¿En qué fase del ciclo se encuentra la economía global y en qué segmentos de la renta variable se debe invertir en consecuencia?


El Schroder ISF European Opportunities repite como gran apuesta para la renta variable de Schroders en 2016. Su gestor, Steve Cordell, se caracteriza por la búsqueda de una rentabilidad superior a su índice de referencia en diferentes entornos de mercado, utilizando un enfoque pragmático de inversión del ciclo económico. Por ello, resulta clave determinar de forma precisa en qué fase del ciclo se encuentra la economía global para poder seleccionar los valores que puedan verse más beneficiados. 

Actualmente, Cordell prevé que el ciclo económico global continuará en fase de expansión en 2016, lo que permitirá que la Reserva Federal continúe con el recién estrenado ciclo de subida de tipos. El gestor observa que “la tasa de crecimiento y el panorama de inflación son muy similares en Europa”, aunque el BCE haya reforzado recientemente su programa de adquisición de activos. “Esta divergencia de políticas monetarias a un lado y otro del Atlántico hace que realizar previsiones de cara a 2016 resulte muy complicado”, afirma el experto. Éste considera que “las acciones monetarias son aún más confusas a la luz de los últimos datos económicos, que sorprendieron para mal en EE.UU. y para bien en Europa”.

Cordell profundiza sobre las distintas señales de la marcha de la recuperación en Europa. Por un lado, se prevé la mejoría de los beneficios al calor de la flexibilización monetaria y sus efectos asociados (euro más débil y aumento de la demanda de crédito). Por otro lado, observa que “el último anuncio del BCE se topó con un euro más fuerte y una encuesta de esta institución a pequeñas empresas revelaba que la disponibilidad del crédito ya no era un problema, pero que la demanda era inexistente”. El cálculo del gestor en base a estos datos es que “es posible que la oferta monetaria se expanda alrededor de un 11% - 12% anual, pero la demanda de crédito no sigue esta tendencia y, con los tipos de interés en terreno negativo para los depósitos en el BCE, los bancos tienen dificultades para incrementar sus beneficios en este ciclo”.

Esta observación lleva a Cordell a determinar que “es posible que la recuperación interna en Europa no encuentre su mejor canal de propagación en los bancos durante este ciclo, especialmente si el ciclo crediticio estadounidense sigue deteriorándose a medida que la Fed ajuste su política”. “Irónicamente, el dólar suele alcanzar máximos justo después de las subidas de tipos en EE. UU., por lo que es posible que las exportaciones europeas tampoco cuenten con el apoyo de un euro más débil este año”, añade.

Así pues, ¿qué sector puede verse más beneficiado en este escenario económico? Para Cordell, los grandes ganadores deberían ser los consumidores, porque prevé que las nóminas crezcan en términos reales y se siga reduciendo el desempleo. “Esto perpetúa la tendencia de los últimos años pero, dado que habrá menos Gobiernos fingiendo alcanzar sus objetivos presupuestarios —las elecciones italianas y francesas están previstas para 2017- quizás el consumo se acelere en estos dos países tras varios años quedando a la zaga de vecinos como Alemania y España” indica el gestor, que infiere que esta tendencia “debería permitir que el crecimiento interno iguale o incluso supere la tasa de 2015 en la zona euro”.

Cordell también presta atención a otro sector que considera comodín, el de materias primas: “Las materias primas podrían experimentar un repunte si China logra eliminar su excedente de existencias, si bien la oferta aún ha de contraerse notablemente, y es esta contracción de la oferta lo que podría impulsar los precios”. Cree que el crudo podría ser el primero en tomar este rumbo, “pero ante los escasos indicios de tensiones reales más allá de en determinados segmentos del sector del petróleo y gas de esquisto en EE. UU., es probable que sigamos moviéndonos en niveles mínimos durante algún tiempo”.

Qué esperar

El gestor explica que “es la lentitud del crecimiento nominal global lo que hace que este ciclo sea inusualmente prolongado”, aupando a los valores con sesgo growth. Una tendencia que cree que continuará a lo largo del año que viene, con una salvedad: “Si los títulos de crecimiento caen, será porque los rendimientos de los bonos habrían acabado por subir”. El experto cree además que ha sido la Fed ha que ha iniciado este proceso y al hacerlo ha aumentado las probabilidades de que el crecimiento sea más lento, dado que “una curva de rendimientos más plana en EE. UU. presionaría todavía más los títulos de valor y ampliaría los múltiplos de los de crecimiento”. En cambio, estima que los estímulos monetarios en Europa deberían derivar en una curva más pronunciada y en un descenso en los múltiplos de las valoraciones de las acciones growth y de sectores defensivos.

La apuesta de Cordell se va a centrar en los valores cíclicos orientados al mercado interno, pero en base a su análisis el equipo del Schroder ISF European Opportunities ha dejado de centrarse en bancos (perjudicados por los tipos bajos) para hacerlo en los títulos cíclicos de consumo (cuyas previsiones de beneficios aumentan) y en determinados valores industriales. También ha empezado a sobreponderar los valores ligados al petróleo como un primer paso para obtener exposición a las materias primas, “si bien con escasas expectativas de rendimientos rápidos”.

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