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En busca de la rentabilidad


Los tipos de interés reducidos han pasado a ser una constante desde que estallara la crisis financiera mundial en el año 2008, en un intento por parte de los bancos centrales de reactivar la actividad económica. Hoy en día los tipos de interés a ambos lados del Atlántico se encuentran en mínimos históricos, al tiempo que la rentabilidad (esto es, las rentas generadas por una inversión) de la deuda pública, como por ejemplo los bonos del Tesoro del Reino Unido, ha tendido a seguir este mismo camino. Actualmente, en el mundo desarrollado, los inversores obtienen escasas recompensas por prestar dinero a los gobiernos. Concretamente en Europa, las rentabilidades de la deuda pública han alcanzado mínimos históricos y, en algunos casos, se han adentrado en terreno negativo tras el recorte del tipo de los depósitos orquestado por el Banco Central Europeo, que los situó por debajo de cero.

Por tanto los inversores se preguntan —y con razón— dónde encontrar rentabilidad en los mercados de renta fija. Al mismo tiempo son conscientes de que cada vez son más los indicios que apuntan a un fortalecimiento económico en el Reino Unido y Estados Unidos, y les preocupa sufrir pérdidas de capital cuando los tipos comiencen a subir (los precios de los bonos suelen evolucionar de forma inversamente proporcional a los tipos de interés). La buena noticia es que cuentan con soluciones.

Rentabilidad: dejar atrás el signo negativo

Puesto que en adelante es más probable que las rentabilidades tiendan al alza en lugar de a la baja, es cada vez más importante protegerse de las pérdidas de capital y por ello las estrategias de inversión de "rentabilidad absoluta" están ganando adeptos. Éstas suelen marcarse como objetivo una rentabilidad por encima de cero o que supere un tipo positivo, como el Libor, con independencia de la dirección en la que se muevan los mercados de renta fija en general.

Las estrategias de rentabilidad absoluta se basan en la habilidad de los gestores de inversiones para forjarse opiniones sobre distintas inversiones en renta fija, incluido el posicionamiento en distintos tipos de bonos y la exposición a divisas y tipos de interés. Mediante el uso de derivados, esta estrategia también puede beneficiarse de mercados tanto alcistas como bajistas. De igual modo los derivados pueden estructurarse para sacar partido de las diferencias de precios en términos relativos entre determinados activos. Por ejemplo, dos activos pueden sufrir bajadas de precio a distinto ritmo, lo que genera oportunidades para aplicar una estrategia flexible con los instrumentos adecuados.

Un fondo de bonos de rentabilidad absoluta bien gestionado por un equipo de renta fija multidisciplinar y con amplia experiencia podría encajar bien en la asignación de activos defensiva de un plan de pensiones, posiblemente, junto con una estrategia de inversión explícita basada en pasivos (LDI). De este modo el fondo puede buscar la generación de una rentabilidad superior al Libor en los activos líquidos mantenidos junto con el mandato LDI. Un vehículo de rentabilidad absoluta también podría encajar en el componente de generación de rentabilidad de una estrategia de inversión, al ofrecer una fuente de rendimiento no correlacionada con otros elementos de la cartera de un fondo de pensiones, como las estrategias en renta variable o multiactivo.

Objetivo: sacar partido a las subidas de tipos

Aunque las subidas de los tipos de interés son, por lo general, perjudiciales para los activos de renta fija tradicionales, los valores a tipo variable ofrecen más protección. Un título a tipo variable es un bono que paga un cupón referenciado específicamente a un tipo de interés variable subyacente, como el Libor. A medida que el tipo subyacente (Libor) aumenta, también lo hace el importe del cupón que arroja el bono (y viceversa).

Las titulizaciones de activos (ABS) son un buen ejemplo de ello. Los inversores huyeron de los ABS tras la crisis financiera mundial dado que estos activos pasaron a ser cada vez más complejos y difíciles de entender. Este miedo siguió presente en algunos casos de forma infundada y, dado que algunos bancos se vieron obligados a vender sus posiciones debido a la nueva legislación, las oportunidades de valor se están concentrando en las titulizaciones de activos.

Los préstamos garantizados son otra clase de activos que ofrecen tipos variables. El término "garantizado" hace referencia al orden de prelación superior que confieren estos préstamos sobre los activos de una empresa en caso de quiebra. Los préstamos garantizados son una importante fuente de financiación para determinados negocios, junto con el mercado de bonos de alto rendimiento, así como un motor de rentabilidad potencialmente interesante para los inversores en caso de que los tipos suban.

De qué soluciones disponemos

Pese a las reducidas rentabilidades actuales y el atisbo de futuras subidas de tipos, aún existen oportunidades para los inversores en renta fija. Ya sea mediante el uso de una amplia gama de técnicas en el marco de una estrategia de rentabilidad absoluta, o mediante la gestión activa de la exposición a instrumentos como las titulizaciones de activos y los préstamos garantizados, los equipos de renta fija experimentados siguen pudiendo incrementar los niveles de rentas periódicas y proteger el capital.

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