Fondos de renta fija europea de corta duración como alternativa a los monetarios… tal vez esa no sea la mejor solución


Los fondos monetarios amenazan con convertirse en una gran decepción para los inversores. Todo parece indicar que a doce meses vista estos productos van a ofrecer rentabilidades reales negativas. El inversor es cada vez más consciente de que, a la hora de analizar estos productos, es necesario entender cuál será el retorno esperado y, en el actual entorno de mercado, se hace cada vez más difícil pensar que los monetarios vayan a ser capaces de ofrecer rentabilidades positivas una vez descontadas las comisiones. Los inversores buscan productos que ofrezcan una mayor rentabilidad y esto les está obligando a subir un peldaño en la escala del riesgo. En este contexto, los fondos de renta fija europea de corta duración se están convirtiendo en el principal refugio de los inversores europeos, como evidencian las fuertes entradas netas registradas por esta clase de fondos en el último año.

Según datos de Lipper Thomson Reuters, durante los últimos doce meses los productos de renta fija europea captaron en Europa casi 35.000 millones de euros. Buena parte de ese volumen se ha ido a productos de corta duración, una tendencia que parece estar acentuándose. La concentración en esta clase de productos está siendo muy importante. Pero… ¿cuál es realmente la expectativa del inversor cuando se adentra en el mercado europeo de renta fija de corta duración? ¿Qué parte de los inversores estarían apostando por esta clase de activo por convencimiento y qué parte apuesta por este segmento del mercado empujados por la obligación de tener que subir un escalón en el nivel de riesgo?

En el caso de los primeros, el movimiento se debería a la propia visión de mercado y, por lo tanto, esta apuesta respondería a cuestiones estratégicas. En términos generales, consideran que, en un escenario de divergencia a nivel de políticas monetarias entre Estados Unidos y Europa, el programa de compra de activos de Mario Draghi (QE) es un factor que deja espacio para asistir a un escenario de reducciones adicionales de las TIRes en Europa, aunque quizá buena parte del programa anunciado por el BCE esté ya descontado por el mercado. En el caso de los inversores que estén entrando en el activo sin convencimiento y lo que busquen esencialmente en estos productos sea una alternativa a los monetarios, es importante que tengan en cuenta que tal vez existan opciones adicionales que, al menos, deba valorar.

Una de las preguntas que debería hacerse el inversor es si en estos momentos resulta más atractivo invertir en fondos de renta fija europea a corto plazo o apostar por productos más globales que sigan una estrategia similar en términos de vencimiento (1-3 años). ¿Cuál sería en estos momentos la mejor alternativa al monetario? Según Manuel Arroyo, director de Estrategia de J.P.Morgan AM para Iberia, analizando el universo de inversión europeo se puede observar que, en Europa, hasta el tramo de cinco años casi toda la curva cotiza con TIRes negativas. A nivel global el porcentaje en negativo es inferior (apenas el 25% del índice). “Mientas que en Europa se descuenta el QE, en otros mercados se está empezando a descontar lo contrario, por lo que la TIR de una estrategia global es mucho mayor que la que puede ofrecer un fondo europeo”, afirma el experto.

Actualmente, la TIR del Barclays Global Aggregate 1-3 años es del 0,67%, mientras que en el caso del índice europeo es del 0,09%. “Cuando apuestas por una estrategia global, generalmente ganas en diversificación y seguridad y teóricamente pierdes en TIR. Ahora lo paradójico es que también ganas en TIR”, asegura. En consecuencia, Arroyo considera que los inversores deberían contemplar irse a fondos de renta fija global que centren su universo de inversión en la misma clase de activo (bonos con vencimientos a 1-3 años) y no solo por el mero hecho de que la TIR del mercado global sea en estos momentos superior. “Además de ser una clase de activo que ofrece una mayor rentabilidad a vencimiento, una estrategia de este tipo en estos momentos conlleva varias ventajas”, asegura.

La primera que cita es el beneficio de la diversificación, ya que permite al inversor mantener exposición a diversos ciclos monetarios y económicos, así como a curvas completamente diferenciadas. El universo del Barclays Global Aggregate 1-3 años, por ejemplo, está formado por 50 países y 20 divisas. En cambio, el universo del Barclays Euro Aggregate 1-3 años es mucho más limitado, ya que está compuesto por 37 países y una única divisa: el euro. Además, el número de emisores del índice global (4.200) cuadriplica al europeo (915). La segunda ventaja que cita Arroyo es la mayor liquidez del mercado: el valor del Barclays Euro Aggregate es de 2,2 trillones de dólares frente a los casi 10 trillones del índice global. Por último, está la mayor calidad crediticia, que es superior en el caso del índice global (AA/AA- frente al A+/A del europeo).

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