¿Incluirá el FMI al yuan en su cesta de divisas con derechos especiales de giro? Evaluación de las consecuencias


El FMI decidirá este mes de noviembre si finalmente altera la composición de su cesta de divisas con derechos especiales de giro, compuesta actualmente por cuatro referencias de orden mundial: dólares, euros, libras y yenes. Han sido notorios los esfuerzos de China por flexibilizar su divisa – ésta fue la principal finalidad de la devaluación del renmimbi este verano- para así cumplir los requisitos del organismo para la inclusión de la moneda china en dicha cesta.

Aidan Yao, analista y estratega de AXA IM, asigna hasta un 80% de probabilidades de que se incluya al renmimbi antes de que acabe el año. De obtener luz verde, la divisa sería incluida en septiembre de 2018. Los otros dos escenarios con los que trabaja el experto – con un 15% y un 5% de probabilidades, respectivamente- es que el FMI retrase su decisión hasta 2016 o que eventualmente la pueda posponer hasta 2020. 

A continuación, el analista establece tres categorías de inversores que pueden verse afectados por la decisión del FMI y cuantifica el impacto. En el primer grupo incluye a entidades supranacionales, como el propio FMI, que actualmente gestiona 280.000 millones de dólares en su cesta de divisas especiales de giro, compuesta por un 42% de dólares, un 38% de euros, un 11% de libras y un 9% de yenes. “Si se incluye al renmimbi en la cesta, creemos que contará con un peso inicial en torno al 14%, reflejando la participación de China en exportaciones globales (13%), reservas de divisas (30%) y el uso de renmimbis en flujos globales de capital (entre el 1% y el 3%)”, señala Yao. La visión de AXA IM es que el organismo modificará la cesta de forma gradual en los próximos cinco años (empezando en septiembre de 2016), a un ritmo de alrededor de 8.000 millones de dólares al año. 

El segundo grupo engloba a inversores institucionales como fondos soberanos, bancos centrales o gestores de reservas de divisas, aunque el experto matiza que no están obligados a seguir al pie de la letra la composición de la cesta de divisas del FMI... aunque la visión de AXA IM es que “el sello de aprobación del FMI tendrá un impacto en la forma en que estos inversores gestionen sus carteras”. Concretamente, consideran que la inclusión del renmimbi podría alterar el peso de la libra y el yen en los balances de esta clase de inversores: “Dado el apoyo del FMI y la rápida liberalización del mercado para los inversores oficiales, pensamos que es posible que la cuota del renmimbi en reservas globales pudiera alcanzar el 5% - similar al peso actual de la libra- en los próximos cinco años”. 

La tercera categoría engloba a los inversores privados. Yao admite que es la parte más difícil de calcular, porque la decisión del FMI no tiene un impacto directo sobre sus decisiones de compra o venta, amén de que activos como la renta fija china todavía son accesibles a un número limitado de inversores. Sin embargo, esta clase de inversores son los que tienen mayor poder adquisitivo, y las cifras en torno a China son enormes. El analista ha calculado que, por cada 1% de cartera que asignen a yuanes este tipo de inversores implicaría un flujo de 200.000 millones de dólares.

Parte de un plan más grande

Mansfield Monk, gestor del New Capital China Equity Fund, prefiere analizar la inclusión del yuan desde una perspectiva más amplia, en el marco de las reformas de las autoridades chinas para liberalizar el sector financiero. Su visión es que en los próximos años – coincidiendo con el próximo Plan Quinquenal- seguirá produciéndose un ajuste gradual de los márgenes (vía reducción de las tasas de depósitos) y se ralentizará la concesión de préstamos, al disponer las empresas de más canales para financiarse a medida que se desarrolla el mercado de capitales. 

En cuanto a la liberalización del tipo de cambio, el gestor se muestra categórico: “Hay una alta probabilidad de que se incluya al renmimbi en la cesta de divisas con derechos especiales de giro del FMI durante la próxima reunión de noviembre”. El experto de New Capital justifica esta afirmación al considerar que “las recientes reformas han pavimentado el camino para que el renmimbi cumpla con los requisitos de la cesta”. 

Se refiere a los procesos paralelos de internacionalización del yuan y la liberalización de la cuenta de capitales de China, con la decisión del BPCh de abrir el mercado de divisas interbancario onshore a los bancos centrales extranjeros, los fondos soberanos e instituciones financieras multilaterales el pasado 30 de septiembre, así como el lanzamiento en Shanghái a principios de octubre de la primera fase del primer sistema internacional de pagos. El país también está tutelando la apertura del mercado interbancario de bonos y divisas a instituciones financieras extranjeras, y la progresiva liberalización del yuan al permitir la ampliación de las bandas de cotización. 

Desde New Capital consideran que la inclusión del yuan en la cesta de divisas con derechos especiales de giro “concederá al renmimbi el estatus de divisa internacional de reserva, atrayendo flujos procedentes de varios fondos soberanos a bonos y acciones denominados en renmimbis”. Además, este movimiento serviría a su vez para acelerar la inclusión de las acciones clase A en el índice MSCI Emerging Market, lo que supondría que el peso de China pasaría del 25% a cerca del 37% del índice. 

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