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Explotando los desarrollos económicos diferenciados por regiones


La rentabilidad media de los dividendos en Europa se sitúa en el 4% y se espera que en general, crezcan hasta el 10% este año. No obstante, los inversores en dividendos se enfrentan a un dilema inusual. La mayoría de las empresas que ofrecen elevada rentabilidad por dividendo (5% +), carecen de crecimiento. Por el contrario, aquellas empresas que ofrecen buenos datos de crecimiento, arrojan bajas rentabilidades. Los inversores, ¿deberían centrarse en el nivel de rentabilidad por dividendo o en el crecimiento de dividendos?

En el pasado, uno de los únicos sectores que combinaba ambos factores (elevados dividendos con crecimiento decente) era el sector inmobiliario cotizado. No es de extrañar que los valores inmobiliarios hayan obtenido rentabilidades mucho mejores que la renta variable global durante el 2010 y el 2011 hasta la fecha. Los inversores se aferraron a la combinación inherente de ingresos y protección frente a la inflación.

Sin embargo, si miramos a otros “campeones” de dividendos en el pasado, está claro que la rentabilidad de muchos se ha quedado rezagada. En el caso del sector financiero es comprensible. La crisis de crédito ha diezmado el pago de dividendos y las perspectivas son aún inciertas. Pero lo mismo le ha pasado a los sectores de telecomunicaciones y utilities. A primera vista, parece extraño. ¿Por qué los inversores descartan empresas con grado de inversión que ofrecen dividendos del 6 al 8%, casi el doble de la rentabilidad de los bonos emitidos por esas mismas compañías? La respuesta son las pobres perspectivas de crecimiento. 

En el sector de telecomunicaciones el modelo de negocio se ve en peligro por la competencia de Internet móvil muy barato. Los dividendos son elevados pero los inversores tienen dudas acerca de la sostenibilidad de los mismos en el largo plazo. En el sector de utilities, el modelo de negocio es más sólido que nunca, pero las elevadas inversiones en capital, la interferencia gubernamental y la discusión sobre la energía nuclear han afectado al crecimiento y han provocado incertidumbre acerca del recorte de dividendos.

Al otro lado del espectro de crecimiento, encontramos sectores que se benefician de la recuperación cíclica y de la digitalización de la sociedad. Los recursos básicos, la tecnología, maquinaria, automóvil, bienes de lujo, etc., han presentado crecimientos de dividendos sanos, pero sólo ofrecen rentabilidades entre el 1 y 3%.

En este tercer año de rebote de Mercado, los valores cíclicos están bastante caros, mientras que los valores que realmente ofrecen elevada rentabilidad por dividendo, están baratos pero vulnerables. Parece que hemos alcanzado un punto en el ciclo del mercado de valores en el que los inversores se fijan en aquellos valores con valoraciones modestas, rentabilidades medias (3 – 5%) y un crecimiento lento pero seguro.

La mayoría de los valores del sector salud cumple estos requisitos, pero también los valores de alimentación, bebidas y tabaco. Muchas empresas del sector petrolífero siguen siendo atractivas, pero son las principales compañías mineras. El sector real estate ya no está barato, pero no vemos señales claras de que la buena rentabilidad de la que goza vaya a terminar pronto. 

En resumidas cuentas, creemos que en los próximos meses, los mercados de renta variable seguirán muy volátiles pero sin una clara tendencia al alza o a la baja. Las valoraciones son prometedoras pero se ven limitadas por un techo debido al aumento de advertencias sobre los ingresos y las preocupaciones macro. En este entorno, la diversificación es más importante que nunca. Los inversores orientados por beneficios no apostarán necesariamente por valores con la más elevada rentabilidad por dividendo, sino que se fijarán en  los rendimientos medios de aquellas empresas con potencial de crecimiento, tal y como hemos comentado anteriormente.

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