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"Estoy más preocupado por la desaceleración del crecimiento que por la inflación"


De ahí que, aunque niega que para la renta fija suponga un peligro inminente la salida de dinero hacia la renta variable, sí considera seriamente el atractivo de los activos reales. “La renta variable no es una amenaza para la fija, y no veo un trasvase a corto plazo, pero creo que a largo plazo los activos reales serán una amenaza para ambas”, afirma, señalando la inversión en activos inmobiliarios –algo que está empezando en países como Suiza y Francia- o la agricultura.

Deuda emergente y crédito desarrollado

Pero en un escenario de corto plazo, la visión cambia. Así, recomienda dividir las carteras de renta fija en dos partes. En primer lugar, y para exponerse a riesgo soberano, cree que lo mejor es apostar por mercados emergentes en divisa local, gracias a sus buenos fundamentales y también como una forma de solucionar uno de los problemas del planeta y transferir riqueza del mundo desarrollado al emergente. “Será una tarea fácil si los mercados en desarrollo permiten la apreciación de sus divisas, que en los próximos 3 o 4 años podrían ver subidas del 24%”, comenta. De ahí que calcule que, apostando por este activo, los retornos puedan situarse entre el 12% y el 14% anual con volatilidades de entre el 5% y el 8%.

Monier niega la guerra de divisas: “El proceso de apreciación ya ha comenzado en China, que permite apreciar el yuan desde el año pasado, lo que provoca que otras divisas sigan sus pasos. Lo que el país no quiere es que la especulación fuerce una subida brutal que no dé oportunidades a sus empresas exportadoras de adaptarse a la nueva situación”, asegura. Así, considera que la apreciación del yuan es buena para China, en la medida que le permitirá importar más materias primas, así como tecnología del mundo desarrollado. 

Por regiones, sobrepondera Asia gracias a sus fundamentales, y especialmente países como China e India, contando además con la ventaja de ser una de las pocas gestoras foráneas que puede operar en el mercado local de bonos chinos, sólo accesible a fondos de pensiones y locales. Por el contrario, infrapondera África y Europa del Este (“debido a la crisis periférica, la convergencia y unión con la UE no ocurrirán pronto”) mientras es neutral con Latinoamérica. En el fondo LOF-Emerging Local Currencies and Bonds –que ha obtenido un retorno superior al 13% desde enero de 2010-, utiliza un benchmark propio basado en factores fundamentales, como el tamaño, el crecimiento, la deuda, la competitividad o la situación fiscal del país; de ahí que cuente con un equipo cuantitativo que hace un asset allocation de base, al que añaden un equipo que genera el alfa, sobreponderando determinados países o divisas para añadir valor. Un tercio del peso de algunos países -como México, Brasil, Colombia, Suráfrica, Polonia, Turquía o Corea del Sur- también está en bonos ligados a la inflación, una posición neutral. 

Sin embargo, en el terreno de crédito no apuesta por las empresas emergentes, debido a que las denominadas en hard currency como el dólar o el euro impiden aprovechar el potencial de las divisas propias y por la falta de liquidez del crédito en divisa local, que cree “necesita aún tiempo para desarrollarse”. Por eso, su segunda apuesta consiste, a la hora de acercarse al riesgo corporativo, en el crédito de empresas del mundo desarrollado en el espacio situado entre el grado de inversión y el high yield, con calidades de BBB y BB, que considera el “sweet spot” en estos momentos.

En este segmento, tampoco se trata de seguir a los índices, donde las empresas de mayor capitalización y peso están apalancadas, como los bancos, las firmas de telecomunicaciones o las automovilísticas. “Preferimos aquellas áreas donde tiene peso la economía real y donde el crecimiento de los beneficios es mayor que el de la deuda, como la de las firmas minoristas y de consumo, las compañías de servicios, químicas o farmacéuticas”, afirma; una teoría que aplica al fondo Lo Funds-BBB-BB Bond, con un retorno desde su lanzamiento el pasado diciembre cercano al 3%. También sobrepondera las empresas de países con mejores fundamentales, como Alemania, Austria, Finlancia u Holanda, e infraponderan Italia, Francia, Portugal, Irlanda y España.

Cuestión de liderazgo 

Con respecto a la crisis de deuda soberana, considera que, de llegar a España, se extendería por otros países y que “es una cuestión de liderazgo la resolución del problema”. En su principal escenario, considera la posibilidad de la aplicación de medidas de ayuda y reformas en los países periféricos, aunque esta vía cuenta con la dificultad de la aprobación por Alemania de un paquete de ayuda de entre 80.000 y 90.000 millones de euros difícil de justificar ante su electorado. En su escenario alternativo, contempla la idea de una reestructuración de la deuda griega aunque el impacto para sus bancos y los de la eurozona y también para los países de Europa del Este sería “impredecible”.

En cuanto a las divisas, Monier considera que la evolución euro-dólar debería situarse en niveles de 1,2. “Es contraproducente para el dólar una sobredevaluación de su divisa porque será difícil para el país atraer capitales; por eso considero que en los niveles de 1,5 o 1,6 empezará a establecerse una posición frente al euro más justa”, comenta. El experto dice que toda esta situación favorece al franco suizo. 

De Abu Dhabi a Lombard Odier 

Monier trabajó para la autoridad de inversión de Abu Dhabi durante un tiempo, una experiencia de la que recuerda como ventajas la flexibilidad a la hora de invertir de forma global, un horario muy útil entre el cierre de los mercados en Asia, y la apertura en Europa y EEUU y el buen conocimiento del cliente que le facilitaba la implementación de la estrategia. “Ahora tengo más clientes y es más complicado, pero la parte humana de ello consiste en que accedo a lo que piensan y puedo anticipar las tendencias de flujos en los mercados”, apostilla.

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