Implicaciones del descenso de las reservas de divisas de los países emergentes


Uno de los principales argumentos que suelen esgrimir los gestores de emergentes para establecer diferencias entre la coyuntura actual de estos países y la crisis asiática de finales de los 90 es que muchos gobiernos han dedicado los últimos 15 años a incrementar sus reservas de divisas extranjeras. La cuestión es que estas reservas se han reducido en los últimos tiempos. Según el FMI, el agregado de reservas de divisas extranjeras en países en vías de desarrollo se contrajo en 114.500 millones de dólares interanual, y terminó 2014 en 7,74 billones de dólares, frente a su máximo en torno a los 8 billones, registrado precisamente hace un año, en el segundo trimestre de 2014.

¿Supone esta caída de las reservas un elemento adicional de preocupación? “A pesar de los informes de una debilidad marginal de las reservas de divisas extranjeras, los mercados emergentes todavía son los principales acreedores del mundo”, recuerda el gurú Mark Mobius. El experto de Franklin Templeton Investments recuerda que la postura de él y su equipo como inversores de renta variable es que “el agregado de países emergentes parecen más fuertes que el conjunto de mercados desarrollados por una serie de razones, incluyendo una demografía más favorable y las previsiones de tasas de crecimiento más elevadas”. Citando otra vez al FMI, la institución ha proyectado un crecimiento medio del 2,4% para las economías desarrolladas, frente al 4,3% de las emergentes y mercados frontera. 

Entonces, ¿por qué han caído las reservas de divisas? “Vemos esta caída relativamente pequeña como de menor importancia en el contexto macroeconómico general, y quizás sea más cuestión de implicaciones en los mercados desarrollados antes que en los emergentes”, indica Mobius, en alusión al encarecimiento del dólar frente a la debilidad del euro y el yen. 

Implicaciones para los países emergentes

El gurú se encarga de poner esta reducción reciente en contexto: teniendo en cuenta el tremendo esfuerzo comprador de los últimos 20 años, considera que la caída es “relativamente insignificante”. “Las reservas emergentes todavía están en un nivel muy elevado, todavía más de cuatro veces por encima de donde estaban en 2004. Con unas pocas excepciones, el nivel de reservas extranjeras hoy parece más que suficiente para mantener los compromisos financieros del corto plazo”, tranquiliza Mobius. 

Éste analiza también las implicaciones políticas de este “colchón” a lo largo de la historia: durante las décadas de 1970, 1980 y 1990 muchas regiones se sirvieron de las divisas como un instrumento para controlar la inflación. En 2015, otra vez salvo contadas excepciones, “la inflación se ha convertido en un problema del pasado para muchos países emergentes”, afirma el experto, que añade: “Esto no significa que la inflación no pueda volverse un problema en el futuro, pero al haber tenido éxito muchos países en el uso de objetivos de inflación como una herramienta monetaria, o sus bancos centrales han conseguido credibilidad por sí mismos, el uso de la intervención en el tipo de cambio ha dejado de ser gradualmente una herramienta que ayuda a controlar la inflación”. 

Es decir, que en las últimas décadas “muchos países se han vuelto más independientes en la forma en la que pueden conducir la política monetaria y muchos ya no sujetan su divisa al dólar”. El punto de vista de Franklin Templeton al respecto es que esto significa que “el nivel de las reservas es generalmente menos relevante dado que la política de tipo de cambio flexible prevalece más y reduce la necesidad de una gran reserva de fondos de financiación en divisas extranjeras para defender el tipo de cambio”. Es decir, que estos países se han vuelto más maduros e independientes a la hora de aplicar políticas monetarias. 

No obstante, Mobius aporta otra posible explicación al descenso de las reservas, el menor atractivo de los mercados en vías de desarrollo en el corto plazo debido a que ya no pueden generar el superávit por cuenta corriente de años pasados o porque no atraen los mismos flujos de capital para financiar oportunidades de inversión. “Ambos eran fuentes de flujos en dólares en el pasado que apoyaron el crecimiento de las reservas de los bancos centrales emergentes”, sentencia el experto. 

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