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Fidelity: Es el momento de centrarse en la calidad


Preveo un incremento de las primas de riesgo en los mercados de deuda pública. De hecho, la reacción de los mercados de deuda pública y acciones ya está descontando la realidad de una salida de Grecia. Parece probable que España tenga que solicitar pronto ayuda oficial del BCE y el FMI para recapitalizar sus bancos. Soy un poco más optimista sobre la situación en Italia, porque al menos el país empieza a registrar el superávit primario que necesita para estabilizar las cosas.

Si Grecia abandona la moneda única, aunque creo que es más una cuestión de cuándo, se plantearían dos posibles situaciones. En un caso así, lo primero que ocurriría normalmente es que el FMI se desplace a Atenas para mantener conversaciones bilaterales. Después, podría hablar directamente con el banco central de Grecia y con el gobierno, algo que no ha podido hacer en el pasado por la presencia de los representantes europeos de la troika. Con el BCE fuera de la ecuación, se daría una relación puramente bilateral entre el FMI y el gobierno y el banco central griegos. Entonces, el FMI concedería a Grecia un préstamo dirigido en gran parte a que el país pudiera comprar energía, ya que es un importador neto de petróleo. Grecia se comprometería a aplicar un programa de austeridad para poder acceder a los fondos del FMI. Así ocurrió con la mayor parte de los mercados emergentes durante las crisis de finales de la década de 1990.

Desafortunadamente, esto sólo puede pasar si el gobierno es de corte ortodoxo y moderado. Sin embargo, si los sondeos no mienten, este no es el tipo de gobierno que va a tener Grecia. Lo más probable es un ejecutivo que rechazará la austeridad. En ese caso, es posible que Grecia intente hacer las cosas por su cuenta e imponga controles al capital, como hicieron algunos países emergentes, en concreto Malasia. Para los griegos la situación es muy difícil.

¿Pueden contenerse los problemas griegos? Evitar el contagio es vital si se quieren limitar las amplias repercusiones de una salida de la zona euro para los mercados. El aspecto clave después de una posible salida de Grecia son los sondeos de opinión tanto en Italia como en España. Lo mejor sería que viéramos un cambio radical de actitud en estos países a medida que se vayan alejando de la perspectiva de seguir el ejemplo griego. Esto daría más legitimidad a los esfuerzos de los gobiernos italiano y español para avanzar y hacer lo que tienen que hacer.

El entorno probablemente será muy difícil para los inversores bursátiles durante los próximos doce meses. Como hemos visto hasta ahora durante la crisis, las iniciativas políticas seguirán teniendo sin lugar a dudas un efecto positivo en el mercado, pero el efecto durará poco, apenas uno, dos o tres meses. Resulta imposible pronosticar cuándo se producirán esos movimientos al alza o cuál será su magnitud. Sin embargo, actualmente existen demasiados obstáculos para que las Bolsas registren avances significativos a largo plazo. Todavía hay que resolver los diferentes problemas de la zona euro y el proceso de desendeudamiento de los bancos, y todo ello antes de que hayamos siquiera comenzado a considerar los problemas presupuestarios de EE.UU., que se han aparcado ante la proximidad de las elecciones presidenciales.

Los mercados continuarán pasándolo mal durante los próximos meses. Seguiremos poniendo el acento en empresas de alta calidad con sólidas estructuras de financiación y generadoras de flujos de caja. La preservación del capital sigue siendo el aspecto más importante para los inversores. La renta variable con reparto de dividendo se mantiene como una estrategia importante y está funcionando bien.

 

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