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Invesco: Desde 1930 hasta 2009, un tercio de la rentabilidad de la cartera del inversor ha venido por el dividendo


Actualmente, los inversores han empezado a redescubrir esta estrategia, aunque a veces se implemente en las carteras de una manera táctica. “Los inversores deberían considerar las ventajas de apostar a largo plazo por una estrategia de este tipo en lugar de verla sólo como una moda, dando prioridad a las que paguen un dividendo sostenible”.

Así lo aconseja Invesco Asset Management en un artículo publicado en su revista trimestral Risk & Reward cuyo resumen recoge Funds People, en el que recomienda a los inversores fijarse especialmente en que la retribución que la compañía paga en este concepto sea creciente y no tanto en la cuantía del importe en sí. “La actitud de los inversores está cambiando una vez más. Las perspectivas a largo plazo confirman que hay buenas razones para ello”. Desde 1930 hasta 2009, un tercio de la rentabilidad de la cartera del inversor ha venido década tras década por el dividendo, un 33% por la apreciación del capital y un último tercio por la cantidad invertida originalmente. Tomando como referencia periodos de 30 años, el retorno vía dividendo alcanza el 69%.

Pero hay más datos que, según Invesco, demostrarían que esta estrategia es más exitosa a largo plazo. Desde 1970 hasta 2009, año tras año las compañías que pagan dividendos han batido de media en 720 puntos básicos a las que no lo han hecho. En mercados bajistas, esta clase de empresas también se han comportado de media 120 puntos mejor que las que no desembolsaban dividendos. “Por lo tanto, los dividendos deberían ser vistos como un factor clave de rentabilidad que, además, tienen una relativa importancia en el crecimiento del valor, antes que como una estrategia para especuladores de corto plazo”, aseguran desde la gestora.

No obstante, Invesco cree que una aproximación al mercado de este tipo debería hacerse con cierta cautela, ya que existen trampas en las que, si el inversor se descuida, se puede llegar a caer muy fácilmente. Y es que, “alta rentabilidad por dividendo por sí sola no supone una inversión atractiva”, indica la entidad. Por ello, recomienda a los inversores dejar que sea un equipo gestor muy preparado el que haga esta labor de distinción entre compañías. “En el actual entorno, la disciplina de inversión ha cobrado aún más importancia, dado que existe una oportunidad de asistir a un significativo incremento de los dividendos, dados los elevados niveles de efectivo de las empresas y los históricamente bajos ratios de pay-out”.

 

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