Estudio sobre todas las implicaciones que tiene para EE.UU la apreciación del dólar


La divergencia cada vez mayor de las distintas políticas monetarias –en lo que va de año se han producido 20 recortes de tipos en todo el mundo- siguen dando alas al dólar, que en los últimos ocho meses se ha apreciado frente a una serie de divisas. En concreto, se ha revalorizado un 14,5% desde mayo del año pasado y ahora cotiza un 10% por encima de su media de largo plazo. “Esperamos que continúe la apreciación del dólar durante 2015, concibiéndolo más arriba frente a una cesta de divisas: pronosticamos que el euro/dólar caiga a 1,05 dólares para finales de 2015, la libra/dólar a 1,5 dólares y prevemos una depreciación del 3% frente al yuan chino a lo largo del año”, pronostican David Page, experto del departamento de análisis e inversión de AXA IM. En conjunto, pronostica que el Dollar Index (índice que contrapone una cesta de divisas frente al dólar) suba cerca de un 5% en 2015 antes de nivelarse en 2016. 

Desde la gestora han identificado al menos cuatro frentes que pueden verse afectados negativamente por la apreciación de la divisa: las exportaciones se ralentizan; las importaciones crecen a un ritmo superior a la recuperación de la demanda doméstica; la inversión corporativa se reduce como reflejo de un deterioro del crecimiento de los beneficios, y las acciones están bajo presión, lo que reduce el efecto riqueza. “Hemos tenido en cuenta un impacto significativo sobre la economía estadounidense en 2015 y 2016 debido a la apreciación del dólar del 15% hasta la fecha. En nuestros pronósticos, esto contrarresta la mayor parte del importante empujón de la caída del precio del petróleo de 2014”, afirma el experto.

Impacto de la apreciación del dólar sobre cuatro canales de transmisión

Pese a vivir en un mundo en el que muchos países quieren depreciar su moneda frente al 'billete verde' para ganar competitividad, desde la firma opinan que la fortaleza actual y futura del dólar va a tener un impacto menor sobre la economía estadounidense de lo que podrían tener movimientos similares de la divisa local en otros países. Page se basa en un cálculo de la OCDE que establece que, en el medio plazo, un cambio del dólar tiene sobre Estados Unidos la mitad del impacto que podría tener un cambio similar en el euro o en el yen sobre sus respectivas economías. A continuación, detallan las razones que justifican este punto de vista. 

La primera de ellas tiene que ver con los tipos de cambio: pese a que tradicionalmente se consideran importantes, por su impacto a nivel internacional, este canal es menos importante en Estados Unidos porque el sector que comercia a nivel internacional es mucho más pequeño que en otras economías. De hecho, las exportaciones supusieron tan sólo el 13% del PIB de Estados Unidos en 2014, y las importaciones, un 16%. En contraste, en la eurozona las exportaciones aportan un 20% al PIB y las importaciones otro 18%. “Por lo que una subida dada de una divisa local debería hacer igualmente difícil esta situación para cualquier exportador dado, tiene un impacto menor sobre el PIB porque los exportadores contribuyen menos a la actividad económica estadounidense”, concluye.

Asimismo, el análisis de AXA IM contempla que los exportadores estadounidenses son menos susceptibles a un fortalecimiento de la moneda que a otras variables sobre el comercio de Estados Unidos con otros países. Además, en base a la serie histórica, el experto constata que hoy en día los exportadores americanos notan menos que en el pasado la apreciación de la divisa. El argumento es similar para el lado importador: “Un incremento del dólar debería hacerlos más atractivos (y hay pocas pruebas que sugieran menos sensibilidad al valor del dólar), mientras que la relativamente pequeña contribución de las importaciones a la economía debería reducir el impacto sobre el PIB total”, indica. 

El segundo canal de transmisión es el gasto corporativo: “Un dólar más firme incrementa la presión sobre los beneficios corporativos: los exportadores lo tienen más difícil para vender bienes en el extranjero; los productores domésticos afrontan presión creciente sobre los precios frente a unos bienes importados más baratos; el valor del dólar sobre los beneficios obtenidos en ultramar cae; y las compañías con una porción grande de ingresos al otro lado del Atlántico pero una proporción baja de costes fuera sufren un efecto transaccional”, indican desde la firma. Sin embargo, se observa que el sistema recaudatorio estadounidense opaca parte de este impacto relativo sobre otras compañías, ya que en el país los beneficios obtenidos en el extranjero se declaran en el punto de repatriación (se descuenta la diferencia entre impuestos pagados fuera y el impuesto local). “Como resultado, una gran proporción de los beneficios en el extranjero nunca se repatrian, y se estima que unos 2 billones de dólares permanecen fuera del país”, indican desde AXA IM. 

El mercado de valores es el último canal de transmisión de la apreciación del dólar, ya que las valoraciones y los beneficios corporativos sufrirán un impacto, basándose en la relación histórica entre las variaciones entre la cotización del dólar y el mejor comportamiento de la bolsa estadounidense frente a los mercados globales. “Hay una relación clara entre un comportamiento superior de la bolsa estadounidense y un dólar más débil, y viceversa. La fortaleza actual y futura del dólar probablemente pese sobre la rentabilidad del mercado de valores”, indican desde la gestora francesa. A su vez, creen que un comportamiento peor pesará sobre la actividad económica, al incrementar el coste relativo de financiación vía acciones para las compañías estadounidenses, junto con un efecto riqueza menos pronunciado para las familias estadounidenses. 

David Page especula con la posibilidad de que, en último extremo, el impacto de la apreciación del dólar pueda verse silenciado: “Mientras que el alza de la divisa sugiere un comportamiento peor de la renta variable de Estados Unidos, la gran expansión de los balances del BoJ y el BCE todavía está proporcionando impulsos a los precios de los activos globales, y nuestras previsiones apuntan a ganancias modestas en 2015”, concluye. 

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