Es el momento de ser flexibles


La flexibilidad y el dinamismo, entendido éste por la capacidad del gestor de adaptarse a entornos cambiantes, deberían ser dos premisas fundamentales a la hora de seleccionar nuestras inversiones. Esta afirmación cobra especial importancia en un año como 2015, que cuenta con buenas perspectivas macro pero también con un buen número de incertidumbres (Grecia, Rusia y Ucrania, elecciones…) que pueden generar un incremento de la volatilidad en los próximos meses.

Las perspectivas macroeconómicas para Europa siguen mejorando y esto es algo que debería acabar redundando en revisiones al alza de los beneficios empresariales. Adicionalmente, en un mundo en el que las políticas monetarias y la ausencia de inflación nos abocan a tipos cero, la bolsa cobra un especial atractivo como el activo que mayor rentabilidad puede ofrecer a los inversores.

En renta fija, la necesidad de una gestión flexible es más acuciante que nunca. La aplicación de la relajación cuantitativa por parte del BCE presionará los tipos a la baja aún más, y todavía ofrece oportunidades importantes en la periferia. Sin embargo, hay que ser conscientes del carácter transitorio de esta política, que un porcentaje significativo de la deuda pública europea ofrece rendimientos negativos y que está situación se revertirá en el momento en el que veamos indicios de crecimiento e inflación.

En un entorno así, el inversor conservador se enfrenta a la encrucijada de elegir entre la falta de  rentabilidad de las alternativas tradicionales (depósitos o fondos monetarios) o asumir mayores niveles de riesgo para los que posiblemente no esté preparado.

Aquí, en este dilema, es donde aparecen los fondos mixtos conservadores que, siendo cierto que suponen un peldaño más en la escala de riesgo, sí se postulan como la alternativa para ese inversor que busca rentabilidad pero siempre desde la premisa de preservación del patrimonio.

Este inversor conservador debería optar por gestores que cuenten con la posibilidad de combinar diferentes activos en la cartera (renta fija corporativa, acciones, deuda pública, divisas y liquidez), que tengan un cuidado control del riesgo y, especialmente, la capacidad de adaptar sus carteras a un cambio de escenario.     

El fondo mixto fue uno de los productos estrellas de 2014. Sin embargo, con el cambio de año no se ha acabado su atractivo, todo lo contrario. Hay muchos aspectos que hacen de estos fondos un complemento ideal para cualquier cartera.

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