Fidelity: “Esperen el anuncio de QE para la semana que viene”


Charles McKenzie es el responsable de gestión de carteras europeas de rentas de Fidelity Worldwide Investment desde hace un año. Anteriormente, ha trabajado para otros grandes del sector, como J.P.Morgan AM, Aberdeen y Deutsche AWM. El experto recurre a su amplia experiencia para comunicar de forma clara, directa y concisa la visión de la gestora para el año que acaba de empezar. Comienza recordando que “hay amplias expectativas de que finalmente el ciclo de tipos de interés cambie y empiece a subir”. En particular, el experto considera que las posibles subidas van a depender esencialmente de cuatro variables: la situación económica, el timing del mercado, el esfuerzo comunicativo de los bancos centrales y las expectativas de los mercados.

Estos cuatro factores van a reaccionar de formas distintas en función de si los bancos centrales suben los tipos demasiado rápido, demasiado lento o en el momento adecuado, y van a tener distintos impactos sobre las clases de activos que pueden salir más beneficiadas o perjudicadas en cada uno de estos tres escenarios. McKenzie considera que si los tipos se suben anticipadamente, podría originarse un ciclo deflacionario en el que la deuda soberana será la única beneficiada, mientras que renta variable, materias primas y high yield serían los activos más perjudicados. En cambio, si se retrasa excesivamente la primera subida, podría producirse una escalada de la inflación que descontrolaría en último extremo a los bancos centrales. En este escenario, sólo las materias primas se verían beneficiadas.

¿Y si se da con el momento justo y preciso en el que empezar a subir los tipos de interés? En este caso, lo que dice la teoría y recuerda el experto de Fidelity es que se llegaría a alcanzar el pleno empleo, las expectativas de inflación estarían bajo control, el consumo seguiría creciendo gracias a la mejora de los salarios y, en última instancia, se produciría una normalización de la economía. Esta normalización tendría un impacto neutral sobre los bonos soberanos y sería positiva para la deuda corporativa con grado de inversión, el high yield, las materias primas, la renta variable y los mercados emergentes. 

No habrá subidas de tipos en 2015

“Subir tipos en el punto justo es el principal problema de los bancos centrales, que van a afrontar grandes desafíos. Estamos en una parte muy interesante del ciclo económico”, afirma McKenzie. En el caso de la Fed, el experto hace hincapié en su doble cometido de crear pleno empleo y controlar la estabilidad de los precios, porque constata que el desempleo ya no supone un problema, pero sí la inflación, que ha retrocedido hasta el 1,4%: “Nos preocupa porque las expectativas están cayendo, indica riesgo de deflación”. El experto aclara que no duda de que Janet Yellen y el resto de miembros del Comité de Mercado Abierto (FOMC) estén debatiendo el calendario de subidas de tipos, pero advierte de que la prioridad número uno es que el crecimiento económico se estabilice y para ello la inflación es una pieza clave.

El panorama es divergente en Europa: la zona euro está dominada por elevados niveles de desempleo y por un riesgo serio de deflación. McKenzie indica que, por tanto, el debate en el BCE no gira en torno a la conveniencia de subir los tipos, sino que Mario Draghi y los suyos están más bien discutiendo qué es necesario para estimular el crecimiento e inyectar inflación al sistema. El experto se muestra muy claro en este punto: “Esperen un anuncio de QE la semana que viene (coincidiendo con la primera reunión del BCE del año), va a haber más liquidez en renta fija”.

En base a estas observaciones, McKenzie destaca que la expectativa de subida de tipos ya está largamente descontada en la cotización de las curvas de tipos, especialmente en el caso estadounidense, pero afirma que “las expectativas del mercado son muy agresivas” y declara que la visión de Fidelity al respecto es que no se verán las primeras subidas de las tasas hasta finales de este año o incluso hasta 2016: “Creemos firmemente en que los tipos no van a subir próximamente”. En este entorno, desde la gestora apuestan por estrategias de renta fija diversificada.

Las apuestas de Fidelity

La parte final del discurso de McKenzie se centra en los pilares de las estrategias que va a desarrollar la entidad este año. En primer lugar, explica que van a mantenerse cautos en duración de forma táctica, en coherencia con su visión de que las expectativas sobre subidas de tipos del mercado son agresivas.

Dentro de los activos que les gustan, destaca que los bonos ligados a la inflación están baratos –especialmente los estadounidenses- y además pueden ofrecer valor adicional al actuar como protección contra riesgos inflacionarios. También piensan mantener un sesgo positivo a la renta fija corporativa, pues consideran que todavía hay margen de estrechamiento de los diferenciales. Dentro de este universo, aclaran que la deuda con grado de inversión ofrece más calidad, pero que desde un punto de vista puramente de búsqueda de rentabilidad el high yield sigue ofreciendo un potencial superior de revalorización. Finalmente, dentro de la deuda emergente apuestan por la denominada en divisa fuerte, y destacan especialmente el papel asiático porque constatan que la deuda de esta región está ganando calidad y un nivel superior de sofisticación.

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