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Infraestructura: estamos en el inicio del mayor boom de inversión


El gasto global en infraestructura se duplicará como porcentaje del PIB en los próximos cinco a diez años. Esta inversión se traducirá en un crecimiento anual de entre el 10%-15% para las compañías expuestas a este sector.

Aunque de todos es conocido las tendencias seculares que actúan de motor de la inversión en infraestructuras, es importante señalarlas para poder identificar mejor que subsectores deberían tener un mayor impacto por esta inversión. En primera línea de fuego se encuentran los países emergentes. Su enorme crecimiento de población, urbanización e incremento de la riqueza conducirán a la inversión en proyectos de infraestructura en los distintos países.

En segundo término, tenemos a los países desarrollados. El bajo nivel de inversión que se ha llevado a cabo en estos países desde la mitad de la década de los setenta presentan una gran oportunidad. Muchas de estas economías necesitan modernizar sus más que antiguas infraestructuras, no sólo para reemplazar activos ya obsoletos sino también para aumentar su competitividad, mejorar la eficiencia energética y reducir la polución.

El efecto combinado de estas fuerzas de mercado derivarán en la mayor inversión en proyectos de infraestructura conocida por el mundo hasta ahora. El impacto esperado en el crecimiento anual de las compañías expuestas a esta "mega-tendencia" estará en el rango de entre 10%-15%. Si miramos con detenimiento las valoraciones de estas compañías, podemos observar que estas actualmente no reflejan este crecimiento, ofreciendo un interesante potencial de revalorización. El incremento en beneficios que conllevarán una revalorización en precios, resultará en un mejor comportamiento de las compañías expuestas a la inversión en infraestructuras frente al resto de mercados de acciones.

Por otro lado, y al contrario que para otros sectores, la crisis de crédito ha actuado como un fuerte catalizador para el sector de infraestructura. Prácticamente todos los paquetes de estímulo que se han aprobado a nivel mundial para combatir la recesión contienen importantes cantidades destinadas a la inversión en este sector. La mayor parte de estos paquetes ha sido invertidos durante el 2010 y su impacto se verá bien entrado el 2011. Además, muchos gobiernos están en proceso de aprobar nuevos planes. No hace mucho que el presidente Obama lanzo un plan por valor de 200.000 millones de dólares para la mejora en infraestructura. China, por otro lado, aprobó su plan quinquenal número 12 en el que se apoya en la importancia de la urbanización del país como clave para aumentar los ingresos de la población, que a su vez es fundamental para lograr el tirón del consumo doméstico que están buscando desde el gobierno.

Algo fundamental que debemos de tener en cuenta a la hora de analizar un vehículo que invierte en compañías relacionadas con el sector de infraestructuras es si las compañías donde invierte son operadoras de activos (i.e. utilities, telecoms o operadoras de peaje) o por el contrario son las compañías constructoras y de ingeniería de los proyectos (productoras de cemento, cobre o hierro). Esto es importante ya que las segundas son las que se verán más beneficiadas por el aumento de la inversión y aunque tienen un mayor perfil de riesgo, su potencial de revalorización es muy superior.

 

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