El sector manufacturero sigue siendo revelador …


El impacto del sector manufacturero sobre los ciclos económicos de las economías desarrolladas no parece haberse debilitado a pesar de varias décadas de desindustrialización. La recuperación globalmente débil del sector después de la última gran crisis puede explicar parcialmente el crecimiento frágil del PIB, así como la ausencia de un nuevo ciclo de inversión. Se puede concluir, por tanto,  que las economías desarrolladas siguen siendo sensibles al ciclo productivo y en esto China tiene un papel significativo. El sector manufacturero, en otras palabras, sigue siendo un motor fundamental para el PIB.  

La desindustrialización se puso en marcha en Estados Unidos en los años Cincuenta, la edad de oro para la producción manufacturera: en esa época el sector aglutinaba un empleo cada tres, mientras que en 2015 la proporción es de uno a once. Entre los factores que han determinado la tendencia a la baja, se pueden citar los incrementos de productividad, la automatización industrial, los nuevos competidores globales como China y la reciente digitalización.

En los últimos cinco años, la tendencia a la baja se ha frenado, y eso sugiere que la desindustrialización ha perdido impulso. A pesar de las diferencias entre las mayores economías occidentales (eurozona, Francia, Alemania, Italia, Japón, España, Suiza, Reino Unido y EE.UU.), se nota que el sector manufacturero tiene un gran peso en la evaluación del ciclo económico. En particular, las fases expansivas y negativas del PIB están estrechamente conectadas con los ciclos productivos. Aunque el sector manufacturero sea de tamaño modesto respecto a la economía en su conjunto, sigue siendo un importante factor de oscilación.

Según nuestro análisis, un punto porcentual de crecimiento en el sector manufacturero corresponde a un crecimiento del PIB de entre un cuarto y un tercio de punto porcentual. En el caso específico del Reino Unido, el efecto de la producción sobre el PIB no sólo no ha cambiado, sino que se ha acentuado comparado con el pasado. Por eso seguimos considerando la evolución del sector manufacturero como el indicador guía sobre el crecimiento del PIB, ya que permite de analizar los puntos de inflexión en un ciclo económico. Una aceleración sostenible del crecimiento se podría materializar sólo si el ciclo productivo vuelve a ganar impulso, superando la escasez de inversión.

No hay que olvidar que Alemania y la zona del euro en su conjunto siguen siendo más sensibles a los ciclos productivos que EE.UU.

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