Ingredientes para elegir un buen ETF


Para muchos, la industria de los ETF es una auténtica desconocida, eclipsada por los consolidados fondos de inversión. De hecho, si atendemos al volumen de activos gestionados por ambos instrumentos, las cifras no dejan lugar a la duda y dejan clara evidencia de la reducida dimensión de industria de los ETF con respecto a la de los fondos de inversión. Sin embargo, la inversión a través de ETF viene incrementándose desde hace años y consideramos seguirá su evolución positiva en los próximos años. Como podemos ver en la tabla adjunta, el ejercicio 2013 concluyó con 2,2538 billones dólares y según estimaciones de Deutsche Bank, se espera que el ejercicio 2014 concluya en los 2,68 billones.

Como en cualquier otro activo, la mayor parte de ese volumen se concentra en EE.UU. En concreto, del total de los activos gestionados bajo ETF el 72% se concentra en EE.UU y a tenor del gráfico adjunto parece que el crecimiento y consolidación de los ETF en EE.UU, continuará de forma importante en los próximos años.

Pero realmente, ¿qué ventajas nos aporta el ETF frente a un fondo de inversión? La diferencia y ventaja fundamental entre los fondos de inversión y los ETF es que los ETF son fondos cotizados, fondos que cotizan en la bolsa de valores como si de una acción más se tratara y por tanto, podemos comprarlos y venderlos durante la sesión y sabemos exactamente a qué precio se cruza la compra y venta en el momento de realizarla. Entonces, ¿será siempre mejor contratar un ETF que un fondo de inversión? La respuesta es un depende y de hecho, deberíamos ponerlo en mayúsculas. ¿Qué elementos debemos considerar antes de tomar una u otra decisión? Nosotros los simplificamos en tan solo dos aspectos:

Fiscalidad: Los fondos, al ser traspasables, permiten el cambio entre ellos sin tener que aflorar la pérdida o ganancia patrimonial. En cambio, cuando contratamos un ETF y queremos cambiar a otro ETF, debemos aflorar la plusvalía o minusvalía.

Tipología de la inversión: Si nuestra inversión es con vocación de retorno absoluto, inversión mixta flexible, renta fija con gestión real, donde no se busca simplemente replicar un índice de referencia sino que la labor del equipo gestor va mucho más allá, el ETF no es nuestro producto ya que si bien cuenta con unas menores comisiones, éstas son precisamente menores que las de los fondos de inversión porque la gestión se limita a replicar un determinado índice. Entonces, ¿para qué activos puede resultar interesante la operativa vía ETF? A nuestro juicio, la elección del ETF está más relacionada con la renta variable, en la que materializar la entrada/salida en tiempo real, puede marcar una gran diferencia. Sin embargo, si trabajamos la renta variable pero con un horizonte temporal de largo plazo, la liquidez intradiaria que nos ofrece el ETF no va a ser decisiva y a cambio de esta liquidez que no utilizaremos, estaremos renunciando a la labor del equipo gestor. Por ello en bolsa quizás a largo plazo el ETF no se destaca como mejor que los fondos.

Seguimos avanzando… Entonces, si yo trabajo el corto/medio plazo de la renta variable, ¿el ETF es el producto indicado? Desde el punto de vista de la operatividad no hay duda. Cuando realizamos un traspaso de fondos, estos tardan a veces más de 9 días mientras que la operativa en ETF es inmediata, en tiempo real.

Además de agilidad en renta variable que no aportan los fondos y por tanto buen uso ese, consideramos que los ETF defensivos, de renta fija y objetivos de rentabilidad menores deben usarse por el contrario en plazos largos pues los objetivos de rentabilidad en operaciones cortas pueden no ser suficientes para cubrir las comisiones y las horquillas.

Sin embargo, ahora que tenemos claro que el ETF es el activo que mejor se ajusta a diversas tipologías de inversión, especialmente la gestión activa a corto plazo en bolsa, en menor medida la inversión a largo plazo en otros activos, debemos preguntarnos, ¿todos los ETF que replican un determinado índice, son iguales? Por ejemplo, ¿todos los ETF que replican el Ibex 35 son iguales? Evidentemente no y por eso debemos ser capaces de analizar y seleccionar aquellos que sean mejores porque las diferencias entre unos y otros pueden ser realmente importantes.

¿Qué elementos debemos evaluar?

Patrimonio del ETF: como en los fondos de inversión, cuanto mayor patrimonio tenga el ETF mejor, más efectividad para hacer la operativa y mayor capacidad para cubrir reembolsos.

Negociación: La negociación media diaria es igualmente importante. Cuando un ETF es muy negociado en todo momento hay compradores/vendedores interesados en comprar/vender el ETF y la diferencia entre el precio de compra y el de venta suele ser de uno o muy pocos céntimos de diferencia (horquilla de precios reducida). Por el contrario cuando un ETF tiene un volumen de contratación más reducido, ocurre que es el propio promotor del ETF el encargado de dar liquidez al ETF y las horquillas se incrementan, pudiendo haber diferencias significativas (de hasta el 3%) entre el precio de compra y venta. Si compramos un ETF de estas características, en el momento de la compra, puede que ya estamos encajando una pérdida de un 2% o un 3%.

Réplica física: Hay ETF que para replicar determinado índice compran acciones en la misma proporción que estos títulos ponderan en el índice a replicar. Es decir, si Telefónica pesa en el Ibex un 10%, el ETF compraría un 10% de su patrimonio en acciones de Telefónica. Sin embargo, hay ETF que para replicar el índice contratan un derivado que emiten ellos mismos u otra entidad financiera y que por tanto, además de depender del riesgo de mercado, tendrá implícito el riesgo de la entidad emisora (el riesgo del propio banco).

Apalancados: Dentro de los ETF también suele haber ETF apalancados que lo que hacen es replicar el comportamiento de determinado índice por duplicado o por triplicado. Dicho de otro modo, si compramos un ETF del Ibex doble apalancado, cuando el Ibex sube un 10%, el ETF subirá un 20%. Sin embargo, detrás de estos ETF subyace el error de base o fallo de base, que hace que la rentabilidad del ETF no sea exactamente el doble de la rentabilidad del índice que trata de replicar. Veamos por qué. Supongamos que se acaba de crear un ETF y los precios de ETF e índice parten de una base 100. En las dos próximas jornadas, el ETF se revaloriza un 10% de modo que la evolución sería la siguiente:

 ÍndiceApalancado*2
D100100
D+1110120
D+2121144

 

Como se puede observar el activo sin apalancar ha subido un 21% desde el momento inicial y por tanto, el apalancado debería haber subido un 42%. Sin embargo, el apalancado ha subido un 44% debido a ese error de base que comentábamos. Un error que se ira potenciando con el paso de los días. Así, cuando invertimos en un ETF doble apalancado, lo normal será que ante un movimiento alcista el ETF suba más del doble y por el contrario ante un movimiento correctivo, el ETF también corregirá más del doble. Precisamente por eso recomendamos no ponderar los ETF apalancados y en caso de hacerlo, debería limitarse a estrategias muy concretas de reducido espacio temporal, escasos días, puesto que el tiempo rápidamente aumenta el tamaño del fallo. Los ETF inversos también tienen fallo de base y por ello los recomendamos para plazos de una semana, máximo un mes en cualquier caso.

Bondad de la capacidad de réplica: A veces, debido a ese apalancamiento o a unas comisiones de gestión más elevadas o a otros elementos, hay unos ETF que son capaces de replicar más eficientemente el índice de referencia.

Resumiendo, antes de contratar un ETF hay que hacerle una inspección completa y revisar todos estos puntos. Nosotros somos partidarios de trabajar con ETF cuando queremos optar a una cartera diversificada en renta variable pero sin renunciar a la operatividad de corto plazo. Sin embargo, sólo trabajamos con ETF que cumplen con estos requisitos que hemos comentado y que además maximicen el ratio riesgo rentabilidad.

Resumiendo pues que ETF compraríamos, aquellos con alto patrimonio y negociación media diaria elevada respecto a comparables, que sean de réplica física, que no estén apalancados ni inversos (salvo operaciones a muy corto plazo),  y que repliquen al índice de forma correcta.

Esa es la receta para un buen ETF.

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