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“En el mercado de pensiones es difícil entrar y se tiende al oligopolio”


La valoración general de los sistemas de capitalización implantados en Latinoamérica es positiva, pero hay varios puntos y lagunas en los que incidir. Esta es una de las conclusiones que se desprende al conversar al respecto con Diego Valero, profesor de la Universidad de Barcelona y presidente de Novaster, consultoría que lleva 24 años asesorando a empresas españolas que desean establecer planes de pensiones para sus empleados y que comenzó su expansión por Latinoamérica cuando en el año 2001 recibieron una propuesta de una entidad financiera de República Dominicana para levantar una administradora de fondos de pensiones (AFP) a raíz de la implantación del sistema de capitalización a imagen y semejanza de Chile. Desde entonces han realizado trabajos en varios países de la región y para organismos internacionales, y acaba de iniciar operaciones en Perú.  
 
Diego Valero, profesor de la materia Economía de la Seguridad Social, ha podido conocer los sistemas de pensiones latinoamericanos desde distinta óptica, siendo protagonista como por ejemplo al levantar una AFP, algo que “es muy difícil porque es todo o nada en dos o tres meses”, como estudiando académicamente estos modelos. Tras más de una década con presencia en Latinoamérica, en entrevista con Funds People Latam muestra sus análisis.
 
Pregunta: ¿Por qué es difícil levantar una AFP?
Respuesta: Es el todo o nada en tres meses. Tú tienes tus cuentas, y o llegas al número de afiliados que necesitas o no sobrevives. Luego puedes llevarte nuevos afiliados o traspasos, pero si te alejas del objetivo estás muerto. No todo el mundo cumple sus previsiones, por eso hay procesos de fusión. Además hay complicaciones burocráticas dependiendo del país. Este es un negocio en que empiezas con números rojos durante unos años, con muchos costes, muchísimo gasto en marketing, y una vez que se amortiza el enorme gasto inicial puede llegar a ser muy rentable.
 
¿Y crear una AFP con el sistema ya maduro?
En general o montas la AFP desde el principio o es muy difícil, salvo por el caso de las licitaciones que en Chile ha desarrollado la nueva legislación. Al margen de eso, el mercado tiene unas barreras de entrada brutales. Los requerimientos no son pocos, sistemas informáticos muy preparados, equipos de ventas, mucho gasto inicial. Y si empiezas desde 0 y quieres atraer clientes tienes que gastar mucho y con comisiones muy bajas.
 
¿Corre el sistema peligro de oligopolio?
Sí corre ese peligro, la reforma chilena por eso buscaba incrementar competencia. Es un mercado cerrado donde es muy difícil entrar y puede tender al oligopolio.
 
¿Esto genera problemas y les da poder de lobby?
Sí porque administran una parte muy grande de la economía. Eso no es positivo, pero es difícil evitarlo. El regulador debe estar muy encima del mercado, velando para que no se hagan prácticas oligopolísticas, que los portafolios sean suficientemente diversificados, y que no haya el comportamiento de manada que se produce mucho en Chile por el llamado encaje, que conceptualmente es muy interesante pero la forma de llevarlo a la práctica me parece errónea. Pero el gran problema de los modelos de capitalización es la escasa cobertura poblacional. Hay poca gente en el sistema. La media en la región es que sólo un 33% de la gente tiene cobertura, debido a la economía informal, fraude, trabajadores que no cotizan los suficientes años, etc. 
 
En este sentido se instauró el Pilar Básico Solidario en Chile, ¿qué opinión le merece?
Las reformas en Latinoamérica tienen que ir en ese sentido, en instaurar un pilar básico no contributivo financiado con impuestos para que todo el mundo tenga al menos una pequeña pensión. Por supuesto lo que no me parece adecuado es la nacionalización de los fondos de Argentina y el planteamiento de algunos países de dar marcha atrás y volver de la capitalización a sistemas públicos de reparto. En Chile en 1981 se instaura un sistema de capitalización sin matices, pura escuela de Chicago que aplica un modelo totalmente liberal. El modelo de capitalización en sí tiene muchas cosas buenas, por ejemplo el ahorro que genera, pero que todo el sistema sea sólo de capitalización me parece peligroso. Las pensiones no son sólo un negocio, son una parte de la función del Estado, por lo que tiene que haber algo más como ha hecho Chile. Sin olvidar que la capitalización está dando buenos resultados, las rentabilidades reales superan el 7% en media histórica. Hay que desarrollar sistemas universales que sean compatibles.
 
Y mientras, en Europa se plantea introducir elementos del sistema de capitalización…
Uno siempre quiere lo que no tiene. En el mundo hay dos extremos, Chile hace años que era la capitalización pura, y Suecia era el estado de bienestar clásico. Suecia incorporó parte de capitalización obligatoria, y Chile parte de pensiones mínimas no contributivas con el pilar básico. Vamos tendiendo en el mundo a modelos híbridos, en Latinoamérica con prominencia de sistemas de capitalización, y en Europa con sistemas públicos de pensiones de reparto, que van perdiendo peso mientras crecen los sistemas complementarios.
 
En Chile hay quejas por la cuantía de la pensión, ¿qué opina?
Hay falta de cobertura tanto en porcentaje de población como en tasa de reemplazo. La mayoría de países copiaron a Chile y establecieron un 10% de cotización obligatoria, más el 3% como seguro. Un 10% creo que es claramente insuficiente, las tasas que se pagan en Europa son más del doble. En toda Latinoamérica falta una tercera pata que es el ahorro previsional voluntario (APV). Empieza a haber más conciencia en torno a la importancia del APV, muy unida al desarrollo económico.
 
¿Con pilar básico solidario y potenciando el APV se tendería a un sistema ‘ideal’? 
El modelo ideal a conseguir es el que asegure, por una parte, pensiones básicas para todo el mundo no contributivas, una segunda parte que en países como Chile es capitalización y yo no lo tocaría porque funciona bien, en otros países como Suecia es de ‘pseudocapitalización’ y en otros puramente reparto, y la tercera parte que sea ahorro voluntario, ya sea individual o de las empresas.
 
¿El elevado tamaño de los sistemas de pensiones respecto a la economía puede llegar a ser un problema?
Que tengan mayor volumen en sí mismo no es un problema si las normas de actuación dejan bien claro cuestiones como normas de inversión, gobierno corporativo, conflicto de intereses, etc. Y todo esto se ha trabajado y se sigue trabajando bien. Además, en algunos de estos países el regulador da la impresión que va por delante del mercado. En la Superintendencia chilena hay técnicos muy buenos, y documentos que podrían publicarse en cualquier revista científica. 
 
¿Qué le parece la propuesta de Bachelet de crear una AFP pública?
No aumenta la competencia y tiende a que el Estado, que se reservaba un papel de árbitro, pase a jugar el partido. Estás jugando el partido y arbitrando, y la tendencia a pitar a favor de casa es alta. A mí no me gusta, se puede incentivar la competencia de otras formas. En República Dominicana hay una y al final siempre tiene ventajas. La experiencia además es que funcionan peor a nivel de resultados.
 
¿Hay peligro de nacionalización a medio o largo plazo como ocurrió en Argentina?
Yo creo que ese peligro existe siempre lamentablemente, me gustaría creer que no, y hay países más serios que otros con mayores seguridades jurídicas. No creo que sea un riesgo inminente en países con seguridad jurídica y que están en la OCDE como Chile o México. Una de las ventajas del inicio de los sistemas de capitalización precisamente era sacar al poder político de las pensiones, pero siguen siendo los responsables de las leyes.

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