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Invesco: “Es poco probable que Europa siga el camino de Japón durante la década perdida”


¿Seguirá Europa y, por lo tanto, la renta variable europea, el mismo camino que Japón durante la ‘década perdida’ de los 90? Según Invesco Asset Management, esta posibilidad poco probable. “Por un lado, existen diferencias notables entre ambas regiones. Por el otro, los dirigentes europeos se están enfrentando de forma más rápida y proactiva a las cuestiones clave”. La gestora explica las razones que le inducen a pensar así. “Cuando el PIB europeo alcanzó máximos en el primer trimestre de 2008, el BCE bajó rápidamente los tipos de interés e inyectó liquidez adicional al sistema bancario. El Banco de Japón, por el contrario, mantuvo los tipos de interés demasiado altos durante demasiado tiempo al inicio de la crisis”.

Tal y como explican desde la entidad en su informe sobre perspectivas de mercado, “gracias en parte a las medidas adoptadas por sus dirigentes políticos, Europa ha conseguido evitar muchos de los problemas a los que se enfrentó Japón durante la década perdida”. Aunque hacen falta más medidas, el equipo considera que se están poniendo las bases necesarias para una mejora de la competitividad y confía en que Europa pueda superar sus problemas a medio plazo. Además, la gestora destaca que se pueden encontrar numerosas oportunidades de inversión, siempre y cuando se preste atención a los fundamentales de las empresas.

Para Invesco, Europa no es Japón. “Es importante aclarar este punto porque pensar que sí lo es podría estar frenando la inversión en renta variable europea sin tener en cuenta que, en nuestra opinión, existen oportunidades de inversión con unas valoraciones muy atractivas en sectores como el financiero e industrial”. Asimismo, la gestora también ve oportunidades de inversión interesantes en la periferia europea, donde el equipo de análisis identifica varias compañías que –a su juicio- están siendo penalizadas simplemente por tener el pasaporte ‘periférico’.

“Podemos confiar en que el BCE se mantendrá alerta ante cualquier amenaza futura y que hará uso de las diversas herramientas de las que dispone. También resultan muy importantes las reformas que se están aplicando en los países de la periferia europea, donde los datos ya empiezan a mostrar cierta mejoría en los desequilibrios estructurales. Aunque hacen falta más medidas, creemos que se están poniendo las bases necesarias para una mejora de la competitividad, lo que nos hace confiar en que Europa pueda superar sus problemas a medio plazo. Además, esto podría ayudar a calmar el temor de los inversores y que se vuelva a fijar la atención en los fundamentales de las empresas”, señalan.

Diferencias en la respuesta política

Pero, ¿en qué se diferencia la respuesta política japonesa a la europea? Según explica Invesco, el Banco Central Japonés aumentó los tipos de interés, que pasaron del 3,9% de noviembre de 1988 al 8,6% en enero de 1990, con el propósito de combatir el rápido aumento en el precio de los activos que se había registrado en la década de los 80. El precio de la vivienda, por ejemplo, aumentó un 70% entre 1983 y 1990. Esta medida tuvo un impacto devastador en los sobrecalentados mercados inmobiliario y de renta variable, que en aquel momento (1990) cotizaban a un PER de 45 veces (MSCI Japón).

El aumento de los créditos dudosos llevó al Gobierno a rescatar el sistema bancario, pero prácticamente no se adoptaron medidas para reducir la morosidad corporativa, ni siquiera en el caso de las grandes compañías estratégicas. El resultado fue que tanto estas compañías como el sistema bancario siguieron renqueando durante años, lo que supuso un freno para la economía japonesa.

Comparados con sus homólogos japoneses, Europa se ha enfrentado a las cuestiones clave desde un prisma muy diferente. Los tipos de interés se recortaron de forma agresiva poco después de que el PIB tocase máximos y se han adoptado medidas aún más radicales en las zonas problemáticas, sobre todo en las regiones más expuestas a la burbuja inmobiliaria. De hecho, el sector bancario de la mayoría de los países periféricos ha sido recapitalizado y los bancos españoles están en proceso de transferir sus activos “tóxicos” (los activos inmobiliarios más afectados) al denominado “banco malo”.

“En lo que respecta al desapalancamiento, los bancos europeos también han avanzado mucho desde el cuarto trimestre de 2009, aunque se requieren aún más medidas. Las compañías, sobre todo las de gran capitalización, cuentan por lo general con buenos niveles de capitalización y generan retornos muy superiores a su coste de capital, además de acumular amplias reservas de efectivo. Algo que resulta crucial es que, en términos de valoración, los mercados bursátiles europeos no partieron de un PER estimado de 45 veces, sino de 12 veces a finales de 2007 (MSCI Europa)”.

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