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Henderson: Europa depara cosas buenas para aquellos que saben esperar


Hoy día, después de dos años de noticias negativas y rentabilidades mediocres de la renta variable, muchos inversionistas consideran que Europa constituye una clase de activos tóxica. Sin lugar a duda, Europa tiene algunos desafíos importantes por delante, entre los que se incluyen los altos niveles de deuda pública y de consumidores en los países del sur, una falta general de crecimiento económico y la incertidumbre que rodea al mismo euro. Si a esto le sumamos la inquietud por una desaceleración en Asia y el temor a corto plazo de que el encarecimiento del petróleo aniquile la incipiente recuperación, es fácil coincidir con la visión del consenso y con los bajistas.

Sin embargo, coincidir con el consenso pocas veces genera riqueza, mientras que el temor brinda oportunidades. Lo más adecuado no es huir del riesgo, sino evaluarlo y ver qué rentabilidad puede generar. Habida cuenta de que actualmente las rentabilidades brutas del efectivo son inferiores a la tasa de inflación, debemos emplear el dinero de forma más productiva. Posiblemente la inflación se vea limitada hoy día por la necesidad de desapalancamiento de los bancos, los gobiernos y los consumidores pero, en última instancia, con el programa de relajación cuantitativa la inflación podría convertirse en un grave riesgo. Si la inflación terminase por despuntar, los bonos del gobierno británico de larga duración y "bajo riesgo", así como otros bonos de deuda pública y corporativos de “alta calidad”, pronto perderían su atractivo.

En este contexto, un enfoque selectivo de inversión en Europa comienza a parecer una opción más inteligente que ocultarse en algunas alternativas de “menor riesgo”. El alto apalancamiento y la exposición a Europa del sur pueden atenuarse o evitarse si invertimos preferentemente en empresas que gozan de nichos globales sólidos que generen efectivo e ingresos recurrentes confiables. Debido al pesimismo reinante en el mercado, el inversor “valiente" puede comprar títulos de alta calidad a valoraciones históricamente moderadas y recibir una rentabilidad por dividendo razonable a la espera de que mejore la confianza del mercado. Esas empresas a menudo pueden sacar provecho en tiempos difíciles comprando a competidores más débiles y acrecentando su participación de mercado y tendrán una recuperación desproporcionadamente buena. Si esto falla, existen diversos operadores de alta calidad que actualmente parecen vulnerables a operaciones hostiles de fusión y adquisición, lo que da al inversionista la posibilidad de apostar a dos bandas.

En síntesis, centrar la atención en empresas que gozan de nichos globales dominantes y de poder de fijación de precios nos permite minimizar el riesgo futuro de inflación. Como siempre, seguimos inclinándonos por empresas cuyos directivos sean propietarios de participaciones importantes y que tengan más que perder (y que ganar). En definitiva, buscamos empresas con buenos historiales, una sólida generación de efectivo, un crecimiento estructural y con barreras reales de entrada. Tratamos de encontrar empresas de talla mundial con una posición dominante en su nicho. Gracias a la aproblemada coyuntura macroeconómica que presenta Europa, hay una gran cantidad de oportunidades que pueden surgir en Europa, pero sean capaces de beneficiarse del crecimiento mundial. Por otro lado, las valoraciones parecen estar descontando muchas malas noticias. En momentos como estos, no es preciso que los inversionistas sean valientes, ya que el valor finalmente se materializará para aquellos que sepan esperar.

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