El vaso medio lleno: ¿qué oportunidades han florecido tras el fraude de Volkswagen?


Como en todos los momentos de la historia en los que se produce un shock de grandes dimensiones, a la sombra de los grandes perdedores aparecen los nuevos ganadores. La reflexión sobre el escándalo de Volkswagen de Luc Simoncini, especialista en inversiones sénior del equipo de renta variable de Kames Capital, gira en torno a esta idea. Cabe recordar que se está hablando de un fraude millonario que afecta a las versiones TDI del Volkswagen Golf, Jetta y Beetle y de los Audi Passat y A3 que se fabricaron entre 2009 y 2015 y que, dadas las dimensiones de la compañía, puede tener un impacto sobre la economía real
 
“Probablemente, pasará mucho tiempo antes de que conozcamos la verdadera magnitud del escándalo de Volkswagen. Sin embargo, este fraude ha generado dudas sobre hasta qué punto se trata de una práctica habitual en la industria automovilística y qué fabricantes y sectores podrían verse implicados o afectados a medio-largo plazo”, comenta Simoncini.

Éste observa que ya ha habido varios sectores que hayan reaccionado a las malas noticias: “A principios de octubre, el sector europeo de fabricación de coches se había dejado un 16% y el de componentes de automoción, un 11%”. El experto afirma que, como consecuencia, “a partir de ahora, las decisiones de inversión dependerán hasta cierto punto del universo de inversión inicial”. “Por ejemplo, nuestro equipo de renta variable global ha reducido la exposición a los fabricantes de equipos originales (OEM) de automoción como medida preventiva, ya que el sector se ve ahora mismo rodeado de incertidumbre mientras otros ofrecen múltiples oportunidades de inversión”, añade.

El especialista cree que este impacto negativo sobre los fabricantes de coches podría extenderse durante un tiempo indeterminado y sería indiscriminado, sin tener en cuenta los fundamentales de cada compañía del segmento. Establece la siguiente comparación: “El escándalo de Volkswagen recuerda demasiado a los que salpicaron a los grandes bancos en el momento álgido del boom financiero, cuando los años de fuerte crecimiento acabaron debilitando las prácticas de buen gobierno corporativo, dando pie a los excesos. Pese a que no todos los bancos adoptaron este tipo de prácticas, todos se vieron castigados por igual hasta que se aclaró la situación y, sobre todo, la postura de los reguladores”.

Además, indica que – a diferencia de con el sector financiero- “en el caso de la industria automovilística, aún no está claro cuál será la respuesta de los reguladores de todo el mundo, especialmente en lo que se refiere a la implementación de nuevas pruebas de medición de emisiones”. Por no hablar de que podría amenazar la estrategia de la extensión de motores diésel en automóviles, que a su vez afectaría negativamente a las valoraciones del grueso del sector. “Desde el punto de vista de un inversor global, existen muchas oportunidades en otros sectores, por lo que en estos momentos no está justificado mantener la exposición al sector del automóvil (que solo representa una pequeña parte del universo de la renta variable global)”, asevera Simoncini.

No obstante, el especialista comenta que el equipo de renta variable de Kames Capital sí va a prestar atención a otros sectores relacionados con la cadena de valor, como la industria química, los fabricantes de equipos y la venta minorista de vehículos “con el fin de determinar si las tesis de inversión individuales se han visto afectadas y si, en conjunto, las expectativas de rentabilidad ajustada al riesgo vuelven a resultar atractivas con el tiempo”. “Este episodio podría servir para que una parte del mercado diésel evolucione hacia la fabricación de coches más ecológicos, más baratos y más eficientes”, concluye.

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