¿Estamos al inicio de una crisis de proporciones similares a la vivida en 2008?


La primera semana del año se ha saldado con pérdidas cercanas a los 2,5 billones de dólares en las bolsas de todo el mundo, junto con unos elevados niveles de volatilidad que se han extendido también al mercado de divisas y el de materias primas. Las correcciones bursátiles sufridas en China, la debilidad de los datos económicos publicados y la fuerte devaluación del yuan no han hecho sino avivar los temores sobre la fortaleza de la economía china, inmersa en un proceso de reorientación de su modelo económico desde la inversión y la manufactura al consumo y los servicios. Pero, ¿amenaza esta gripe china la salud de la economía mundial? ¿Estamos ante una crisis de proporciones similares a la vivida en 2008? A George Soros esta crisis le recuerda la vivida entonces.

Durante su intervención en un foro económico celebrado en Sri Lanka la semana pasada, el multimillonario inversor afirmó que “China está sufriendo un grave problema de ajuste que podríamos denominar crisis”. Para Soros, la economía china está teniendo dificultades para adaptarse al nuevo modelo de crecimiento y la devaluación del yuan está exportando esos problemas al resto del mundo. Por otro lado, el gurú señaló el inicio de las subidas de tipos como otro de los retos a los que se enfrenta el mundo desarrollado. “Cuando pienso en la actual situación de los mercados financieros, creo que nos enfrentamos a una situación complicada que me recuerda a la crisis de 2008”. No obstante, no es la primera vez que Soros resucita el fantasma de la crisis de 2008: durante su intervención en una conferencia en Washington en septiembre de 2011, advirtió de que la crisis de deuda europea originada en Grecia era “más grave que la crisis de 2008”.

Su opinión contrasta con la que mantienen la mayoría de los directores de inversiones de las principales casas. Según Dominic Rossi, director mundial de renta variable en Fidelity, lo que está ocurriendo es que los mercados globales de renta variable se encuentran batallando la tercera ola de deflación desde 2008. “El epicentro no se encuentra en el mundo desarrollado ni en el sistema financiero en esta ocasión, sino en el mundo en desarrollo y el sector manufacturero global, donde la asignación de capital ha sido pobre y el exceso de capacidad es moneda corriente. Una crisis en los mercados de divisas emergentes lleva 18 meses sacando a la luz estos problemas, y el catalizador en estos momentos es el yuan chino, que se encuentra en un proceso necesario de reajuste. Un yuan más bajo desinflará la demanda de materias primas y bienes en general. Un ajuste adicional a la baja para ajustarse al output mundial potencial es ahora inevitable”.

A su juicio, las presiones inflacionistas serán mínimas o ni siquiera existirán. “El BCE y el Banco de Japón tendrán un amplio margen para continuar con sus políticas monetarias ultra-acomodaticias, mientras la presión sobre la Fed para subir de nuevo los tipos de interés en EE.UU. seguramente menguará. Los sectores de servicios del mundo desarrollado, particularmente en EE.UU. y Reino Unido, se encuentran mucho mejor situados que antes para capear estas presiones deflacionistas, y ofrecerán a los inversores un depósito de valor durante este periodo de volatilidad”, afirma. En el caso de China, la mayoría de los gestores coinciden en que el comportamiento registrado por el mercado de acciones A chinas en los últimos 18 meses no se ha basado en los fundamentales económicos. “La reciente caída bursátil no supone una fuente de preocupación sobre el estado de la economía, al igual que su escalada hacia niveles propios de una burbuja durante la primera mitad de 2015 tampoco fue motivo de entusiasmo”, subraya Alice De Charmoy, gestora adjunta del M&G Global Emerging Markets.

Lo que es una realidad es que el sentimiento ha cambiado

Independientemente de esto, lo que parece claro es que el sentimiento de los inversores ha cambiado. Pero esto no viene de ahora, sino de la tormenta de los mercados del pasado verano. Los datos de flujos de fondos son muy reveladores en este sentido al mostrar cómo el apetito por las estrategias de renta fija y fondos mixtos del primer semestre del año cambió súbitamente a partir del arranque de la segunda mitad del 2015, dando lugar a un mayor interés por las estrategias de gestión alternativa (ver gráfico 1: fuente Morningstar). Las expectativas de subidas de tipos de interés en Estados Unidos y la crisis con epicentro en China que azotó los mercados en agosto parecen estar detrás de este comportamiento. Esto tuvo importantes repercusiones sobre la evolución de la industria global de fondos de inversión, sobre todo en el tercer trimestre del año, periodo en el que se produjo un cambio muy importante con respecto a la tendencia seguida en los últimos años.

Según el último informe estadístico elaborado por EFAMA con datos procedentes de 46 países, la industria perdió, en conjunto, un 5,9% del patrimonio gestionado en euros –un 5,7% en términos de dólar– hasta situarse en 34,9 billones de euros al cierre de septiembre, frente a los 37,1 billones que acumulaba tres meses antes. Las captaciones netas también registraron una caída sustancial, pasando de los 596.000 millones de euros de junio a tan solo 230.000 al finalizar el tercer trimestre. Aunque todas las clases de activo se vieron afectadas, los fondos mixtos resultaron particularmente perjudicados y se anotaron reembolsos por valor de 34.000 millones de euros en el periodo, tras haber registrado entradas por más de 340.000 millones el trimestre anterior. Durante este periodo los inversores prefirieron los monetarios, tipo de producto que captó 181.000 millones de euros frente a los reembolsos netos de 20.000 millones sufridos entre abril y junio.

Los efectos de esta menor confianza en los mercados también se dejaron sentir con especial intensidad en España, donde el volumen de activos distribuido en IIC internacionales experimentó en el tercer trimestre del año un fuerte retroceso. Según datos del último boletín trimestral publicado por la CNMV, el patrimonio en entidades internacionales distribuido por firmas españolas registró en este periodo una fuerte contracción del 15,6%, al pasar de los 101.273 millones de euros que tenían a mitad de año a los 85.462 millones actuales. En términos absolutos, la caída trimestral fue de casi 16.000 millones (en concreto de 15.811). El dato es significativo porque rompe el ritmo de crecimiento ininterrumpido de crecimiento patrimonial que habían venido manteniendo trimestralmente las IIC extranjeras durante los últimos años. La importante corrección sufrida por los mercados de renta variable en agosto ante la incertidumbre generada por la economía china explican en buena medida esta desfavorable evolución.

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