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Gestión independiente: analistas de fondos y escuelas de negocio buscan una definición de consenso


La gestión independiente está de moda en España, una tendencia que se ha acrecentado durante el último año gracias al nacimiento de nuevas gestoras independientes de fondos y sicav como azValor Asset Management, Magallanes Value Investors, Ábaco Capital o Patrivalor, entre otras. Pero, ¿qué entienden los profesionales de la economía, las finanzas y la inversión por gestora y gestión independiente?

Estructuralmente, la opinión de consenso entiende por gestora independiente “aquella que no pertenece a un grupo financiero más amplío, como una aseguradora o un banco”, describe Javier Sáenz de Cenzano, director de Análisis de Fondos para Morningstar en España e Italia. La consecuencia directa de esta implicación es que la boutique -un sinónimo muy utilizado en la industria de gestión de activos y patrimonios para referirse a las gestoras independientes- “es propiedad de sus accionistas y, por tanto, no lleva aparejada una red de distribución cautiva de sus fondos de inversión”, apunta Ana Guzmán, subdirectora del Máster en Gestión de Carteras del IEB.

Dado que no existe tal red propia, “la gestora tendría que primar la calidad de su gestión sobre los costes asociados al producto con el fin de captar el interés de los clientes”, defiende Guzmán.

El concepto de gestora independiente también puede llevar aparejado un significado como el de gestora de autor. Esto es, una firma de gestión de activos en la que “el gestor -o equipo de gestores- es autónomo respecto a los dueños de la gestora”, entiende Manuel Romera, director del Sector Financiero de IE Business School.

En ocasiones, las gestoras independientes también pueden ser propiedad de grandes grupos, a pesar de no ser financieros. Ejemplos en España los hay: Bestinver y Fonditel, pertenecientes a grupos de infraestructuras y energías renovables en el primer caso (Acciona) y de telecomunicaciones (Telefónica) en el segundo.

Para Cenzano, en caso de que la firma pertenezca a un grupo no financiero, independiente conlleva “no estar influido por políticas ajenas decididas por la matriz”, es decir, “que la gestora esté en posición de decidir todos los aspectos relevantes a nivel de desarrollo de producto, comisiones (pricing), contratación de personal y fijación de salarios y estructuras de remuneración o definición de canales de distribución y actividades de marketing”, entre otros.

¿Gestora independiente o gestión independiente?

Más allá del accionariado de la empresa, se torna de vital importancia bajar al terreno y analizar qué estilo de gestión se sigue en el día a día de los productos. “La gestión independiente, que puede ir asociada a una gestora independiente o no, se entiende como aquella que, siguiendo las directrices de inversión, no está tan ceñida a los índices de referencia marcados, sino que los gestores hacen apuestas más de convicción basadas en distintos estilos de inversión”, concreta Guzmán. Esto debería generar rentabilidades por encima del benchmark y de la media de la categoría del vehículo en cuestión y garantizar un control eficiente del riesgo, recuerda Romera.

La relación existente entre la gestora y su grupo matriz puede llegar a decidir incluso más que la pura propiedad empresarial a la hora de definir qué es gestión independiente y qué no. “Hay muchos niveles de vinculación. En algunos casos, la unidad de gestión de activos opera con casi plena autonomía, mientras que otras unidades dependen mucho de las decisiones del grupo”, pone en contexto Cenzano.

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