Implicaciones para los inversores y para la economía japonesa de la creación del índice JPX-Nikkei 400


Una de las grandes apuestas dentro de las políticas conocidas como de las tres flechas o Abenomics es la creación del índice bursátil JPX-Nikkei 400. Se trata de un selectivo construido con criterios de Smart beta con el que se pretende facilitar a los inversores nipones la rotación de activos desde renta fija a renta variable y atraer a inversores extranjeros. Las gestoras internacionales analizan las implicaciones que puede traer para el inversor el nacimiento del indicador y por qué es tan relevante para estimular la economía japonesa. 

El equipo de renta variable de Goldman Sachs AM (GSAM) recuerda que el objetivo último del selectivo es generar mayor rentabilidad e incentivar el desarrollo del gobierno corporativo. “Son los estándares de este gobierno corporativo los que en los últimos años en Japón se habían ido quedando atrás respecto al resto de economías desarrolladas. Los derechos de los accionistas, la estructura de los consejos y la transparencia han venido siendo preocupaciones constantes para los inversores extranjeros a la hora de invertir en Japón”, aclaran. 

De ahí que interpretan que “el Gobierno de Abe está esforzándose en cambiar esta situación con medidas tales como el lanzamiento del JPX-Nikkei 400, el nuevo código de administración y el nuevo código de gobierno corporativo, que incluye medidas tales como traer más consejeros independientes a los consejos de las compañías”. Por ello, desde GSAM subrayan que el nacimiento del JPX-Nikkei 400 “ha supuesto una presión añadida para todas las empresas japonesas ya que, sólo cumpliendo con los nuevos códigos establecidos, pueden formar parte de él”. Su postura es que “tanto la creación de este nuevo índice como la implantación de las nuevas medidas de gobierno corporativo aumentarán la rentabilidad y mejorarán el enfoque de las compañías japonesas hacia sus accionistas”.  

Desde Capital Group, el especialista en inversiones Akira Fuse considera que el nuevo indicador “podría traer consigo un cambio positivo en el comportamiento de las compañías, que sería muy atractivo para los inversores”. Fuse incide sobre la cuestión de la rentabilidad: “Para formar parte del índice, las empresas han de centrarse en el ROE, lo que sería muy beneficioso para los inversores”. Por eso, considera que una de las claves del índice es que está contribuyendo a empujar a compañías que atesoraban importantes cantidades de liquidez a recomprar acciones. “Este tipo de respuesta por parte de los directivos de las compañías debería atraer la atención de los inversores extranjeros”, comenta al respecto. 

Fuse pone como ejemplo de esta transformación a Amada, una de las principales empresas de maquinaria de Japón: la firma no fue incluida en el JPX-Nikkei 400 porque presentaba un ROE muy bajo, dado que su caja era muy elevada. “Disgustado porque la compañía quedó excluida del índice, el presidente de Amada anunció una importante recompra de acciones, lo que condujo a un aumento del precio de cotización”, ilustra el especialista.

El representante de Capital Group declara que, como gestores de un mandato de renta variable japonesa para un fondo de pensiones japonés “estamos siendo testigos de la cada vez mayor importancia que los inversores están dando tanto al índice JPX400 como al objetivo subyacente de mejorar el gobierno corporativo de las empresas japonesas”.

¿Cómo se construye el JPX-Nikkei 400? ¿En qué se diferencia del Nikkei 225?

El equipo de renta variable nipona de GSAM señala que el principal criterio de selección del Nikkei 225 es la liquidez: “El mayor valor por cada trade y la fluctuación del precio de la acción por el mayor o menor volumen de trades son los dos indicadores fundamentales que se tienen en cuenta para seleccionar a las compañías que forman parte del índice Nikkei 225”. Como el índice se basa en el comportamiento del mercado y en las acciones más activas durante los períodos de revisión,  concluyen que “desde una perspectiva a futuro, pensamos que el Nikkei 225 tiene un enfoque más técnico”. 

En cambio, el JPX-Nikkei 400 cuenta con un doble proceso de filtrado. Por un lado, se centra en la rentabilidad –ROE y margen operativo- como parte de su criterio cuantitativo, y se fija en el gobierno corporativo en la parte cualitativa: “El JPX-Nikkei 400 se centra más en las características de las compañías en términos fundamentales y en términos de proximidad, transparencia y amigabilidad con los accionistas, demostrando así su filosofía “shareholders friendly”. Es interesante ver como en marzo, 159 compañías de las 225 que se encuentran en el Nikkei 225, estaban también presentes en el JPX-Nikkei 400”, puntualizan desde GSAM. 

Manooj Mistry, responsable de ETP e inversión institucional pasiva en la región EMEA para Deutsche AWM, da más pistas para diferenciar ambos índices: “El Nikkei 225 es un índice estándar de capitalización ponderada, lo que significa que es un índice de beta estándar. El JPX-Nikkei 400 es lo que podríamos llamar un índice de beta estratégica, en el que se usa una ponderación alternativa a la capitalización”, resume. 

A continuación, explica el proceso de cribado de valores: “El punto de partida son los valores listados en la Bolsa de Tokio que llevan tres años cotizando y no van a ser retirados de la cotización. Los primeros 1000 valores se seleccionan en base al volumen de cotización de los últimos tres años y la capitalización. Después se hace una evaluación con un scoring cuantitativo basándose en el retorno medio de la acción en los últimos tres años (ranking top 40%), el beneficio operativo acumulado en tres años (top 40%) y el valor de mercado (top 20%). Finalmente, se aplica un filtro cualitativo para medir el gobierno corporativo y los niveles de transparencia”. Los 400 valores resultantes se seleccionan posteriormente de mayor a menor puntuación, con un peso del 1,5%. “El resultado final es un índice de beta estratégica que pretende proporcionar a los inversores exposición a valores japoneses de calidad”, resume el representante de Deutsche AWM. 

Impacto sobre la gestión pasiva

Pese a su juventud, desde Lyxor AM destacan que este índice “ya se considera una referencia para el mercado japonés”. Un paso clave para su reconocimiento ha sido que el Fondo de Pensiones Públicas japonés, el mayor fondo de pensiones del mundo, lo incluyera en abril del año pasado entre sus nuevos índices de referencia.

La creación del índice ha traído consigo asimismo una avalancha de nuevos ETF dispuestos a replicarlo. De ellos, el de mayor tamaño es el Lyxor UCITS ETF JPX – NIKKEI 400, que fue lanzado en septiembre del año pasado y ya cuenta con un patrimonio cercano a los 1.000 millones de euros. Desde la firma han indicado que el producto ha atraído a grandes inversores institucionales: “En lo que llevamos de año el ETF ha suscrito participaciones nuevas en mercado primario por mas de 690 millones de euros. Teniendo en cuenta otros 400 millones de euros en creaciones netas del ETF sobre Topix, la conclusión es sencilla. Hay mucho interés por los activos de renta variable japonesa y más en concreto en el índice JPX-Nikkei 400”. 

Desde Deutsche AWM, cuya propuesta es el db x-trackers JPX-Nikkei 400 UCITS ETF (DR), Mistry recuerda que el primer ETF de esta categoría se lanzó el año pasado y se situó entre los lanzamientos más exitosos de 2014. “En el caso de los ETF que replican al JPX-Nikkei 400, experaría que los inversores se vieran tentados por el potencial de largo plazo de la renta variable pero también emocionados por la perspectiva de invertir en un índice que selecciona la calidad, y este de beta estratégica lo hace”.    

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