¿Ha sido la búsqueda de dividendos una estrategia rentable en 2015? ¿Y para 2016?


La búsqueda de rentas a través de la inversión en valores que entregan un dividendo se está volviendo una estrategia cada vez más popular, no sólo para los inversores que buscan generación de rentas para proteger su patrimonio, sino como antídoto contra las fuertes oscilaciones del mercado. Henderson analiza el éxito de esta estrategia en 2015, un año que empezó prometedor para terminar en números rojos para buena parte de las clases de activo existentes. 

Según el índice elaborado por la firma, el Henderson Global Dividend Index (HGDI), los inversores que apostaron por los dividendos habrían obtenido un resultado más que decente: en 2015 los dividendos mundiales ascendieron a 1,15 billones de dólares, lo que supone un incremento con respecto al año anterior del 9,9% en tasa subyacente (después tener en cuenta las fluctuaciones de los tipos de cambio y demás factores), con un crecimiento positivo en todas las regiones del mundo. 

Sin embargo, la fortaleza del dólar restó 104.000 millones de dólares al total anual (un 9%). Desde Henderson constatan que “el efecto de conversión fue diez veces superior al de 2014”, provocando que el HGDI terminase 2015 en 157,7 puntos, frente a los 161,3 puntos de 2014. Europa fue la región que más notó la fortaleza del dólar, pues el QE aplicado por el BCE, enfocado a la depreciación del euro, contribuyó a magnificar el impacto del efecto divisa. 

No obstante, el impacto del fortalecimiento del dólar fue desigual: como la mayor parte de la apreciación se concentró en la primera mitad del año, el crecimiento de los dividendos se hizo más visible a medida que avanzaba 2015, hasta el punto de que las retribuciones aumentaron un 4,6% en términos generales y un 12,1% en tasa subyacente durante el cuarto trimestre. 

"La fortaleza del dólar estadounidense empañó un excelente crecimiento de los dividendos en la mayoría de las regiones, haciendo de 2015 un buen año para los inversores centrados en la percepción de rentas periódicas” explica Alex Crooke, director del equipo Global Equity Income de Henderson. Éste recuerda que, “si bien los inversores en dólares se han enfrentado a dificultades, las diferencias en el tipo de cambio tienden a disiparse con el paso del tiempo”. Aporta el siguiente dato: desde 2009, los repartos de dividendos han aumentado casi un 60% y los tipos de cambio sólo han lastrado esta cifra en un leve 2%.

Una compensación suficiente

A pesar de la fortaleza del billete verde, desde Henderson constatan que los dividendos fueron una importante fuente de rentabilidad el año pasado, pues compensaron casi totalmente el descenso de 1,3 billones de dólares en el valor de las acciones. “La reciente volatilidad de los mercados de renta variable subraya el valor continuado de las rentas periódicas como fuente de rentabilidad. Invertir a escala mundial resulta beneficioso, ya que mantener una amplia gama de títulos en diferentes países y sectores atenúa los riesgos a largo plazo” comenta al respecto Alex Crooke.

Dejando aparte el efecto de los tipos de cambio y los factores técnicos, desde Henderson consideran que “el crecimiento en tasa subyacente en todo el universo desarrollado fue muy alentador”. Estados Unidos fue la locomotora mundial del aumento de los dividendos, al observarse una mejoría generalizada en todos los sectores: las firmas estadounidenses incrementaron sus pagos a accionistas un 14,1% (10,2% en tasa subyacente) en 2015, lo que representa un 40% de los repartos mundiales. Desde Henderson indican que el cuarto trimestre de 2015 fue el octavo periodo consecutivo de crecimiento de dos dígitos en los dividendos estadounidenses. 

En la gestora británica destacan asimismo a Japón, “con un crecimiento tan acelerado que compensó con creces la debilidad del yen”. Las empresas niponas – ponen como ejemplo a Toyota Motors, que incrementó su dividendo un 29% en yenes en 2015- consiguieron generar un crecimiento subyacente conjunto del 19,2%, que se tradujo en un 5,2% en base general. También generaron crecimientos subyacentes de doble dígito Australia y Canadá, aunque en ambos casos el crecimiento se disipó por la caída de sus respectivas divisas contra el dólar. 

En Europa, las empresas que retribuyen a sus accionistas generaron un crecimiento subyacente del 7,7%, siendo Holanda el país líder en el pago de dividendos al registrar un incremento del 42% en tasa subyacente, gracias en gran parte a ING y KPN. Le ha seguido Alemania, con un 9,3% subyacente, explicado por el incremento del 29% en la cuantía del dividendo pagado por Allianz. Finalmente, las empresas italianas y suizas también despuntaron por su retribución a los accionistas. “No obstante, la debilidad del euro hizo que los dividendos en Europa cayeran en picado en dólares. El efecto de conversión borró de un plumazo 41.700 millones de dólares del total de la región, el equivalente a 18 puntos porcentuales”, señalan desde Henderson. De esta forma, los dividendos europeos cayeron un 12,2% en tasa general, un descenso equivalente a 204.500 millones de dólares. 

Finalmente, la gestora observa que los dividendos emergentes fueron heterogéneos: China experimentó su primer descenso anual de dividendos y Brasil protagonizó una evolución negativa, pero India mostró buena orientación. En Asia-Pacífico, Taiwán y Corea del Sur registraron un crecimiento acelerado dado que las empresas siguieron el ejemplo de Japón y aumentaron sus porcentajes de beneficios destinados a dividendos.

¿Qué esperar este año?

“En general, mantenemos una visión positiva sobre las previsiones de crecimiento de los dividendos a lo largo de este año, si bien es probable que los sectores vulnerables al descenso de los precios de las materias primas recorten sus pagos a accionistas”, comenta Crooke. En este entorno, el experto insiste en el papel crucial de la selección de valor, “para que el inversor centrado en la percepción de rentas pueda evitar acciones que probablemente no brinden demasiada rentabilidad”. 

Según cálculos de la gestora, previsiblemente el crecimiento subyacente se ralentizará en 2016. En concreto, la previsión de Henderson es que los dividendos aumenten en tasa general un 1,6% hasta los 1,17 billones de dólares, lo que implica un crecimiento subyacente del 3,3%. 

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