In the FED we trust...

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sagriffin305, flickr, Creative Commons

TRIBUNA de Pablo Fernández-Peña, ejecutivo de ventas institucional de Robeco.

La economía de EE.UU. se está debilitando. Los datos económicos estadounidense publicados la semana pasada han sido mixtos, pero con un sentimiento negativo distinto. Pero Europa no se queda atrás. Las dudas de desaceleración no se limitan a los EE.UU., como bien sabemos Europa también esta siendo duramente golpeada.  El PIB de la zona euro sólo creció un 0,2% en el segundo trimestre, principalmente por un resultado débil del gasto por parte del consumidor (-0,2%).  Los que piensen que esto está relacionado con el comportamiento débil de los países periféricos, que piensen de nuevo: el consumo privado alemán se redujo un 0,7% en el 2T. Parece que el efecto positivo que tiene Alemania en el crecimiento de la zona Euro ya no es tan positivo. A esto se suma el hecho de que los pedidos de fábrica alemanes en julio recibieron un fuerte golpe (-2,8% m-o-m), que no es un comienzo prometedor para tercer trimestre.

El modelo de crecimiento europeo  depende mucho más del crecimiento de las exportaciones que de los EE.UU., lo que significa que la desaceleración en los mercados emergentes (Brasil bajando los tipos de interés...) y en los EE.UU. seguramente tendrá un impacto negativo en el  crecimiento futuro.  A esto se suma la falta de demanda interna, signos de una congelación del mercado interbancario y la falta general de rumbo en la crisis Europea, ya sea de los políticos o del BCE.  Parece que el futuro del crecimiento económico pinta un poco negro para el futuro inmediato a menos que se tomen medidas más drasticas

La sorpresa de la semana es el Banco Nacional de Suiza dibuja una línea en la arena. 1,20.  Esa es la línea, y siempre y cuando no haya nadie que dude sobre el compromiso de la entidad helvética, este seguirá siendo fuerte.  ¿Tiene sentido que el BNS tome esta decisión?  Probablemente fue la menos mala de las opciones disponibles para los Suizos.  Con entregar el control sobre la oferta monetaria interna, el BNS ha optado por ayudar al sector exportador, una opción lógica para una economía exportadora abierta.  La desventaja (potencialmente) es que la inflación suba en algún momento por el camino, pero con la inflación actualmente a 0,2%, el riesgo parece ser manejable por el momento.