España: Así nos ven desde fuera


España es un país que está recuperando la confianza de los inversores internacionales. Los datos de crecimiento que está arrojando su economía están sorprendiendo positivamente. Las últimas cifras las adelantaba ayer el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, quien revelaba que España estaría creciendo en el primer semestre del año a una tasa interanual del 4%, medio punto por encima de las previsiones. El titular de Economía también avanzaba que a finales de 2016 el país habría conseguido recuperar toda la renta perdida desde el inicio de la crisis. Este hecho ha desatado los elogios de muchos gestores extranjeros, que ven al país como un ejemplo de alumno aventajado en donde las reformas están dando ya sus frutos.  

El último gestor en poner el acento en la recuperación de la economía española ha sido Paul Brain, director de renta fija de Newton, filial de BNY Mellon IM, quien considera que, pese a la persistencia de problemas como la elevada tasa de paro, el mercado parece encarrilado hacia la recuperación. “Tras un periodo arduo, la economía española por fin muestra señales genuinas de optimismo”, afirma. El experto recuerda que, junto a varios de sus vecinos del sur de Europa, España se vio especialmente castigada por la crisis financiera que estalló en 2008. “La subida vertiginosa del desempleo, la creación de una dañina burbuja inmobiliaria y una crisis bancaria que hizo estragos entre las cajas de ahorros fueron dolorosos síntomas de una crisis que hizo tambalearse a la economía nacional y que afectó seriamente a la confianza de las empresas”. Ahora, parece que la situación ha cambiado.

Brain asegura haberlo comprobado in situ en la gira de presentación de tres días realizada por Newton Investment en Madrid, Barcelona y Bilbao. “Esta gira me ofreció una oportunidad excelente para hablar con profesionales de la inversión locales y evaluar el actual sentimiento económico. Viajando de una ciudad a otra en la avanzada red ferroviaria de alta velocidad española, salta a la vista el desarrollo y el progreso económicos que ha logrado el país en la era moderna. Mi impresión fue que la economía española está recuperándose gradualmente. Según algunos analistas económicos, incluso se prevé que España sea la mayor economía de la eurozona en lograr un crecimiento anual cercano al 3% en 2015. Aunque la tasa de paro todavía es elevada –24%-, al menos se ha estabilizado y está comenzando a caer. El sobrevalorado mercado inmobiliario también se ha calmado, y el sistema bancario se ha estabilizado hasta el punto que vuelve a ser capaz de brindar apoyo real a varios sectores de la economía”.

En su opinión, las mejoras del sector bancario español son particularmente alentadoras. “A nivel macro , el QE del BCE depende de un sistema bancario europeo que funcione plenamente; ahora, tras un periodo difícil, España está desempeñando su papel a este respecto. También existen señales claras de que la implementación de tipos de interés muy bajos o incluso negativos por parte del BCE en septiembre del año pasado por fin está teniendo efecto en el mercado español. Los tipos de interés que ofrecen los bancos a los inversores españoles en efectivo han caído de forma significativa; en nuestra anterior visita a España, hace un par de años, competíamos con tipos de depósito locales del 3% al 4%, y con un mercado de renta fija en el que el bono del Estado a 10 años ofrecía una rentabilidad por cupón de entre el 4% y el 5%. En tal entorno, era muy difícil vender productos de renta fija de ámbito global”.

El potencial que ofrece España para la industria de gestión de activos

Hace apenas cinco años estábamos en un entorno muy adverso para la industria de gestión de activos, de mal comportamiento de los mercados y de necesidad de los bancos por reforzar sus balances. Pero, hoy, la situación es bien distinta. Tan es así que, actualmente, estamos justo en el punto contrario. Los mercados se han comportado bien y las entidades están apostando por el producto fondo. Ahora que las tasas de efectivo han caído hasta niveles más cercanos al 1%, y que la remuneración de la deuda pública a 10 años supera ligeramente el 2%, el mercado de deuda ofrece un campo de juego más competitivo. Las gestoras internacionales lo saben y, por ese motivo, durante el último año un buen número de firmas extranjeras que hasta el momento se habían mantenido fuera del mercado español, han optado por aterrizar en España con el registro de buena parte de su gama de producto.

Esto también se ha hecho evidente con el reforzamiento de los equipos de ventas. Muchas de las entidades que antes no tenían representante en España, han optado bien por buscarse alguna de las firmas que se dedican a esto (MCH Investment Strategies, Capital Strategies, Selinca, Trea Capital, BrightGate…) para dar a conocer sus productos. Otras, como es el caso de Bellevue o Raiffeisen, han preferido nombrar a un responsable. Sea cual sea la estrategia por la que se hayan decantado, los motivos son los mismos. “España e Italia se han convertido en los dos mercados más interesantes del mundo para la industria de gestión de activos. No tengo ninguna duda de ello. Ambos mercados representan una oportunidad intrínseca frente a otros de mayor madurez y dificultad, como Reino Unido. No hay que irse a buscar muy lejos. El negocio está en España e Italia”, aseguraba Francesco Tarabini, jefe de ventas global de renta fija en Vontobel, en una reciente presentación a clientes celebrada por la entidad en Suiza.

¿Y qué pasa con Podemos?

El auge de formaciones políticas hasta ahora desconocidas en las instituciones españolas ha sido motivo de debate entre la comunidad inversora. Fuera de micrófono, la mayoría de los gestores reconocen que el resultado de las urnas les ha desconcertado e intranquilizado. De hecho, el auge del partido de Pablo Iglesias en las encuestas es el tema recurrente que se cuela en las reuniones que mantienen los gestores extranjeros con clientes y periodistas. Quien pregunta, en este caso, es el gestor y quien responde su interlocutor. A todos les interesa saber cuál es el clima político que se respira en España. Principalmente, tratan de recopilar información que les permita entender la situación con el objetivo de formarse una opinión al respecto. Al igual que a un español se le escapan los entresijos que explican el auge de formaciones extremistas en Dinamarca o Francia, ocurre lo mismo pero al revés.

Lo que menos le gusta a un gestor de carteras es la volatilidad. Y la volatilidad la genera la incertidumbre e incluso movimientos en las carteras. En lo que respecta a estrategias de renta fija europea, algunos de los gestores que juegan a ir saltando de la curva española a la italiana y viversa han optado en las últimas semanas por incrementar su exposición al mercado transalpino en detrimento de España por el menor ruido político. Acostumbrados a evaluar constantemente los potenciales riesgos que pudieran amenazar sus inversiones, el panorama político ha pasado a convertirse en uno de los principales factores a tener en cuenta a la hora de analizar el país. Lo que los gestores tratan de medir, fundamentalmente, es la probabilidad de que estos partidos puedan hacerse con las riendas del gobierno. La mayoría asigna una probabilidad muy baja a que formaciones como Podemos puedan gobernar y ven a Grecia como un caso aislado.

Uno de ellos es Jeffrey Taylor, director de renta variable europea de Invesco, quien cree que hacer paralelismos entre el escenario político español y el vivido por Grecia es erróneo. “El ganador de las elecciones en Grecia se lleva un extra de 50 escaños simplemente por tener un voto más que el segundo. En España esto no ocurre. La probabilidad que le damos a que Podemos logre la mayoría absoluta es del 0%. Lo que sí creo es que, a tenor de las encuestas, la nueva composición del Parlamento español arrojará un reparto de escaños más equilibrado que hará que la formación de mayorías se vuelva más complejo”, aseguraba en una reciente presentación celebrada en Henley. Para casas como FRM, filial de Man, la política es un aspecto que debe ser tenido en cuenta en cualquier análisis. “Siempre hemos sostenido que, en Europa, la política es más importante que la economía. La política ha mantenido unida a la eurozona, y es lo que finalmente podría destruirla”, sentencian.

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