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Henderson: Alentador comportamiento del mercado


Dicho esto, hay que reconocer que el grueso de esta dinámica de precios se ha registrado con unas cifras de volumen excepcionalmente bajas en términos históricos, y que estaríamos ante una escalada del mercado en la que muy pocos inversionistas han participado activamente con nuevas aportaciones de capital.

En cuanto a lo que creemos que sucederá en adelante, tres siguen siendo los focos que atraen nuestro interés: Europa, EE.UU. y China. En Europa, las últimas semanas se habrían revelado particularmente alentadoras en nuestra opinión. El discurso pronunciado por Draghi y la posterior publicación de un marco analítico del BCE que en determinadas circunstancias justificaría una intervención de amplio alcance en los mercados europeos de deuda constituyen, a nuestro juicio, las dos novedades más positivas que el BCE nos ha ofrecido en el último par de años.

Naturalmente esto es Europa y los riesgos de implementación están siempre presentes, más aún si incluimos en la ecuación a los políticos que han de aprobar las propuestas formuladas. De hecho, no sería de extrañar que la volatilidad persista mientras dure todo este proceso. Con todo, tenemos esperanzas de que, esta vez, Europa pueda quedar en una situación algo mejor de aquella en la que se halla sumida desde hace algún tiempo.

En EE.UU., la economía sigue creciente a un ritmo algo más lento del que nosotros, y otros muchos, desearíamos, y entendemos que el proceso electoral supondrá un obstáculo para lograr acelerar su tasa de crecimiento. El grado de incertidumbre es muy elevado y asistimos a lo que Alan Greenspan ha bautizado como “huelga de capitales” motivada precisamente por dicha incertidumbre. Sin embargo, la economía crece y la Reserva Federal sigue dispuesta a perseverar con medidas de estímulo económico, lo que nos infunde cierto optimismo.

El tercer foco de interés es China y, como siempre, la situación en este país es, quizá, la más opaca de las tres que aquí se analizan. Sus datos siguen decepcionando a muchos analistas. Aunque hay quien se mostró prudente respecto a China, la opinión de consenso ha sido que esta economía continuaría creciendo a un ritmo bastante rápido, lo que ha quedado finalmente en entredicho. Simultáneamente, en un momento en que el crecimiento está desacelerándose en China, la respuesta de política económica que la gente estaba esperando se ha revelado finalmente menos fuerte que en ocasiones anteriores, con la consiguiente decepción.

Por tanto, considero acertado pronunciarme con cierto optimismo, particularmente sobre Europa, al tiempo que expresar algunas reservas sobre lo que exactamente esté pasando en China y lo que podría ocurrir si la ralentización de su economía se prolongara.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, tres son los puntos que me gustaría remarcar. El primero es que puede que estemos en un momento en que las noticias sobre el crecimiento procedentes de la economía real son tan malas que terminan siendo buenas, en el sentido de que habría ya indicios claros en Estados Unidos, Europa y, en nuestra opinión muy probablemente también en China, de una pronta respuesta de política económica más comprometida. Además en muchos, quizás en la mayoría de casos, resulta correcto mantener algo de exposición al riesgo en los portafolios en momentos en que es de esperar un elevado nivel de intervención y actividad por parte de los bancos centrales.

En dos de las principales potencias económicas los niveles de actividad se han desacelerado claramente, pero lo han hecho hasta un punto en que los políticos suelen tomar cartas en el asunto y en el que los bancos centrales son indiscutiblemente proclives a intervenir, y es precisamente este segundo punto, la política, el que consideramos especialmente alentador.

El tercer aspecto que merece la pena mencionar es el de los precios; vivimos en un mundo muy polarizado, en el que si se busca rentabilidad, y sabemos que la mayor parte de quienes tienen dinero en el mundo persiguen obtener alguna rentabilidad sobre él, los mercados con valoraciones más interesantes suelen también entrañar algún riesgo, ya nos refiramos a títulos de renta variable o de deuda de alta rentabilidad; el segmento más seguro del mix de oferta del mercado de activos, los valores de deuda gubernamentales o similares, se han revalorizado dramáticamente en los últimos años y ofrecen ahora unas rentabilidades realmente bajas. En consecuencia, para cosechar ahora rentabilidades ha de asumirse un cierto riesgo, con la ventaja eso sí de unas valoraciones más favorables.

En resumen, mi impresión general es que estamos en uno de esos momentos en que lo razonable es darle una oportunidad al optimismo. Existen suficientes motivos para ello tanto en términos de valoración como de la actividad que despliegan los bancos centrales y sus posibles nuevas medidas. Así, de cara a la conclusión de la temporada estival y el inicio del otoño, hay bastantes probabilidades de que, pese a todo, los mercados salgan de su actual mar de dudas y se comporten algo mejor, prolongándose un poco más la escalada bursátil a cuyo arranque asistimos durante el verano.

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