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Hora de centrarse en la calidad y la liquidez


A medida que se acentuaba la ralentización mundial, se han multiplicado los llamamientos a tomar nuevas medidas cuantitativas, pero ahora el listón está mucho más alto que durante las anteriores rondas de estímulos. Las expectativas de inflación están subiendo y han surgido dudas sobre la posible eficacia de nuevos estímulos, dado que las economías desarrolladas ya nadan en liquidez. La relajación cuantitativa ha sido acusada de provocar la depreciación de las monedas desarrolladas y, con ello, importantes distorsiones en los mercados de divisas. Mientras que China ha estado moderando artificialmente la fortaleza de su yuan para luchar contra este desequilibrio, el real brasileño ha subido con fuerza. Aumenta la preocupación por que esta situación pueda derivar en una guerra cambiaria en toda regla y países como Brasil están expresando cada vez más su descontento. Un efecto secundario obvio es la escalada de las materias primas, cuyos efectos inflacionistas se están dejando sentir en las economías desarrolladas.

Lo que me preocupa es que la inflación podría descender violentamente y resulta alarmante que muchos inversores simplemente no están preparados para una cosa así. La liquidez se ha reducido en la mayoría de mercados financieros, bien por la Dodd Frank Act o bien porque los bancos están protegiendo sus finanzas conforme se van deteriorando las perspectivas económicas. Una cuidadosa selección de títulos dentro del sector financiero es de vital importancia y los inversores deberían concentrarse en los mejores emisores y en las partes de las estructuras de capital que no deberían verse afectadas por cualquier necesidad futura de recapitalización. En Europa, resulta evidente que el sentimiento del mercado en el "núcleo" del continente sigue siendo negativo. Las acciones y respuestas actuales de las instituciones financieras se han considerado como inadecuadas.

No obstante, el BCE ha hecho lo que estaba en su mano para estabilizar los mercados de bonos europeos. En total, ha comprado deuda pública por valor de unos 36.000 millones de euros, con lo que ha ayudado a relajar los rendimientos de los bonos a 10 años de España e Italia hasta el nivel del 5,0%. Estas compras han sido muy visibles, ya que el BCE ha comprado deuda pública de forma activa y diaria. A diferencia de compras anteriores de títulos de Grecia, Irlanda y Portugal, el BCE no ha puesto condiciones a Italia o España. También ha sido una operación "esterilizada", lo que significa que el BCE no está financiando las compras creando más euros. Algunos inversores habrían deseado que el BCE hiciera más, aunque creo que ha hecho todo lo que podía para estabilizar los mercados.

Es importante señalar que también existen planes a largo plazo. Ya han empezado las negociaciones para ampliar las funciones del fondo europeo de estabilidad financiera (EFSF), un vehículo creado para preservar la seguridad financiera de la zona del euro. Anteriormente se había utilizado para ayudar a financiar rescates en la periferia europea emitiendo bonos con calificación triple A, lo que para algunos ha sido el primer paso hacia la consolidación presupuestaria. Sin embargo, ha habido decepción entre los que esperaban que el BCE anunciara explícitamente un programa de bonos europeo.

Personalmente, creo que esto habría sido un error. El problema de un programa de bonos centralizado es que obvia las diferencias en la estructura económica de los estados y no aborda los desequilibrios presupuestarios actuales. Podríamos terminar en una situación en la que los costes de financiación suben en el núcleo europeo mientras la periferia se beneficia de un dinero más barato. Primero tienen que resolverse los problemas presupuestarios de la zona del euro.

La incertidumbre ha llevado a los inversores a huir hacia activos refugio, como deuda pública de alta calidad y metales preciosos. En Europa, mientras la periferia ha registrado un mal comportamiento, el "núcleo" ha dado muestras de fortaleza. En el ámbito de la deuda corporativa, el sector financiero se ha comportado peor que otros, pero esto se ha compensado con la fortaleza de otros sectores empresariales. Además, el varapalo sufrido por el mercado de bonos de alto rendimiento hace que los gestores de fondos hábiles puedan encontrar oportunidades atractivas.

La asignación de activos es una parte cada vez más importante de la inversión en renta fija en una economía mundial que avanza a dos velocidades. La diversidad que se consigue con el acceso y la liquidez que ofrece el mercado de deuda pública de EE.UU., a pesar de la rebaja de calificación por parte de Standard and Poors, es tremenda. EE.UU. sigue siendo el mercado de bonos más grande y líquido del mundo. Los mercados de bonos de Asia ofrecen fantásticas oportunidades, pues el crecimiento del PIB en Asia es mucho mayor que en EE.UU. o Europa. Los fundamentales de la renta fija pública y privada de Asia son bueno actualmente, por lo que diversificar hacia esta región es un movimiento sensato para los inversores. Aunque la ralentización del crecimiento, los riesgos relacionados con la deuda pública y los desequilibrios monetarios pueden preocupar a los inversores, también pueden beneficiarse si mantienen la diversificación y seleccionan cuidadosamente sus inversiones en bonos corporativos.

Cara al futuro, los inversores deberían vigilar qué índices de referencia utilizan sus gestores de fondos como punto de partida de su proceso de inversión: la idea de un "activo libre de riesgo" ha dejado de existir. Los inversores deberían estar especialmente atentos a las exposiciones excesivas a los estados y las empresas financieras con finanzas poco sólidas o en claro deterioro.

La construcción actual de los índices de referencia mundiales hace que las mayores necesidades de financiación de estas entidades pueda dominar el riesgo de una cartera. El viejo dicho, sólo presta dinero a los que no necesitan pedirlo, parece mantener su vigencia. Los inversores deberían buscar gestores de bonos que utilicen un análisis fundamental exhaustivo para diversificar las fuentes de rentabilidad en la inversión. Con este tipo de enfoque multiestrategia, no se permite que ninguna posición domine el riesgo total.

Andrew Wells, director mundial de inversiones de las divisiones de Renta Fija y Soluciones de inversion de Fidelity Worldwide Investment

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