El sentimiento inversor como guía: tres preguntas y respuestas sobre el behavioural finance


El behavioural finance o análisis del comportamiento de los inversores que está motivado por las emociones es una rama de las finanzas que profundiza en el componente psicológico de los mercados y el cuestionamiento de su eficiencia (entendida como la imposibilidad de ganar al mercado, pues los precios de los activos reflejan toda la información relevante). Una de las firmas que ha apostado decididamente por un modelo basado en el comportamiento es M&G Investments, y lo aplica a productos de su gama multiactivo como el M&G Dynamic Allocation

Qué es

La firma ha elaborado una pequeña guía informativa que analiza los componentes más importantes del behavioural finance. Parte de la constatación de que muchos inversores basan el precio que están dispuestos a pagar por un activo en la percepción que tienen de su potencial inmediato, concentrándose en los pronósticos y el flujo de noticias a corto plazo. “Sin embargo, estos factores distraen al inversor de los fundamentales y le impiden ver al activo como una inversión a largo plazo”, lo que certifica la ausencia de un componente racional en las decisiones de compra y venta de muchos inversores. 

Ojo, no se trata simplemente de ser contrarian: “El behavioural finance no consiste en ir a contracorriente, sino que ayuda al inversor a evaluar en qué medida la emoción del mercado ha distorsionado los precios, para a continuación integrar esta información en su proceso de toma de decisiones”, señalan desde la gestora británica. 

Para poder determinar el peso que tienen las emociones sobre las decisiones de compra y venta, se han detectado cuatro sesgos cognitivos o emocionales que pueden explicar el comportamiento de los mercados: anclaje, confirmación, exceso de confianza y comportamiento de manada. 

El anclaje se refiere a la tendencia a confiar demasiado en un dato específico a la hora de tomar decisiones de inversión. Se entiende como sesgo de confirmación la tendencia a prestar atención sólo a la información que refuta una opinión previa y a descartar o restar importancia a todas las informaciones que sean opuestas a la tesis que tenga el inversor en la cabeza. 

En tercer lugar, se define como sesgo de exceso de confianza cierto comportamiento de los inversores que tiende a evaluar de forma excesivamente optimista las capacidades o conocimientos propios. El sesgo de confirmación tiende a reforzar el de exceso de confianza (“ya lo sabía”). Finalmente, se entiende como comportamiento de manada la tendencia a imitar el comportamiento de un grupo. 

Cómo afecta al mercado

¿Cómo pueden condicionar estos cuatro sesgos el mercado? Un ejemplo reciente de comportamiento irracional han sido las ventas injustificadas en verano de valores con buenos fundamentales por su vinculación con países emergentes, específicamente China. Otro ejemplo está en el desplome del precio de las materias primas vinculadas a la energía, que provocó las ventas en bloque de todo el sector, sin discriminar a las compañías más eficientes de las que menos. “Las teorías financieras “tradicionales”, como por ejemplo la hipótesis del mercado eficiente, asumen que los inversores siempre se comportan de forma lógica y racional. Como todos sabemos, este no es el caso de la naturaleza humana”, observan desde M&G.

En este terreno de juego, el behavioural finance sirve para identificar los errores de apreciación que cometen sistemáticamente las personas a la hora de tomar decisiones de inversión. “Cuando estos errores los repite toda la comunidad inversora, provocan movimientos ilógicos en los precios de los activos. Estas ineficiencias pueden ofrecer una ventana de oportunidad a quienes reconocen cuáles son los motores de estos movimientos de precios y desarrollan estrategias para explotarlos”, añaden desde la firma. Además, indican que la visión de su equipo de inversiones multiactivos es que este tipo de situaciones se repiten con relativa frecuencia: “De hecho, las emociones humanas determinan un porcentaje considerable de los movimientos bursátiles, imponiéndose a los atributos fundamentales de una inversión”.

Cómo se puede beneficiar el inversor

¿Cómo puede un inversor servirse de estos conocimientos para tomar decisiones más documentadas? Aquí, el equipo de inversiones multiactivos propone adoptar un enfoque consistente en “ser objetivos e investigar de forma científica cuánto se nos paga por invertir en un activo determinado”. Un ejemplo práctico: comparar la rentabilidad de un bono gubernamental respecto a la rentabilidad por dividendo de una acción para determinar el atractivo relativo de cada activo. “No obstante, este proceso tiene que ser disciplinado; el inversor no puede dejarse llevar por el sentimiento que rodea a cada activo (quizá todo el mundo esté comprando deuda soberana en ese momento, al considerar que la renta variable es demasiado arriesgada)”. Por tanto, desde la gestora consideran que este enfoque “requiere que los inversores tengan la fortaleza necesaria para no desviarse de su estrategia”. 

Dicho todo esto, desde M&G realizan una última reivindicación sobre la validez de este acercamiento: “En última instancia, el behavioural finance no trata de ignorar el factor humano; más bien pretende reconocerlo, confirmar su importante influencia, y a continuación eliminarlo del proceso analítico a fin de invertir con éxito”.

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