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El principio del final


Si bien Grecia es uno de los países más pequeños de la Unión Europea, las consecuencias de su salida de la moneda única e incluso del club común, pueden ser catastróficas para el resto de los miembros. No sería tanto por el tamaño de su economía, sino por el efecto contagio que podría extenderse a los países más débiles. Sin embargo, la incertidumbre que se está produciendo por la posibilidad de que no pueda cumplir con sus pagos, puede tener consecuencias positivas de medio plazo, ya que produciría que se blindasen al resto de los países en riesgo para sostener el resto de la región.

Después de varios meses alcistas en los mercados financieros en la primera mitad del año, nos encontramos de nuevo en el mismo punto que en 2011. Muy buenos resultados hasta abril, y posteriormente volatilidad y caída de las bolsas hasta finales de octubre. Es posible que estemos entrando en la misma dinámica, pero con una diferencia importante: hay decisiones que ya no se pueden posponer más, y por ello, el resultado final cada día esta más cerca.

La primera implicación positiva de la crisis actual es que está produciendo una devaluación real del euro frente al resto de las principales economías. Posiblemente, lo veamos caer más, hacia la cota del 1,20 con el dólar de aquí a las segundas elecciones griegas. La difícil situación de la economía española (la cuarta por tamaño de la UE), está obligando a que el Gobierno actual tome medidas radicales de reducción del déficit en tan solo cuatro meses, lo que no pudo hacer el gobierno anterior en ocho años en el poder.

Dichas medidas están produciendo una contracción de la demanda interna que debe venir acompañada por ayudas al crecimiento, y por mejoras de competitividad por parte del sector exportador y de servicios. Las últimas se verán reforzadas por la devaluación sostenida del euro en los próximos meses, y la primera con la ayuda del nuevo primer ministro francés, que va a luchar con Alemania para que se cree un “Plan Marshall” que pueda sacar a Europa de la crisis en la que está. Para ello, antes hace falta limpiar la casa y, queramos admitirlo o no, los europeos vivíamos muy por encima de nuestras posibilidades. No se puede gastar más de lo que se ingresa y, lamentablemente, no ha sido así por mucho tiempo.

Las implicaciones que pueda todo esto tener sobre los mercados financieros son varias: veremos posiblemente bajadas de tipos de interés en Europa en la próxima reunión del Banco Central Europeo. Se creara un cordón de seguridad muy sólido en torno a España e Italia, que incluso pueda llegar a garantizar la totalidad de los depósitos bancarios del sistema por parte de los gobiernos, con la intención de evitar una fuga de depósitos del sistema ante la imposibilidad de imponer un “corralito”. Es muy posible que la Reserva Federal de Estados Unidos mantenga sus políticas monetarias expansionistas e incluso lance un nuevo plan QE3. Todo ello englobado dentro de unas reformas muy drásticas del sector financiero en Europa, especialmente en España e Italia.

Si todo lo anterior sucede, veremos tipos de interés muy bajos durante los próximos 24 meses en los países desarrollados; bajada del euro; y una vez vengan los planes de incentivación del crecimiento, recuperación de los mercados bursátiles. Entre medias, la inestabilidad seguirá, la volatilidad podría aumentar, y las oportunidades de inversión a largo plazo cada día serán mayores. Lo difícil es pasar la travesía del desierto sin deshidratarse, es por ello que seguimos recomendando ser prudentes, ir invirtiendo poco a poco, y esperar el momento y las señales adecuadas para volver a entrar a los mercados.

 

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