Fondos mixtos: categorización por tipo de producto y riesgos a los que están expuestos


Los fondos multiactivo están en auge. Desde la crisis financiera de 2008 y 2009, un número creciente de inversores se han dado cuenta de que los fondos multiactivo bien gestionados pueden ofrecerles protección contra las pérdidas, además de un atractivo potencial de rentabilidad. Actualmente, esta categoría de producto abarca varias  subcategorías, todas ellas comercializadas bajo la etiqueta de multiactivo. Nordea ha elaborado un informe en el que destaca algunos aspectos básicos a los que deben prestar atención los inversores en cada tipología de fondos mixtos: los fondos equilibrados tradicionales, los fondos de asignación flexible de activos y los fondos de paridad de riesgo.

1. Fondos equilibrados: el riesgo como factor secundario

Los fondos equilibrados tradicionales fueron uno de los primeros instrumentos multiactivo que aparecieron en el mercado. Estos fondos consiguen la diversificación mediante la inversión en acciones y bonos y utilizan un enfoque de asignación estática de los activos (por ejemplo, 60% en acciones y 40% en bonos). Según explican desde la entidad, esta estrategia lleva asociados varios inconvenientes. “Por una parte, ofrece a los inversores  una flexibilidad limitada, lo que a su vez se traduce en alta exposición a riesgos de caídas en tiempos de crisis. Asimismo, los fondos equilibrados suelen asignar una importancia secundaria a la gestión del riesgo: solo miden el riesgo en relación con un índice de referencia. Por lo tanto, si el índice de referencia pierde un 35% y el fondo un 30%, el rendimiento se considera un éxito, a pesar de que los inversores del fondo puedan no estar de acuerdo”.

2. Fondos de asignación flexible de activos: decisiones discrecionales y problemas asociados

Los fondos de asignación flexible de activos resuelven los  problemas asociados a las asignaciones estáticas otorgando al gestor del fondo flexibilidad total. La idea es que la libertad para cambiar la asignación de activos en base a las decisiones del gestor, ayuda a estos fondos a evitar una exposición total a las caídas acusadas del mercado, pero también aumenta el riesgo de la inversión. “Uno de los principales inconvenientes de los fondos de asignación flexible de activos es que no existe una forma fiable de replicar los rendimientos consistentemente, debido a que suelen utilizar un proceso de inversión menos estructurado. La dependencia de decisiones discrecionales también conlleva la introducción de un componente emocional y el peligro de incorporar sesgos de comportamiento”, explican desde la entidad.

3. Fondos de paridad de riesgo: atención a la corrección del mercado de bonos

Los fondos de paridad de riesgo se han comportado bien en términos generales durante los últimos años. Su enfoque de inversión se basa en la ponderación de las clases de activos en una cartera en función de su contribución al riesgo general de la cartera. “En la práctica, este enfoque se traduce habitualmente en una alta sobreponderación de los bonos, dada su menor volatilidad con respecto a los valores de renta variable o las materias primas. En consecuencia, el proceso de inversión de los fondos de paridad de riesgo es estructurado, pero también bastante inflexible, ya que no resulta posible salirse de los principios firmemente establecidos en los que se basan las asignaciones de activos del fondo. A lo largo de los últimos años, este enfoque ha generado buenos resultados para los fondos de paridad de riesgo debido al crecimiento inusitado del precio de los  bonos como consecuencia de la crisis financiera. Pero su alta asignación a bonos los hace muy vulnerables a una corrección de los mercados de la deuda”, señalan.

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