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Henderson: Al igual que los equipos de la Euro 2012, los inversores podrían beneficiarse con un buen arquero


Se puede hacer un paralelismo con los mercados financieros. Con tanta incertidumbre presente en los mercados, conviene poseer coberturas (arqueros) al tomar una posición dentro de los activos de riesgo. Es por eso que, por un lado nos sentimos atraídos hacia las tasaciones de valores, pero somos conscientes de la capacidad que posee el mercado para entrar en pánico, especialmente cuando hay tantas fuerzas impredecibles rondando. El rendimiento de un dividendo nos ofrece algún tipo de compensación si los valores de los capitales se encontraran bajo presión, por lo que hemos preferido una formación más defensiva cuando se trata de los valores al buscar posiciones confiables dentro del ingreso de valores. Los valores de Estados Unidos parecen ser los más atractivos, ya que están avalados por una economía local que es flexible y eficiente, y que posee una moneda de reserva global que ofrece un probable rendimiento adicional a los inversores que se basan en la libra dentro de un ambiente averso al riesgo.

Los títulos de deuda emitidos por el Tesoro de Estados Unidos actúan como una cobertura ante las debilidades de los valores de ese país y proveen una exposición positiva ante la aversión al riesgo. Sin embargo, ha sido difícil ejercer opciones de compra en los mercados de bonos gubernamentales en los últimos meses, especialmente en Europa. La regla del offside parece realmente simple cuando se la compara con las complejidades de la crisis de la eurozona. Los políticos cambian constantemente los palos del arco y los rendimientos han oscilado de manera desenfrenada durante el último rescate financiero o la cesión macroeconómica sorpresiva.

Creemos que los bonos corporativos de alta calidad ofrecen un rendimiento más atractivo que algunos bonos soberanos, ya que los rendimientos de los bonos gubernamentales a 10 años de Gran Bretaña y Alemania se han mantenido en el 2% o menos durante la mayor parte de este año. Para los inversores en Gran Bretaña, poseer un papel del estado a 10 años significa en la actualidad aceptar un rendimiento real negativo ya que la inflación de los precios para los consumidores ha sido de más del 3% en lo que va del año. No es de extrañar que les haya ido bastante bien a los bonos reajustables a inflación durante el último año ya que se han beneficiado de los rendimientos reales negativos de los bonos soberanos comunes. Con los niveles de las deudas de los gobiernos todavía en expansión en un momento en el que los balances generales de la deuda neta de las corporaciones se están encogiendo, los fundamentos subyacentes de los bonos corporativos también parecen ser más fuertes.

Hemos comprado un fondo negociable en el mercado gestionado en contra de la volatilidad, para intentar obtener beneficios de esta. Este fondo compra la volatilidad cuando esta se encuentra en alza y la vende cuando el impulso se desvanece. Esto ayuda a eludir un riesgo utilizando cobertura comprando volatilidad a través de otros medios como las opciones, lo que significa que uno puede exponerse a un activo en decadencia que pierde valor rápidamente a medida que se acerca a su madurez.

El petróleo fue una cobertura útil contra la tensión en Irán y los precios en alza de los commodities, aunque la debilidad en los datos económicos nos motivó a vender nuestra posición a principios de mayo. Desde ese entonces, ha habido evidencia creciente de que Arabia Saudita tiene muchas ganas de llevar al petróleo crudo bajo los USD 100 por barril, quizás consciente de que el país no tiene interés ni a mediano ni a largo plazo de ver que la economía global entre en una recesión agravada por los altos costos de los commodities.

El oro ofrece una cobertura contra aún más flexibilización cuantitativa (Quantitative Easing, QE). La Reserva Federal de Estados Unidos ha sido cuidadosa en guardar municiones durante el último año. Ha preferido involucrarse en la “Operación Twist” (la compra de bonos a más largo plazo con las ganancias de bonos a corto plazo para mantener bajos los costos financieros a largo plazo) en lugar de expandir activamente la oferta monetaria. Probablemente es consciente de que, si siguen realizando QE, la potencia de dicha herramienta podría perderse y la confianza en esta como un instrumento monetario podría desvanecerse. Existen discusiones sobre si el QE ha funcionado: el mundo se ha visto decepcionado por el nivel de crecimiento pero, al mismo tiempo, podría argumentarse que la recesión podría haber sido peor y el crecimiento más débil si no se hubiera aplicado éste.

Lo que está claro es que un mundo sin crecimiento es un mundo difícil para los mercados de valores. Si los ingresos no suben, no existe un gran impulso para que los precios de las acciones suban, en especial porque tampoco es probable que los múltiplos de ganancias se expandan en un panorama semejante. Puede ocurrir lo inesperado, como cuando Grecia ganó la Euro 2004, pero por el momento nuestro análisis fundamental nos dice que no asumamos riesgos sin aplicar alguna cobertura.

 

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