Interés compuesto y riesgo cero, el asesoramiento perfecto


El interés compuesto: La fuerza más poderosa del Universo. Isaac Newton

Señores acaban de leer una frase dicha por uno de los mayores científicos de todos los tiempos y no le falta razón alguna. Vivimos años de auténtica revolución e ingeniería financiera que influyen en exceso sobre el asesoramiento a nuestros clientes. Es la década de los derivados, warrants, opciones,… productos demasiado complejos para la amplia mayoría de los inversores minoristas.

La figura del asesor financiero es vital, hoy más que nunca. Deberemos de tratar de ir más allá del asesoramiento y pensar con qué cantidad de ahorro nuestro cliente se sentirá satisfecho al cabo de 10, 20 o 30 años. Estoy francamente convencido que ofreciendo productos que combinen riesgo cero e interés compuesto conseguiremos un cliente satisfecho y, lo más importante, duradero.

Existen dos productos en el mercado con riesgo cero e interés compuesto: Plan Individual de Ahorro Sistemático (PIAS) y Plan de Previsión Asegurada (PPA). Quiero hacer hincapié en el riesgo cero sin letra pequeña, no existe. En ambos productos, el cliente abona una serie de primas y sobre ellas se le aplica un interés compuesto, de tal manera que sus ahorros no harán otra cosa más que crecer y crecer.

Suponiendo que invertimos 3.000 euros/año durante 30 años a un interés del 7,7% siendo el interés simple tendríamos a vencimiento 96.930 euros, sin embargo, con el interés compuesto tendríamos a vencimiento 350.000 euros lo que se traduciría en un ¡interés simple anual de más del 28%!, ya lo dijo Newton y sin ser asesor financiero.

Hasta aquí todo parece de color de rosas y muy sencillo pero no debemos de olvidarnos del efecto de la inflación, por algunos llamada “impuesto silencioso”. La inflación provoca que la misma cantidad de dinero hoy, tenga menos valor en un momento futuro. Hablando de horizontes temporales a medio / largo plazo la inflación ocupa una posición fundamental en el asesoramiento financiero y poder ofrecer soluciones aportará un importante valor añadido a nuestros clientes.

Con la finalidad de eliminar el efecto de la inflación en nuestra inversión deberemos de incrementar la prima anual en un % similar al que preveamos de inflación, podría ser entre 3% – 5%. Siguiendo con el ejemplo anterior incrementaríamos nuestra cuota del “año 0” en torno a los 100 – 150 euros, de esta manera estaríamos garantizando que nuestra prima anual del “año 0” no habrá perdido valor respecto a la prima anual del “año n”.

Después de los escándalos de las preferentes así como numerosas crisis (bursátiles, inmobiliarias, deuda,…) comencemos a generar valor añadido en la inversión de nuestros clientes haciendo ver que, en muchos casos, no consiste en dar “pelotazos” con alto riesgo para sus ahorros sino en incrementar su poder adquisitivo año tras año consiguiendo rentabilidades seguras y, francamente, atractivas.

Debemos adaptar nuestro asesoramiento a los perfiles de riesgo de los clientes aportando valor añadido a sus ahorros y, profesionalmente, mayor credibilidad para el asesor financiero. Todo ello se traducirá en relaciones estables y duraderas. Recuerden, a veces en lo simple radica el éxito.

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