Martín; el 5% restante, en explicarlo. La labor principal, según explicó el propio director de Inversiones, presidente y socio fundador de la firma durante la Conferencia Anual de Inversores celebrada ayer, se traduce en haber asistido a 640 presentaciones de resultados en el último año, haber leído más de 32.000 páginas de memorias y haber ido a 130 reuniones con empresas.

De 160 compañías que tienen el “honor” de ser analizadas por ver en ellas indicios para dedicarles tiempo, indica Martin, solo 30 pasan a formar parte de la cartera. Este método “que no hemos inventado nosotros”, destaca, “sino Benjamin Graham en los años 80” no es infalible, sino que la clave para que funcione es repetirlo y dejar las emociones de lado.

Su objetivo, preservar capital. “No soportamos perder dinero, el esfuerzo de recuperar pérdidas es asimétrico”, subraya. Aquí reside una de las principales diferencias de esta gestora, frente a otras estándar: el riesgo compartido frente al riesgo asimétrico. Además, la especialización frente a la venta masiva o el largo plazo frente al corto plazo. Respecto a este último, señala, “tenemos más tiempo que nuestros competidores, ellos están bajo otro esquema de incentivos: año nuevo, cuenta nueva”. El cuarto punto diferente, la alineación de intereses y la coinversión.

En este sentido, les gustan empresas que cumplan al menos uno de los siete puntos siguientes. "La empresa perfecta no existe”, sugiere. Compañías poco cubiertas o ignoradas por el mercado, caso de Lingotes Especiales, a la que denomina como “la Viscofan o Inditex del mañana”. Compañías fuera de moda, infravaloradas, requisito que reúne E.ON, según Martin.

Orkla cumple el tercer punto, estar controlada por familias o equipos directivos. Conzzeta el cuarto, tener una buena situación financiera con pocas deuda y fuerte generación de caja. Emmi el quinto, un factor donde encuentran las mayores ineficiencias y que los fondos con alto tamaño no pueden explotar: ser una empresa pequeña. Tan importante es este punto para Martín que quiso añadir como “el tamaño es enemigo de la rentabilidad” y que “el hecho de no poder comprar un valor es una señal para cerrar un fondo”.

Finalmente, otros dos puntos que le agradan de una compañía es que tengan una estructura de holding o que sean empresas con entornos competitivos favorables, como es el caso de Pargesa y Buzzi Unicem.

Más de 500 millones de patrimonio

Todo lo anterior es el resumen de una gestora con apenas año y meses de vida que, en este periodo, ha incrementado su patrimonio de los 30 a los 550 millones de euros, de 2 a 6 sus vehículos de gestión (todos ellos de las mismas categorías, renta variable ibérica o europea), de 4 a 10 empleados y de 3 a más de 1.500 inversores.

Cerca del 20%, apuntaba Martín, atendió ayer a la Conferencia Anual de Inversores organizada por la firma independiente. Una gestora independiente que seguirá aplicando la teoría del value investing de Benjamin Graham, que se adaptar tanto a Iberia como a Europa, regiones de inversión de sus vehículos. Ambas carteras están invertidas en torno al 90%, y han obtenido rentabilidades por encima del índice desde su lanzamiento y en lo que va de año.

Al igual que el resto del mercado, en 2016 las rentabilidades son negativas. Sin embargo, por el tipo de inversor que tienen, no han sufrido reembolsos sino una remanente constante de suscripciones, destaca Martín.

Unos inversores que nunca acudirán a esta gestora a por el producto de moda. En este sentido se mostró crítico el director de Inversiones, quien señala como “cuando sale un fondo con la etiqueta de moda igual es el momento de salir de ello”. Por otro lado, comentó cómo “hay que rehuir de todo lo que suena a abecedario griego”. 

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