Europa despeja el primer riesgo político de 2017


Las elecciones holandesas eran –en palabras del primer ministro neerlandés- los cuartos de final para impedir el triunfo del populismo en Europa. El partido ya se ha jugado y la victoria ha sido para Mark Rutte, líder del Partido por la Libertad y la Democracia, quien a falta de los pactos revalidará su cargo como presidente del país. Nunca un proceso electoral en Holanda había tenido tanta repercusión en el resto del continente… ni impacto en los mercados financieros. Las bolsas han acogido el triunfo de Rutte con alegría. Los principales índices bursátiles registran subidas (el comportamiento de los periféricos fue significativamente mejor que el de los países core), mientras que las tires en los mercados de renta fija bajan. El euro también se recupera y experimenta un significativo avance que lo lleva a los 1,07 dólares. “La divisa europea había estado viéndose penalizada por la incertidumbre política”, asegura Klaus Kaldemorgen, gestor de Deutsche AM.

El avance del euro demuestra que el resultado, peor de lo esperado, cosechado por Geert Wilders ha sido interpretado como una buena noticia para la eurozona. “Las elecciones holandesas de 2017 podrían ser recordadas como un punto de inflexión en el auge del populismo. En la medida en que estos comicios podrían ser un adelanto de lo que ocurrirá en Francia, la alta participación y la recuperación de los partidos tradicionales de centro no son buenos augurios para Le Pen. El marco que rige las elecciones presidenciales en Francia también crea obstáculos adicionales para que gane la extrema derecha”, asegura Anna Stupnytska, economista global en Fidelity International. Eso no significa que en Holanda lo vayan a tener fácil para formar gobierno. Parece inviable una coalición a tres bandas, por lo que probablemente se abra un largo periodo de negociaciones que –según David Zahn, responsable de renta fija europea de Franklin Templeton- tendrá un impacto limitado en el mercado.

Otra cuestión interesante es ver cuál es el impacto que el resultado de las elecciones tiene en los mercados de renta fija. En los últimos meses, la posibilidad de que partidos anti-europeos se hiciesen con el poder en algunos países había provocado que la deuda pública de los periféricos se comportase peor que la de los países del núcleo de Europa. La rentabilidad del bono español a 10 años se movía en los últimos días en torno al 2% y ahora está más cerca del 1,8%, lo que evidencia la tranquilidad que las urnas holandesas ha inyectado en los inversores. “Después de lo sucedido en Holanda, esperamos ver una mayor compresión del diferencial entre el bono galo a 10 años y el bund alemán”, augura Adrian Hillton, director de renta fija en Columbia Threadneedle. En su opinión, la importante fragmentación del voto es el verdadero problema que afecta a Europa, lo que a Hillton le hace sentirse preocupado por lo que pueda ocurrir en otros países como Italia, con el Partido Democrático dividido, o Francia, donde los sondeos apuntan a una ajustada lucha por ver quién pasará a la segunda vuelta.

Las semifinales se juegan en Francia

Será en Francia donde el 23 de abril y el 7 de mayo se jugarán las semifinales. Todas las encuestas indican que Le Pen perdería en una segunda vuelta frente a Emmanuel Macron, que lograría el 61% de los votos. Su reciente alianza con el centrista François Bayrou ha fortalecido su candidatura, superando a François Fillon. Por tanto, la probabilidad de una victoria de Le Pen en segunda vuelta es prácticamente nula. El motivo es la falta de apoyos que tiene el Frente Nacional con el resto de partidos, lo que dificultará enormemente que logre alcanzar algún tipo de acuerdo con ellos. Además, la Asamblea Nacional, que cuenta con 577 escaños, apenas tiene dos escaños del Frente Nacional, lo que evidencia las enormes dificultades que tendrá Le Pen para llevar a cabo cualquier política económica no deseable para el conjunto de la sociedad francesa y los intereses del país.

“En términos de implicaciones económicas, la derrota en segunda vuelta de Marine Le Pen supone una continuidad al statu quo en Francia. En dicho escenario es razonable que el repunte de la prima de riesgo francesa se normalice a niveles previos y podemos esperar un incremento en las inversiones de capital extranjeras, que se han visto frenadas ante la incertidumbre de estos meses. Ambos factores pueden tener un impacto positivo en términos de crecimiento económico, aunque en ningún caso sería importante”, indica Pablo Martínez Bernal, responsable de Relación con Inversores en España de Amiral Gestion. No está tan de acuerdo con esta afirmación Thomas Ross, gestor de deuda corporativa en Henderson, quien considera que "aunque la extrema derecha no ha ganado en Holanda, está logrando persuadir a los partidos tradicionales para que se muevan en la dirección que marca. Y, además, el hecho de no estar en el poder le sigue permitiendo a Wilders jugar su rol de protesta".

Por lo pronto, no cabe duda de que el resultado electoral en Holanda resulta negativo para Le Pen, que esperaba una continuación del sentimiento nacionalista y anti-europeísta. “Si podemos sacar alguna conclusión de las elecciones holandesas –y dando por hecho que el resultado tenga relevancia en el contexto francés– es posible que el apoyo a Fillon esté siendo infravalorado. Lo cierto es que, si gana, Macron tendrá que trabajar con un parlamento en el que su nuevo partido, En Marche, prácticamente no estará representado, mientras que los republicanos de Fillon probablemente obtendrán el mayor número de escaños. Pese al escándalo de los pagos indebidos al que se enfrenta el ex primer ministro, puede que esta situación le resulte favorable si los electores se decantan claramente por un gobierno conservador. Aunque Macron mantiene su ventaja en las encuestas, parece que la contienda será reñida”, augura Paul Markham, gestor de Newton (BNY Mellon IM).

El riesgo político se mantiene

La incertidumbre política persistirá. “Aunque los mercados se han relajado por el resultado electoral en las elecciones holandesas, el riesgo político sigue siendo elevado este año en Europa”, reconoce Sam Twidale, gestor de renta variable europea en Schroders. Desde el Brexit y la victoria de Donald Trump, la posibilidad de que movimientos populistas llegasen al poder en Europa ha sido un motivo de preocupación… y lo seguirá siendo. “Se percibía que el futuro de la UE y la estabilidad del euro estaban en juego. Aunque vemos que este riesgo es bajo, probablemente la incertidumbre persistirá hasta que no se conozca el resultado de las urnas en Francia y Alemania. Su opinión coincide con la de Matteo Germano y Andrea Brasili (Pioneer Investments), quienes creen que el riesgo geopolítico sigue siendo el principal factor a vigilar en los próximos meses. “Los inversores deben considerar introducir coberturas en sus carteras en un esfuerzo para compensar parcialmente los efectos negativos del riesgo geopolítico”, aconsejan.

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