¿Es (por fin) la hora del crecimiento de beneficios en Europa? Gráficos de J.P.Morgan AM, Schroders y BlackRock que lo demuestran


Desde 2013, todos los años comienzan con el pronóstico de que se verá crecimiento de beneficios en Europa, pero la realidad hasta ahora ha demostrado que no, que lo que se ha visto ha sido una expansión de múltiplos. Sin embargo, es evidente que las condiciones macro están cambiando en Europa, y esto está llevando a las gestoras de fondos a afirmar con argumentos más fuertes y sólidos que este año sí se verá el ansiado crecimiento de los beneficios corporativos europeos. 

James Sym, gestor de renta variable europea de Schroders, comienza su análisis recordando el significativo descuento por beneficios que mantienen las empresas europeas respecto a las estadounidenses desde 2009: “Lo vemos como una oportunidad para los inversores europeos, al tener los beneficios de la eurozona el potencial para protagonizar una fuerte recuperación desde los deprimidos niveles actuales”. El punto de vista de Schroders es que las empresas europeas “tienen el potencial para lograr beneficios de doble dígito en 2015”. Y para ello aporta tres razones clave: la caída del precio del crudo, la debilidad del euro y el abaratamiento de los costes de financiación. Vayamos por partes.

Según los cálculos que maneja el experto, la caída del precio del petróleo supone una “ayuda” de más de mil euros por cada hogar europeo. “Un impulso de esta magnitud tiene el potencial de conducir a un auténtico estímulo en el consumo”, observa. Es una consecuencia especialmente trascendente dado que la demanda al consumo ha sido históricamente un problema en la eurozona, como recuerda Sym, que cree que “hay signos de que esto podría estar cambiando”, como por ejemplo los datos recientes de las ventas minoristas en Alemania. Por otra parte, el gestor recuerda que, aunque el descenso de los precios afecta a la industria energética europea, ciertamente esta supone una parte relativamente pequeña del mercado bursátil, especialmente si se compara con EE.UU.

La debilidad del euro frente al dólar, provocada por las políticas monetarias divergentes de la Reserva Federal y el BCE, “sólo acaba de empezar”, según el gestor. Su previsión es que el abaratamiento de la moneda única pueda impulsar el crecimiento de los beneficios entre un 5% y un 8% este año, “aunque claramente algunas compañías se beneficiarán más que otras”. 

La presión bajista sobre los tipos de los bonos ejercida por el programa de adquisiciones del BCE está contribuyendo obviamente a abaratar los gastos de financiación, “tanto para las compañías como para los consumidores”, recuerda Sym. De hecho, éste indica que, en base a un análisis sectorial realizado en Schroders, el sector bancario europeo podría llegar a duplicar este año sus beneficios -hasta los 80.000 millones de euros- respecto al año pasado, cuando las fuertes provisiones tomadas como medida para aprobar la prueba AQR del BCE dejaron al sector con un beneficio conjunto en torno a los 40.000 millones. 

Con estas tres variables en la mano, Sym aporta un gráfico en el que se observa que la media porcentual de los últimos seis meses del precio del petróleo, el cruce euro/dólar y la rentabilidad de los bonos a diez años refleja que podría producirse el mismo tipo de recuperación guiada por el consumo que se originó en 2008, “sólo que ahora el estímulo es más grande, por lo que el potencial de recuperación es mayor”, sentencia. 

Nigel Bolton, responsable del equipo de renta variable europea de BlackRock, señala por su parte que las revisiones sobre los beneficios europeos son alcistas por primera vez desde 2010, incluso a pesar de los recortes vistos en las previsiones para el sector de la energía. Adicionalmente, el experto predica que “hay una serie de signos que apuntan hacia una mejoría mayor”, como el incremento reciente de la oferta monetaria en Europa: “Es un buen indicador adelantado en relación con la actividad en la economía”. Otro factor que subraya es la caída de los costes de financiación a compañías, emparejada con el incremento de la concesión de préstamos a empresas en los últimos meses. 

Al igual que el experto de Schroders, Bolton suma a estas circunstancias la debilidad del euro y el abaratamiento del crudo. No obstante, a diferencia de Sym, el representante de BlackRock predice que el crecimiento de los beneficios corporativos “será superior a las expectativas del inversor respecto a Europa, proporcionando sólidos fundamentos para las valoraciones en la renta variable y propulsando un potencial alcista mayor”. No obstante, sujeta esta posibilidad a dos factores: que prosiga el momento positivo de mercado actual y que la economía global siga comportándose bien. 

Un punto de vista más moderado

“El motor de la recuperación económica europea ha cambiado, desde el revival guiado por Alemania en 2013 a un retorno más generalizado del crecimiento”, afirman por su parte los expertos de J.P.Morgan AM. Para ellos, los dos grandes contribuidores al crecimiento son el retroceso de la carga fiscal en los países de la eurozona y la caída de los costes de financiación de la deuda soberana. En este escenario, según sus cálculos “una economía europea en recuperación debería espolear finalmente el crecimiento de los ingresos, la expansión de los márgenes y el incremento de los beneficios corporativos”. 

Para la firma americana, la renta variable europea ofrece un potencial mayor de crecimiento respecto a la americana: “Los beneficios europeos por acción todavía están por ver ganancias similares a sus competidores del S&P 500. Todavía cotizan más de un 20% por debajo de sus máximos de 2008”. 

En este entorno, desde J.P.Morgan AM recuerdan que todavía no se han solucionado tres problemas estructurales de calado. El primero, la elevada tasa de desempleo, que lastra el crecimiento. “Sin embargo, la divergencia entre la recuperación laboral en EE.UU. y Europa sugiere que hay algo de margen para crecimiento del empleo una vez que las economías europeas se hayan recuperado”, matizan. Los otros dos desafíos son la baja inflación (y el riesgo de deflación), y la recuperación del crédito, aunque en este punto también acalaran que “aunque aún no ha recibido un empujón, la recuperación gradual de la tasa europea de crecimiento del crédito debería apoyar un crecimiento económico más fuerte”.

Por todos estos factores, el pronóstico de la firma es que, salvo que se produzca un shock inesperado, “las perspectivas económicas al alza deberían ayudar a sostener la expansión de múltiplos entre la renta variable europea; sin embargo, se necesita que se produzca crecimiento de los beneficios para que los mercados sigan mejorando”.

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