“Hay riesgo de quiebra entre compañías petrolíferas; se va a producir una consolidación del sector de la energía en EE.UU.”


El Legg Mason Clearbridge Value Fund es uno de los fondos insignia de Clearbridge, filial de Legg Mason Global AM, y destaca además por ser uno de los pocos fondos de renta variable que han logrado batir al S&P 500 de forma consistente en los últimos años gracias a una estrategia que tiene como pilares una cartera concentrada (invierte en una cesta de 45 valores) y a un tiempo muy diversificada, una gestión activa y un enfoque value muy selectivo que difiere del de la mayoría de gestores que suelen definirse con esta etiqueta. Sam Peters, que gestiona el fondo desde hace tres años, aporta algunas de las claves principales de su visión value para este 2015. Quédense con tres conceptos que van a aparecer varias veces en su discurso y que condensan su búsqueda de valor: tipos bajos, precios de la energía en caída libre y ciclo inmobiliario.  

Tendencias reflacionarias en EE.UU.

El primero de los puntos que centran los pronósticos de Peters es la concesión de crédito: “La transmisión de crecimiento a la economía real a través de la concesión de préstamos se ha congelado en muchas partes del mundo, pero no en Estados Unidos”. Así, señala que el crédito al sector privado creció en torno a un 4% en 2014 –algo que encuentra destacable porque se trataron sobre todo de hipotecas a viviendas-, a lo que añade otro 1% de crédito al sector público. El gestor considera que esta tendencia es reflacionaria.

Peters apunta a otro contribuidor al incremento de la inflación: la recuperación del mercado laboral y de los sueldos. “El gran debate ahora es cuánto más va a durar la flaccidez del mercado laboral”, afirma, en referencia al famoso debate entre los economistas que consideran que ya se ha cumplido con creces el objetivo de reducir el desempleo frente a los que apoyan a Janet Yellen y su tesis de seguir esperando hasta ver signos claros de fortaleza. El gestor de Clearbridge tiene clara su postura: “La inflación generada por salarios ha estado muy deprimida, pero se está acercando el momento en el que llegará al 2%”. 

El tercer contribuidor a la mejoría económica y a la recuperación del nivel adquisitivo es la caída de los precios del petróleo. Peters hace notar que la producción de crudo ha crecido a un ritmo del 6% anual en los últimos seis años y, a pesar de la guerra de precios que está forzando la OPEP, el consenso prevé que seguirá creciendo a un ritmo del 4% anual en los próximos siete años. Adicionalmente, la producción de gas natural creció a un ritmo anual del 4% desde 2007 y la expectativa es de que el ritmo se sitúe en torno al 3% anual en los próximos siete años.

A ojos del experto, la suma del entorno de tipos de interés bajos y de precios bajos de la energía supone un ahorro medio de 1.000 dólares por familia, y este colchón inesperado, bajo su punto de vista, va a repercutir positivamente sobre el mercado inmobiliario. De hecho, según sus cálculos, el real estate estadounidense seguirá recuperándose hasta aportar en el futuro un 2% al PIB americano, lo que supone la construcción de un millón de viviendas nuevas al año. 

Principales obstáculos

No obstante, Sam Peters alerta de que el descenso del precio de la energía también tiene un lado oscuro: al haber caído la cotización del barril un 25% sobre la previsión más negativa sobre el precio, muchas empresas petroleras han errado en el cálculo de sus presupuestos para el año, por lo que muchas de ellas se han quedado sin flujos de caja. Esto lleva al experto a advertir de que “va a haber quiebras, se va a producir una consolidación del sector de la energía en EE.UU.”. Es por este riesgo que el gestor alerta de que, si se tiene en cuenta como parámetro para fijar valoraciones el valor en libros de estas compañías, es cierto que estas cotizan muy baratas, pero debido al riesgo implícito de quiebra. 

El otro obstáculo potencial a la aceleración de la recuperación económica en el país es la apreciación del dólar. El experto alerta de que la fortaleza del billete verde es un rasgo inédito históricamente en los ciclos de recuperación económica, así como el creciente riesgo de contagio de crisis geopolíticas o de otro tipo procedentes de otras partes del mundo. 

Posicionamiento de la cartera 

Para Sam Peters, la combinación de tipos bajos, precios bajos de la energía, la fortaleza del dólar y, adicionalmente, el incremento de los costes de jubilación, “está elevando la probabilidad de que el S&P 500 genere poco crecimiento de beneficios este año”. Está pensando concretamente en unos retornos en torno al 5% para 2015, que serán conseguidos en un entorno de mayor volatilidad.

¿Cómo está preparando el gestor la cartera del Legg Mason Clearbridge Value Fund? En primer lugar, como protección a la fortaleza del dólar, defiende la necesidad de centrarse en aquellas compañías de mayor calidad y con mayor capacidad para generar flujos de caja. Pone como ejemplo Microsoft, de la que afirma que sus CDS suelen cotizar a unos niveles más sanos que la media del mercado. En términos generales, Peters está añadiendo un sesgo local a la cartera, evitando compañías que coticen en divisas distintas del dólar. 

El segundo cambio importante es la rotación hacia valores de menor capitalización. El gestor explica que en los últimos años había ido incrementando constantemente sus apuestas sobre grandes capitalizadas porque consideraba que eran buenos negocios que estaban cotizando muy baratos, pero ahora ha cambiado su punto de visita: “Sigo creyendo que hay valor relativo entre las grandes capitalizadas frente a las pequeñas y medianas, pero su potencial alcista está empezando a ser limitado y por ello estoy bajando de tamaño, hacia mid caps sobre todo”. 

El otro consejo de este experto es centrarse en apuestas sectoriales. En particular, afirma que el sector salud es el que goza de mejores fundamentales y de mayores perspectivas de crecimiento gracias a los avances en la investigación y prevención de enfermedades como el cáncer. También reivindica las oportunidades en el sector financiero: guiándose por el valor en libros, señala que los bancos estadounidenses están baratos y tienen un gran potencial de revalorización, especialmente los de mayor tamaño. 

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