El valor de la mujer en las finanzas


Como parte de la iniciativa Futuro de las Finanzas, CFA Institute celebró recientemente el primero de lo que, esperamos, sean muchos debates dentro de la comunidad financiera internacional para reconocer el valor que la mujer puede aportar a las finanzas, la necesidad de invertir en el desarrollo profesional de las mujeres, y encontrar enfoques y soluciones prácticas para incrementar el número de mujeres en puestos de responsabilidad en toda la industria financiera.

Ríos de tinta se han derramado para defender una mayor diversidad entre los equipos directivos y dentro de los consejos de administración. Sin embargo nos gustaría centranos en dos ideas clave al respecto.

La primera es si sería en beneficio del inversor el hecho de que la mujer tuviese una mayor representación y presencia en la industria financiera. Y una segunda idea que afirma que una mayor diversidad de género, trasladada a la forma de pensar y analizar, puede a menudo llevarnos a obtener mejores resultados. Dicho esto, ¿está la industria financiera atrayendo y, quizás más importante, sabiendo retener a las mujeres?

Recientemente, durante una intervención como presidente en la 68 Conferencia Anual de CFA Institute en Frankfurt, me topé con una audiencia llena de hombres enfundados en sus trajes oscuros. Fue una señal, la que nos delataba el gran problema que se avecina en la industria financiera: la escasez de mujeres, especialmente en las filas de la alta dirección. Y esto no nos pasó desapercibido. Nuestra reputación como profesionales de la inversión está vinculada a la reputación de las empresas que nos emplean. Y para realizar el cambio efectivo, “de adentro hacia afuera", se requiere establecer una profunda y sólida relación con los niveles más sénior que lideran las firmas de la industria financiera.

Nuestra profesión tiene un problema de diversidad. Si vamos a cambiar, debemos hacerlo desde la diversidad. Durante demasiado tiempo la industria financiera ha estado dominada por un perfil demográfico masculino. Y entre las iniciativas que debemos tomar, está la de contratar y promover a más mujeres. Los estudios demuestran que los equipos combinados de mujeres y hombres aportan mayor diversidad en la forma de pensar el proceso de inversión, que lo mejora.

Las mujeres están llamadas a jugar un papel esencial en la economía mundial de las próximas décadas. Las estadísticas señalan la importancia de la gestión de la riqueza de las mujeres: son más longevas, son hoy responsables más que nunca de las decisiones financieras de sus hogares y hay más mujeres empleadas que generan activos de renta y de jubilación personales.

Como afirmaba nuestra colega Marg Franklin, CFA, uno de los mayores retos que tenemos por delante en la industria financiera es cómo retener el talento femenino. No es raro que las mujeres trabajen hasta bien entrados los 30 y 40 años de edad para, luego, tener que salir de la industria cuando el reto entre la crianza de sus hijos y la gestión de su carrera profesional se hace incompatible.

Vamos a hacer de la industria de la inversión un lugar mejor para la mujer.

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