Grecia: ¿Una victoria para Tsipras? Veamos...


Como ha ocurrido con tantos otros episodios de esta larga crisis, este último se cerró en un mar de pantallas verdes y con un suspiro de alivio. Los inversores comenzaron a creer que podría evitarse la salida de Grecia del euro a finales de la semana pasada, lo que provocó un cambio de rumbo drástico en los mercados. Pero llegó el fin de semana, se volvieron a complicar las cosas y el lunes a las siete de la mañana parecía que los mercados iban a volver a caer. No obstante, en el momento más crítico, se anunció que se había llegado a un acuerdo, los mercados abrieron al alza y para el final de la jornada ya estaban casi un 10% por encima del mínimo alcanzado la semana anterior.

Resumiendo…

El acuerdo alcanzado sienta las bases de un tercer rescate para Grecia por valor de entre 80.000 y 86.000 millones de euros, que se extendería durante un período de varios años y estaría financiado por el Mecanismo Europeo de Estabilidad. Ahora bien, cualquiera que piense que esto supone una victoria para Tsipras y Syriza debería volver a analizar la situación. El dinero del rescate se utilizará sobre todo para amortizar préstamos existentes y podemos esperar que el precio que tendrán que pagar los griegos por el paquete será alto. Grecia tiene hasta el miércoles para aprobar nuevas leyes por las que se suba el impuesto sobre el valor añadido (IVA) y se rebajen las pensiones.

Se dispararán automáticamente distintos recortes de gastos si no se cumplen las previsiones de superávit presupuestario primario. Además, los activos que sean propiedad del Estado griego se pondrán en un fondo separado y se venderán o arrendarán para generar nuevos ingresos. En cierto momento se llegó incluso a proponer que el dinero que se obtuviera con dicho fondo se destinara en su totalidad a amortizar la deuda, aunque el borrador definitivo permitió que parte del dinero se utilizara para recapitalizar los bancos griegos y financiar iniciativas de crecimiento. En el borrador se incluyó además una concesión adicional que hace referencia a una mayor inversión de la Unión Europea en Grecia, aunque no queda claro qué porcentaje se hará con dinero nuevo.

La fortuna familiar

En este momento existen todavía obstáculos que superar, básicamente porque los parlamentos de otros estados miembros y el propio parlamento griego tienen que aprobar la legislación que permita completar la operación. Las recriminaciones y condenas son generalizadas por toda Grecia, Europa y más allá. Es posible que se haya resuelto el conflicto lo suficientemente bien como para que los políticos y burócratas puedan relajarse y disfrutar del parón estival, pero no tenemos tan claro si esto supondrá el final del problema griego.

Los optimistas dirán que, cuando se han probado en serio, los cortafuegos financieros que se han ido estableciendo desde 2012 se han mantenido firmes, y la verdad es que sí: los diferenciales de los bonos periféricos no se han ampliado demasiado en ningún momento estos últimos meses. A pesar de ello, quienes sean por naturaleza más precavidos podrían añadir que, si bien es cierto que los cortafuegos han logrado evitar el contagio financiero, las asperezas mostradas en las conversaciones políticas posiblemente han debilitado las barreras al contagio político.

Originalmente, el Proyecto Europa tenía como fin unir todo el continente en torno una serie de elevadas aspiraciones políticas. En este momento, resulta difícil evaluar cuánto daño ha infligido Grecia a esta narrativa, o si la familia europea podrá salir más fuerte y sabia a largo plazo. 

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