Ideas concretas de inversión en renta fija para obtener un retorno decente el próximo año


Ahora que por fin ya es oficial el cambio en la política monetaria de EE.UU. y que tanto el BCE como el Banco de Japón están dispuestos a continuar con sus respectivos estímulos, los gestores tienen un panorama más claro para poder diseñar sus estrategias de renta fija de cara al año que viene. El consejo de Chris Iggo, director de inversiones de AXA IM, es que sean realistas: “Si 2015 ha sido poco destacable en cuanto a los retornos del mercado de renta fija, no es probable que 2016 sea mejor. Las rentabilidades de partida serán bajas”. El experto recuerda que la rentabilidad del bono a diez años se sitúa en el 2,2% en EE.UU., en el 1,9% en Reino Unido, en el 0,6% en el caso de los bunds y en el 0,3% en Japón. “La deuda soberana periférica están un poco mejor, pero incluso los bonos italianos y españoles a diez años rentan sólo un 1,8% y un 1,6%”, añade. 

Iggo señala que los inversores pueden obtener un poco de rentabilidad extra por el carry en los bonos con grado de inversión, pero se encarga de recordar al mismo tiempo de que el índice de deuda corporativa europea con grado de inversión presenta una rentabilidad de tan sólo el 1,4% en contraste con el 3,7% y el 3,5% de los índices de EE.UU. y Reino Unido. “Ambos podrían beneficiarse de los ajustes en la asignación de activos, aunque la liquidez y las oportunidades por nuevas emisiones siguen siendo mediocres en el mercado británico”, apunta el director de inversiones. 

El representante de AXA IM también percibe posibilidades de generar “un retorno modesto” en el crédito denominado en dólares y libras, por lo que aconseja sobreponderar ambas regiones en las carteras de renta fija global. También le gustan ambas divisas. Teniendo en cuenta que el incremento de las divergencias monetarias seguirá siendo uno de los principales temas macro en 2016, Iggo espera que el dólar siga ganando fuerza, pero le interesan más las oportunidades en la libra: “No ha habido muchas oportunidades de comprar libras por debajo de 1,40 dólares en los últimos 30 años y, dado dónde está hoy, puede que no pase mucho tiempo antes de que ponerse largo en libras sea una opción atractiva: Carney se vuelve ‘hawkish’, se produce un sell off de los gilts y el tipo de cambio regresa a los 1,6 dólares. ¡Parece un buen plan!”. 

Por otra parte, aunque es consciente de que las rentabilidades son más interesantes, el experto alerta de que el entorno macro sigue siendo más inestable en el mundo emergente. “Al menos ahí y en el high yield ha habido algo de ajuste por valoración hacia el final de 2015 que permite que haya potencial de retornos totales positivos el año que viene”, puntualiza. La última idea que aporta para el año que viene se encuentra en la parte menos líquida de la renta fija; en concreto, indica que hay algunas oportunidades interesantes de obtener rentabilidad superior al Libor por la compresión de diferenciales en ABS y CLO. “La prima por liquidez se ha incrementado en línea con la volatilidad del mercado, pero para los inversores que busquen embellecer el retorno de sus carteras de renta fija, los activos titulizados con una buena liquidez subyacente ofrecen un buen punto de entrada”, concluye en este punto. 

Renta fija para cínicos

“Un cínico puede preguntarse por qué invertir en renta fija cuando estamos en el final de un largo – que no eterno- ciclo de tipos y cuando es improbable que los fundamentales de crédito mejoren. Los retornos futuros son bajos, que no negativos. Para la deuda con grado de inversión, especialmente en Europa, una rentabilidad del 1,5% no proporciona mucha renta para proteger a los inversores del ensanchamiento de los diferenciales de crédito, el deterioro del entorno macro o de un incremento de las expectativas de subidas de tipos en un escenario de crecimiento más fuerte e inspirado en el QE”, reflexiona Iggo. 

Éste insiste en que la deuda estadounidense y británica con grado de inversión puede proporcionar a los inversores un poco más de optimismo, aunque para él la clave a la hora de extraer retornos es el incremento de la dispersión por rentabilidad: “Muchos activos de calidad tienen rentabilidades bajas y nada atractivas, mientras que la rentabilidad de los índices es elevada por algunos bonos muy débiles que tienen rentabilidades que reflejan el riesgo de crédito y de liquidez. Esto es muy obvio en el high yield y todavía más obvio en el mercado de EE.UU.”, observa. En particular, Iggo se fija en que en las últimas semanas se ha podido observar en este mercado una gran liquidación de posiciones en high yield de fondos de inversión y ETF, algo que “tiene poco que ver con la Fed y mucho más con el hecho de que una gran parte del mercado está afrontando la subida de las tasas de impago, amplificada por el dinero que está intentando salir”. 

En este caldo de cultivo está otra de las claves de la estrategia de renta fija de AXA IM para el año que viene: “Nos sigue gustando el high yield estadounidense por fundamentales, pero estando lejos de los sectores energético y minero. Sin embargo, el efectivo lo ha hecho mejor este año y ha habido un contagio a otras partes del mercado. Lo que está claro es que se necesita algo de estabilización en los precios globales de las materias primas para ayudar a que se recupere el sentimiento sobre el high yield y los mercados emergentes”, resume Chris Iggo. Éste concluye su defensa de la deuda con grado especulativo afirmando que “hay un argumento por valoración suficientemente fuerte como para permitirnos tomar una visión positiva sobre el sector, condicionada por supuesto al sector correcto y al posicionamiento por emisiones”. “Pocas partes del mercado de renta fija ofrecen rentabilidades tan atractivas”, concluye el experto. 

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