Implicaciones económicas de la prórroga de cuatro meses para Grecia... y para la zona euro


Por fin hay acuerdo, aunque sólo se prolongue (provisionalmente) durante cuatro meses. El gobierno griego ha conseguido pactar una serie de condiciones con los miembros del Eurogrupo entre las que se incluyen la revisión del actual programa de rescate, el descarte momentáneo de nuevas quitas a la deuda helena y el compromiso de Grecia de no tomar medidas unilaterales. Esto ha servido al país, al menos, para comprar tiempo y tratar de construir una relación más amistosa con sus socios europeos, como observa Eric Chaney, economista jefe de AXA IM: "El enfrentamiento entre Grecia y sus socios se está suavizando. La firme postura adoptada por la mayoría de los prestamistas ya sea de una forma abierta (Alemania, España y Portugal) o discreta (Francia) parece estar dando sus frutos”.  

Este acuerdo no significa el final de las negociaciones, al contrario, ya que ahora los países de la zona euro que participan en el plan de rescate van a tener que revisar el acuerdo de forma individual, y de hecho el último tramo del rescate no se liberará hasta que el programa sea revisado. Para Grecia es crucial que se alcance consenso sobre su propuesta, dado que necesita el dinero para afrontar compromisos financieros equivalentes a 7.000 millones de euros. Por ello, Chaney considera que “es probable que ambas partes tengan que acordar más concesiones y, al final, el programa se extenderá hasta finales de junio”.

Incluso aunque se cumpla ese pronóstico, el economista jefe tiene claro que “este no será el fin de la saga griega, ya que la financiación seguirá siendo un reto importante hasta que se haga efectivo el último tramo del rescate y el Tesoro griego reciba el pago de los intereses de los bonos que tiene el BCE”. Añade que “incluso aunque se cumpla esto, Grecia seguirá teniendo dificultades para generar ingresos fiscales suficientes para alcanzar sus compromisos, debido al daño que la inestabilidad política que vive el país desde diciembre ha provocado en su economía”. En resumidas cuentas, lo que trata de decir el experto es que, aunque la probabilidad de una salida de Grecia de la UE (Grexit) haya disminuido en los últimos días “sigue siendo un desenlace posible en los próximos años”. 

Tanguy Le Saout, responsable de renta fija europea de Pioneer Investments, se muestra mucho más contundente: “Los políticos griegos no deberían jugar al póker”. Se refiere a que el nuevo gobierno nunca había tenido experiencia en negociaciones sobre rescates y que además tenía que sentarse a la mesa del Eurogrupo prácticamente en tiempo de descuento: “Ni el primer ministro Alexis Tsipras ni Syriza parecían tener ninguna alternativa a su plan de reestructuración de la deuda. Por tanto, una vez que Alemania decidió que otra reestructuración era simplemente no negociable, Grecia parecía no tener un plan B. Al sufrir los bancos griegos una huida de depósitos significativa, Tsipras y su ministro de Economía, Yanis Varoufakis, se quedaron con una mala mano”.

Le Saout se muestra francamente pesimista con respecto al cambio de gobierno heleno: “Mire lo que hacen los políticos griegos, no lo que dicen. Ya hemos visto antes esta película, un partido entra en la habitación gritando lo que van a hacer y el otro partido se sienta tranquilamente, mirando y esperando. Normalmente se puede predecir quién va a imponerse”. Además, opina que “parece que los problemas griegos no van a ser resueltos pronto”, ya que considera que todavía quedan asuntos pendientes de gran importancia para resolver en cuatro meses.

En primer lugar destaca, desde un punto de vista económico, que “obligar a Grecia a conseguir un superávit primario y devolver toda su deuda probablemente no tenga sentido”. Sin embargo, constata que “Alemania parece inflexible y no habrá más reestructuraciones”. En resumidas cuentas: “Una fuerza imparable choca contra un objetivo inamovible”, en palabras de Le Saout, que se pregunta por la reacción del electorado griego ante esta situación. El experto de Pioneer se pregunta especialmente: “¿Cómo se sentirán los miembros más izquierdistas de Syriza sobre romper sus promesas electorales?”. 

Reforma como puedas

Maria Paola Toschi, estratega de mercado global de J.P.Morgan AM, y Nandini L. Ramakrishnan, analista de mercado, coinciden con el experto de AXA IM en que “el proceso de negociación continuará con altibajos, aunque su impacto en los mercados será mucho menor”. Toschi y Ramakrishnan consideran que este compromiso “resulta positivo tanto para Grecia como para la eurozona, ya que mantiene vivas las negociaciones y garantiza que el país seguirá siendo solvente al menos durante los cuatro próximos meses”. Estas expertas consideran que el punto débil del gobierno de Syriza es la propia debilidad del sistema financiero heleno: “Los líderes griegos decidieron solicitar una extensión del programa para evitar el riesgo de impago y poder afrontar las necesidades financieras del país a corto plazo (…) Sin acceso a otro tipo de financiación, Grecia habría caído probablemente en la insolvencia”, declaran. 

Grecia se ha sentado a negociar con más lastres encima, como la contracción del 0,2% del PIB después de encadenar tres trimestres de crecimiento positivo y, de forma especial, la presión que está ejerciendo sobre el sistema financiero la retirada de depósitos, estimada en unos 15.000 millones de euros. Desde J.P.Morgan AM recuerdan que el BCE tuvo que alargar dos semanas la ampliación de la línea de liquidez de emergencia, que supone una inyección de 3.300 millones para los bancos griegos.  “Siempre y cuando las reformas propuestas por el gobierno heleno sean aprobadas, el BCE continuará respaldando el sistema bancario del país”, sentencian las expertas. De hecho, uno de los puntos conflictivos de las propuestas de Syriza, que rechazó el Eurogrupo, es que se utilizaran los 10.000 millones de euros que quedan en el fondo heleno de estabilidad financiera para gasto social. En cambio, sí podrán utilizarse si fuera necesario para una futura recapitalización de los bancos griegos o para reducir el peso de préstamos fallidos. 

La conclusión de Toschi y Ramakrishnan es que, pese a la victoria pírrica de Syriza, “Grecia no puede evitar las reformas”. Se extienden sobre esta afirmación: “Su economía está lastrada por un enorme sector público y un sistema industrial frágil e insuficiente. Los gobiernos anteriores no pudieron resolver los problemas estructurales del país por la evasión fiscal y la corrupción que afecta a muchos sectores. Sin embargo, a cambio de la ampliación de cuatro meses, el nuevo gobierno planteará un amplio programa de reformas para poner solución a estos graves problemas estructurales”. 

Para redondear su mensaje, ambas expertas avanzan que “el gobierno griego podría poner en marcha medidas no convencionales para lograr sus objetivos”. A pesar de ello, consideran que “el compromiso alcanzado entre Grecia y la Unión Europea es positivo”. Su punto de vista es que “tanto la eurozona como los mercados saldrán beneficiados si finalmente se alcanza un acuerdo a más largo plazo y, lo que es más importante, el progreso en las negociaciones mitiga el riesgo de un inminente impago por parte de Grecia, así como su salida de la UE”. 

Factores a favor de Grecia

Finalmente, el director de estrategia de divisas y economista jefe para Alemania de Julius Baer, David Kohl, analiza el impacto del acuerdo sobre el mercado. Considera que, a diferencia de ocasiones anteriores en las que la palabra “rescate” ha sobrevolado este país mediterráneo, esta vez ha sido clave la ausencia del riesgo de contagio, que “ha reducido la capacidad del gobierno griego para extorsionar a sus socios de la eurozona para lograr concesiones”. A un tiempo, Kohl constata que “las demandas de austeridad adicional se han suavizado ligeramente, mientras que se abstuvieron las demandas de incrementar el superávit primario del 4,5% del PIB”. 

Kohl recuerda que Grecia ha recuperado mucha competitividad y esto ha servido para que sus acreedores no sean tan estrictos con sus demandas de reformas estructurales. “Este cambio de actitud encaja mejor con la agenda del nuevo gobierno de Syriza”, indica.

El último factor que puede servir al país como respaldo es la propia recuperación de la eurozona, ya que en opinión de este experto “contribuye a moderar más los miedos de contagio derivados de una salida de Grecia del euro y eleva el compromiso general entre los otros socios de la eurozona para permitir a Grecia salir gradualmente de la austeridad”.

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