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“Iniciar una guerra de comisiones en ETF es una herramienta de marketing. Lo importante es el tracking difference y la liquidez del producto”


Desde que en 2008 Juan San Pío asumiese el cargo de responsable de Ventas Institucionales de Lyxor para Iberia y América Latina, la industria de ETF ha ido experimentando una notable transformación, tanto en el uso que los inversores hacen de estos productos como en el volumen de las órdenes que los inversores han ido lanzando al mercado. “El ETF se ha convertido en un producto muy popular. El inversor cada vez los usa más y el tamaño de las órdenes ha ido aumentando con respecto a años atrás, con operaciones de suscripción muy importantes. Hace seis años eran únicamente un reducido número de clientes los que realizaban operaciones de elevado volumen. Ahora, cada vez son más”, asegura el experto en una entrevista concedida a Funds People.

San Pío no tiene ninguna duda de que este crecimiento se ha cimentado sobre la base de los nuevos usos que el inversor ha ido haciendo del producto. “En general los ETF se utilizan ahora para invertir a largo plazo y para construir la parte central de la cartera. Su uso táctico ha disminuido. Esto es una tendencia que se observa tanto en el inversor institucional como en el segmento de distribución. En el caso de las bancas privadas, antes se veía al ETF como un vehículo para entrar en mercados nicho de difícil acceso. Ahora, el fin es emplearlo como herramienta de asset allocation, para posicionarse de manera transparente, diversificada y estable sobre un un tipo de activo determinado. Este uso ha superado al anterior”. Otro de los aspectos que han elevado el interés por los ETF ha sido su bajo coste, lo que ha sido esencial para que muchos gestores estén viendo el producto como una alternativa a los futuros.

Sin embargo, a la hora de hablar del coste, San Pío cree que el inversor debe ser especialmente cuidadoso en el análisis. A su juicio, el TER no es el mejor indicador para medir el coste de un fondo cotizado. “Algunas gestoras han comenzado una carrera por bajar comisiones, pretendiendo así captar la atención de los inversores. Iniciar una guerra en este sentido es una herramienta de marketing. Lo que realmente cuenta es el rendimiento del ETF frente a su índice  tracking difference, el tracking error  y la liquidez del producto,  este ultimo medido medido a través del bid/offer spread. De hecho, en el proceso de selección de un ETF el inversor se fija cada vez más en estos criterios. Son aspectos fundamentales para valorar la eficiencia de un ETF. De igual forma que en un fondo activo se mira el ratio de Sharpe o el alfa, en un ETF lo que tiene sentido es analizar el tracking difference, puesto que es una ratio que recoge implícitamente la comisión de gestión, la calidad de estructuración del producto, su capacidad para recuperar dividendos…”.

La importancia de analizar todos estos factores es lo que habría llevado a algunos inversores institucionales a crear equipos específicos dedicados a hacer análisis cualitativos de productos indexados. “Esto antes no se hacía. Muchas entidades han asumido el reto de aportar valor añadido en la selección de ETF. Las propias gestoras han incluido el ETF en  sus procesos de análisis cuantitativos y cualitativos”. Según el experto, esta sería la prueba más evidente de que el TER ha pasado a un segundo plano. En su opinión, también ha quedado atrás la disyuntiva entre réplica física y sintética. “Tras dejar claro ESMA que no iba a hacer ninguna diferenciación entre ETF de réplica física y sintética, el análisis se ha trasladado a qué producto replica el índice de una manera más eficiente”. En este sentido, Lyxor ha ido migrando de réplica sintética a réplica física aquellos ETF en los que consideraba esta segunda metodología resultaba más eficiente.

“Hemos pasado a réplica física aquellos ETF en los que estructurarlos a través de un swap no aportaba valor. Migramos nuestro producto sobre el Ibex 35, por ejemplo, a réplica física cuando por cuestiones regulatorias se permitió al producto poder recoger el 100% de los dividendos de las compañías que integran el índice. Es un ETF sobre 35 valores, muy líquido y que te permite recoger el 100% de los dividendos, por lo que aquí la réplica física tiene sentido. Sobre otros índices, por el contrario, resulta más eficiente hacer una réplica sintética. Por ejemplo: replicar físicamente un índice de mercados emergentes, en el que hay más de  800 títulos de muchos países diferentes y en el que nunca vas a poder tener todos los componentes del índice, es muy costoso y se asume un riesgo mayor de tracking error. A través de la réplica sintética trasladas el riesgo de tracking error a la contrapartida” ofreciendo así al inversor un producto mucho mas  eficiente.

Evolución del negocio

El negocio de la oficina que dirige San Pío ha experimentado un fuerte crecimiento en los últimos años, con un volumen que actualmente está en torno a los 4.000 millones de euros, siendo una de las más importantes de la entidad a nivel mundial el año pasado. En 2014, Lyxor creó en la oficina ibérica participaciones por valor de 1.100 millones de euros. Este año las captaciones netas rondan los 770 millones. “Los ETF más demandados siguen siendo los que permiten ganar exposición a índices tradicionales de renta variable (S&P 500, EuroStoxx 50, Dax, mercados emergentes…), pero también de renta fija (índices de bonos de gobierno, de deuda pública europea, renta fija corporativa…), productos que han ido incrementando su peso tanto desde el punto de vista de la negociación como en términos patrimoniales”.

Entre el 70% y el 80% del patrimonio de la gestora está en productos que replican índices core. Por clase de activo, el 65% está en ETF de renta variable y el 35% en productos de bonos. “También destaca el cada vez mayor peso de los sectoriales, sobre todo los que replican el comportamiento de índices del sector financiero, así como los productos de smart beta, segmento que crece, pero al que todavía le queda mucho recorrido”. Será por esta línea de producto por donde vendrá la innovación en Lyxor. “El objetivo que perseguimos cuando lanzamos nuevos ETF al mercado es adaptarnos a las necesidades de los clientes, siempre a través de productos que ofrezcan todas las garantías de liquidez y transparencia”, concluye San Pío.

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