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El Sistema de Ahorro para el Retiro en México a 15 años de existencia


Previo al 1 de julio de 1997, el sistema de pensiones del sector privado era de reparto. Este sistema de beneficio definido permitía a los trabajadores que cumplieran un mínimo de 500 semanas de cotización y tuvieran por lo menos 60 años de edad para pensionarse por el resto de su vida de acuerdo al promedio salarial de los últimos cinco años. El esquema implicaba un costo de más del 61% del PIB para las finanzas públicas del país. Por su parte, hasta antes del 1 de abril de 2007, el sistema de pensiones de los trabajadores al servicio del Estado también era de beneficio definido y al momento de la reforma significaba un costo del 46% del PIB de México.

Varios elementos hicieron inviables a estos sistemas: si bien implicaban respectivas cuotas del patrón, el trabajador y el gobierno, las mismas eran insuficientes para financiar en el largo plazo las pensiones de los jubilados. Asimismo, en materia de la evolución de la pirámide poblacional, para el caso de los cotizantes al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que trabajan para la empresa privada, en 1943 existían 26 trabajadores en activo por cada pensionado, mientras que el día de hoy esta proporción es de tres a uno y se calcula que hacia el 2035 será de uno a uno. Estos dos elementos y la inviabilidad de que año con año se siguieran tomando cantidades extraordinarias del presupuesto para hacer frente a los pagos de pensiones, hicieron inminente la necesidad de una reforma.

Ambas reformas -la de 1997 y la de 2007- dieron viabilidad al sistema de pensiones de México. A diferencia de lo que está sucediendo en otras partes del mundo, principalmente en Europa donde la inviabilidad de las promesas pensionarias es factor central para tener en serios problemas financieros a varios países, los mexicanos contamos con un Sistema de Ahorro para el Retiro que tiene 1.64 billones (trillones en USA) de pesos (aproximadamente 128 mil millones (billones en US de dólares), que representa 11.8% del PIB del país, cuyos recursos han crecido los últimos años a tasas de alrededor de 20% anual, y que servirá para el pago de las pensiones de forma sustentable.

El Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) de México ha generado rendimientos de 13.37% nominal - 6.54% real- durante sus cerca de 15 años de existencia. Con esta gran masa de ahorro interno que se tiene en el país por primera vez en la historia, se financian a empresas y proyectos que generan empleos y desarrollo en el país. Los recursos del SAR financian un cuarto de la deuda de las empresas mexicanas de sectores tan diversos como el del cemento, telecomunicaciones y centros comerciales. Tan solo en el sector vivienda, se tienen invertidos $54,726 millones de pesos, lo que equivale a la construcción de más de 152,000 casas, y en instrumentos estructurados existe una inversión de $43,632 millones de pesos que financian proyectos tan diversos como forestales y de infraestructura carretera.

Este es justamente el círculo virtuoso del SAR: que al tiempo que se otorgan de los rendimientos más competitivos de todo el sector financiero mexicano, se otorguen recursos a empresas y proyectos altamente generadores de empleo que por ende tienen un alto impacto social.

Al momento de su creación, el objetivo del SAR fue contar con un sistema viable y sustentable que permitiera el pago de las pensiones de los mexicanos en el largo plazo. Una vez instrumentado, los objetivos secundarios han sido también centrales: lograr un sentido de pertenencia por parte de los trabajadores de esta propiedad individual que para muchos es su principal patrimonio y para tantos otros es su único vínculo con el sistema financiero formal; y buscar que la regulación, los incentivos y la competencia propicien los menores cobros, los mayores rendimientos posibles y fomenten mayores niveles de ahorro para el logro de una mejor pensión para los futuros pensionados.

Debido a que la reforma del IMSS (trabajadores del sector privado) permite que quienes cotizaron antes y después de la misma seleccionen al momento del retiro el régimen pensionario por el cual desean pensionarse -sea el anterior de reparto pagado por el gobierno o el "nuevo" de contribución definida basado en cuentas individuales- aún se cuenta con una ventana de al menos 30 años antes de que los trabajadores opten de manera generalizada por el SAR para pensionarse. Ello no quiere decir que no se hayan y se estén tomando diversas medidas para fortalecer el sistema y mejorar su funcionamiento y efectividad, pero se tienen algunos años más para potenciar los efectos esperados y realizar mejoras constantes. En ello se está trabajando.

 

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