Fondos de renta fija a vencimiento


El sector financiero permite crear productos de inversión con mucha facilidad y sin costes. La creación de nuevos vehículos de inversión, de instrumentos especulativos o de herramientas de cobertura es una situación muy frecuente a la que los inversores se deben adaptar. Comprender como funciona cada vehículo de inversión es imprescindible para un buen uso del mismo. Existen instrumentos financieros muy complejos y otros activos más sencillos, sin embargo esta clasificación no tiene que ir directamente relacionada con el riesgo asumido.

En los fondos de inversión nos puede suceder algo parecido. Podemos encontrar fondos de inversión con tipologías de inversión tradicionales (invertir en acciones de empresas españolas) o algunas estrategias más complejas (comprar deuda de empresas en fase de restructuración), lo importante es entender la estrategia de inversión y conocer los subyacentes, así sabremos los riesgos que asumimos y qué rentabilidad podemos esperar.

Hace meses que asisto a eventos de muchas gestoras que explican que el momento de la renta fija se ha terminado, que ya no hay recorrido y que es el momento de apostar por los activos de renta variable. Muchos inversores no desean invertir en activos de riesgo elevado e influidos por la alta volatilidad de los índices bursátiles. Bajo mi punto de vista, en renta fija no volveremos a obtener los resultados de años anteriores. Ciertamente hay que ser más cautelosos y precisos en la selección de los bonos, pero consideramos que aún existe valor en estos activos y que hay bonos para todos los momentos. No puede simplificarse el análisis a “pasemos de bonos a bolsa”.

A parte de la inversión directa a través de bonos, los inversores tienen la posibilidad de invertir a través de fondos de inversión o planes de pensiones. Aquí el control de las inversiones lo derivamos a los gestores de cada vehículo de inversión, con lo que la capacidad de actuación por nuestra parte se reduce. Últimamente he comentado en otros artículos el traspaso que estamos haciendo desde fondos de renta fija tradicionales hacia fondos de gestión alternativa de bajo riesgo. El motivo es que los fondos de inversión de renta fija suelen tener en sus carteras bonos con vencimientos muy largos, y también mucha deuda soberana actualmente con rendimientos muy bajos. Este tipo de fondos prefiero reducirlos para la parte conservadora de las carteras.

En esta ocasión, me quiero centrar en comentar la categoría de renta fija plazo, que considero que puede ser interesante para la coyuntura económica actual.

Para empezar, explicaremos las principales diferencias entre la inversión directa e indirecta en el mercado de la renta fija. La inversión directa implica la compra de un bono, el inversor es prestamista directo de la empresa o estado, cobra un cupón periódico, recibe el nominal invertido a vencimiento (a no ser que venda el bono con anterioridad) y no hay comisiones de gestión. La inversión indirecta implica la suscripción de un fondo de inversión o plan de pensiones, la inversión acostumbra a estar diversificada en varios emisores, no se suele recibir dividendo (un fondo no paga cupones) y se paga la comisión de gestión.

En el caso de invertir de forma directa, conocemos el vencimiento del bono, y si la empresa no quiebra o restructura su deuda conocemos de antemano la rentabilidad que obtendremos al amortizar el bono (en su vencimiento). Mediante la inversión indirecta no conocemos la rentabilidad que obtendremos ni el vencimiento.

Esto cambia en la categoría de Renta Fija Deuda a Plazo. Los fondos que pertenecen a esta categoría tienen la característica de que tienen vencimiento. Su portfolio tiene en común que los bonos que lo forman vencen en el mismo año. En esta fecha, el fondo se cierra, la semana anterior los gestores suelen encargarse de informar al inversor y realizar el traspaso a otro fondo. Al tener un vencimiento común, podemos conocer el rendimiento medio de la cartera, es decir, si nos esperamos al vencimiento del fondo podemos conocer con gran precisión la rentabilidad que obtendremos, una situación que no ocurre con los otros fondos de renta fija. Lo que considero muy atractivo para la coyuntura actual. En el inicio hemos comentado la importancia de entender la estrategia de inversión, y en esta categoría encontramos varias diferencias entre el estilo de gestión de los diferentes fondos.

La Renta Fija Deuda a Plazo Fijo es una categoría donde Morningstar no otorga rankings ni ratings. En Morningstar encontramos 288 fondos en esta categoría denominados en divisa Euro, pero muy pocos son de gestoras internacionales que realicen una gestión dinámica de su cartera, por un lado encontramos los fondos de gestoras que pertenecen a entidades financieras tradicionales, y por otro lado gestoras especializadas en la gestión de la renta fija.

Analizando la composición de la cartera de estos fondos, nos damos cuenta que muchos fondos de esta categoría no son óptimos para la inversión. Principalmente se tratan de los fondos de las entidades financieras tradicionales. En muchas ocasiones, la gestión del fondo consiste en comprar uno o dos bonos soberanos y ofrecer una rentabilidad al inversor bastante inferior al cupón. Estos fondos tienen una serie de atributos negativos que son poca o ninguna gestión, poca diversificación y altas comisiones. Ante esta situación es más recomendable invertir de forma directa, ya que obtenemos mayor rentabilidad asumiendo el mismo riesgo, el del emisor.

Por otro lado, encontramos carteras muy diversificadas donde las gestoras tratan de realizar gestión activa para mejorar la rentabilidad inicial ofrecida a sus inversores. En este caso sí que considero adecuado incluir actualmente estos fondos en las carteras. Por lo tanto como escribía más arriba, conocemos la rentabilidad estimada debido a que los activos que tenemos son a vencimiento y podemos saber la TIR que proporcionan. Es una buena forma de diversificar con un horizonte temporal definido y con una rentabilidad estimada de la inversión realizada soportada por la liquidez que proporciona el fondo.

Algunos ejemplos concretos son los siguientes:

BBVA Bonos 2024 FI: Su cartera está formada únicamente por deuda soberana española con vencimiento a 2024. Las comisiones ascienden alrededor del 1%, y la cartera no parece que se vaya a modificar hasta vencimiento. Es más óptimo comprar directamente el bono soberano.

Santander Cumbre 2018 FI: Únicamente invierte en dos bonos soberanos del gobierno Español. Sus comisiones ascienden al 1,21% anual.

Foncaixa DP Inflación 2024 FI: También invierte en una sola emisión de deuda soberana de España. En este caso los costes ascienden al 0,61%. Es mucho más conveniente para el inversor comprar directamente este bono, y no tiene porqué ser más complejo, ya que un bono del Tesoro Público es fácilmente accesible en cualquier entidad financiera.

Por otro lado, hemos encontrado dos gestoras que sí que consideramos adecuada para este tipo de inversión. Los fondos que destacamos son los siguientes:

Anaxis Bond Opportunity Europe 2018: Este fondo de la gestora boutique francesa Anaxis Asset Management invierte en emisiones corporativas europeas, sin contemplar emisiones de entidades financieras. La gestión se basa en el análisis fundamental de las emisiones de renta fija, así como una gestión dinámica pudiendo adaptar la asignación de activos y sectores dependiendo del momento de mercado. El rendimiento anualizado esperado a vencimiento es superior al 5%. Su cartera está diversificada a inicio del 2016 en 79 títulos diferentes.

AXA IM Maturity 2020: La gestora AXA propone un fondo de bonos a vencimiento 2020 que tratará de beneficiarse en el mercado de renta fija high yield. Las compañías serán principalmente de la OCDE con una exposición a la deuda emergente limitada al 25%. Los gestores también variarán la composición de su cartera dependiendo de la evolución de las emisiones en cartera.

Gran parte de la tranquilidad que otorgan las carteras de renta fija en lugar de las renta variable a los inversores procede del vencimiento de los bonos y esa TIR a vencimiento que podemos esperar  si los mantenemos en cartera hasta que venzan (y las empresas y países no quiebran claro!).

Los bonos vencen y las acciones no, eso en gran parte es la causa de la diferente volatilidad, mucho mayor en renta variable. Los fondos no vencen, aunque sean de renta fija, y muchas veces el cliente al que le gustan las rentas, los flujos de caja y los vencimientos pierde en el fondo cierta intangibilidad o incertidumbre mayor a productos más definidos en plazo y rentabilidad esperada como bonos o depósitos.

Actualmente, para la parte conservadora de las carteras, considero adecuado invertir en fondos de gestión alternativa de baja volatilidad y fondos de RF Deuda a Plazo.

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