Invertir en agricultura, ¿una tendencia de futuro?


La agricultura se considera uno de los grandes temas de inversión del siglo XXI. La población mundial sigue aumentando −se espera que alcance los 9.000 millones de personas en los próximos 25 años− y la demanda de alimentos es cada vez mayor −según la FAO, la producción alimentaria debería aumentar un 70% hasta 2050 para satisfacer la demanda− pero, según expertos como Jim Rogers, los inventarios están en mínimos históricos y los factores climáticos podrían tener un impacto importante sobre el precio de los productos agrícolas.

“En los próximos 30 años, habrá que producir más alimentos de los que se han producido en los últimos 10.000”, explica Stefan Meinhold, Investment Specialist del fondo DWS Invest Global Agribusiness en Global Thematic Partners, perteneciente a la gestora Deutsche Asset Wealth Management (DeAWN). “Esta explosión de la demanda responde al crecimiento demográfico y al peso cada vez mayor de las proteínas en la dieta de los mercados emergentes, una situación que supone un reto porque la capacidad del planeta es limitada y no quedan muchas más áreas cultivables por explotar. Organizaciones como la ONU reclaman una mayor inversión en agricultura y ahí es donde encaja nuestro fondo, que invierte en empresas de toda la cadena de valor del negocio agrícola, desde granjas a supermercados”, añade el experto. El fondo cede un 4,72% en el año (datos de Morningstar a 16 de agosto), aunque presenta un rendimiento anualizado a tres años del 3,81% y del 2,58% a cinco años.

En Pictet Asset Management también apuestan por este sector mediante el Pictet Agriculture, un fondo que invierte en empresas relacionadas con agricultura que llevan a cabo un uso eficiente de recursos y energía, con exposición a modelos de negocio más sostenibles. Logra un rendimiento del 1,88% en 2013 y del 4,68% en el anualizado a tres años. “Plantaciones y granjas constituyen la base del fondo, seguido de maquinaria, servicios en la cadena de valor, fertilizantes y protección de cultivos, inversiones que, además de contribuir a mejorar la eficiencia y estabilidad de la producción agrícola mundial, ofrecen cobertura respecto a la volatilidad de las materias primas”, cuentan desde la gestora.

Según Gertjan van der Geer, gestor del fondo, los inversores pueden participar en tres áreas: “Bienes de producción, que mejoran la eficiencia y el rendimiento, reduciendo costes y precios; técnicas de gestión agrícola, que generan economías de escala y minimizan los desperdicios, y distribución, que abarca servicios logísticos, almacenamiento y transporte, procesadoras (incluyendo eliminación de toxinas) y conservación de los alimentos”.

En DeAWN han identificado varios subtemas del universo de inversión. “Por un lado, nos centramos en empresas de fertilizantes, un segmento que resulta crucial en la mejora de la productividad de las tierras de labranza, que disfruta de una creciente demanda en países emergentes como la India y donde ahora mismo las valoraciones son muy atractivas”, apunta Meinhold. “Por otro lado, nos decantamos por los alimentos de producción ecológica, una tendencia al alza entre los consumidores y uno de los temas favoritos de la cartera en los últimos dos años”.

Por su parte, el fondo Amundi Funds Equity Global Agriculture, gestionado por Amundi AM,  intenta explotar los desequilibrios entre oferta y demanda. Como explica el gestor del fondo, Nicolas Fragneau, “la demanda de alimentos se ve respaldada por el aumento de la población y el incremento de las rentas, mientras que la oferta está limitada por la disponibilidad de tierras cultivables, el rendimiento de los cultivos y la sostenibilidad de la producción alimentaria. Nuestro objetivo es identificar los sectores y empresas mejor posicionados para beneficiarse de estos desequilibrios y aquellos que presenten un elevado potencial de crecimiento sostenible”.

El fondo no invierte directamente en productos agrícolas, sino en productores; gracias a esta estrategia, presenta un rendimiento del 2,63% en el presente ejercicio y del 4,33% en el anualizado a tres años. “Nuestra filosofía es invertir en empresas que contribuyan a garantizar que la creciente población mundial dispondrá de alimentos suficientes a precios razonables. En nuestra opinión, el fin del oligopolio de la potasa (un importante ingrediente de los productos fertilizantes) tendrá consecuencias negativas sobre las empresas agroquímicas. Por otra parte, las buenas cosechas de este año en Norteamérica mejoran las perspectivas para las empresas de servicios agrícolas, que se beneficiarán de un mayor volumen, y las empresas ganaderas, que podrán alimentar a sus animales a un menor coste”.

En DeAWN se muestran optimistas con respecto a las perspectivas del sector. “Las empresas en las que invertimos continúan mejorando sus beneficios y aumentando el dividendo, y las valoraciones siguen siendo muy atractivas. Creemos que la reciente debilidad de precios es temporal y que puede ofrecer un buen punto de entrada para los inversores. La agricultura es una megatendencia muy sostenible, porque la gente siempre tendrá que comer”.

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