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¿El principio del fin del drama “Gran Recesión 2008-2009”?


El ambiente económico y de los mercados financieros globales definitivamente ha mejorado a lo largo de este 2014, a pesar del invierno con un Polar Vortex1 en el Hemisferio Norte y de las crisis geopolíticas (aunque aún vigentes, las crisis Ucrania/Rusia e Irak, generan menos ruido en los mercados). Los eventos con potencial de afectar el curso de la economía global finalmente no adquieren el cariz dramático al que estábamos acostumbrados desde fines de 2008, cuando se desencadenó la Gran Recesión. Han transcurrido casi seis años de fuertes movimientos en los precios de los activos por diversos motivos, en los que la hiper-sensibilidad de los inversionistas heridos por la crisis ha sido evidente. Es cierto que se han corregido distorsiones en precios “burbuja”, pero también que se ha sobre-castigado a muchos otros activos.

En la peor crisis luego de la Depresión de los 30s, hace seis años se aplicaron medidas de política económica inéditas en un mundo que experimentaba cambios y re-balanceos en prácticamente todos los ámbitos. Esto plantea un escenario nuevo en el sentido literal de la palabra. De ahí probablemente que se ven relaciones que se han quebrado en variables económicas y de mercado y que el análisis, las proyecciones y opiniones sean tantas y tan divergentes. La mayoría con argumentos válidos, pero que probablemente fallan en lo fragmentado de las visiones. De ser así, el análisis y las conclusiones debieran adoptar un proceso más integral ya que, como sostiene Byron Wien en su columna de julio publicada por Blackrock, “el éxito en las inversiones depende de reconocer los cambios que están sucediendo conforme éstos ocurren y de invertir mucho dinero en lo significativo que esté sucediendo”.

No es tan sencillo. Porque caminamos sobre territorio desconocido. Porque aunque las tasas están en mínimos y la economía mundial crece sostenidamente (aunque lento), las tasas esta vez probablemente no saltarán dejando a la renta variable y a los bonos con spread tan heridos en el camino, como ha sido siempre. Esta vez sería diferente. Las tasas sí debieran subir, pero gradualmente y en magnitud acotada en el corto y mediano plazo, al menos.

Porque las condiciones monetarias actuales incorporan toneladas de dinero buscando rendimiento en instrumentos percibidos como los más seguros posible. Al menos hasta que las perspectivas sean un poco más claras. Porque a pesar que prevalece la desconfianza entre los inversionistas, los bancos centrales de muchos países están comenzando a invertir en acciones a nivel global.

Porque probablemente además de ser China la segunda economía más grande del mundo y que ésta y los países emergentes (no todos) terminen teniendo un segundo despegue que seguirá aumentando su "peso" en la economía global, en los países desarrollados también están ocurriendo cosas que pueden ser calificadas como "revolucionarias".

Porque en Estados Unidos el shale gas, la necesidad de inversión para renovar la infraestructura y la innovación tecnológica, biotecnológica, médica y científica serían la semilla de una segunda revolución industrial. Porque ésta sería una revolución diferente, la que probablemente tendrá un impacto a más largo plazo en la economía estadounidense y no implicaría una baja sustancial en el desempleo, por una mayor incidencia del factor tecnológico y menos del capital humano. Porque ello plantea implícitamente sectores beneficiados y perjudicados más que un boom masivo de las ganancias de las empresas.

Porque Japón está aplicando a través de los Abenomics una política económica nunca antes implementada en ese país y, aunque los costos de corto plazo pueden ser intimidantes para el inversionista, el potencial, de tener éxito, es enorme. Porque Japón ha decepcionado tantas veces en los últimos 30 años, que a los inversionistas les cuesta confiar y se espera ver más resultados antes de formarse una convicción al respecto. Porque en Europa, aunque harían falta medidas de expansión monetaria más decididas, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi ha logrado mantener la liquidez suficiente para evitar un espiral deflacionario y mantener la austeridad que desearía Alemania “guardada”. Porque Italia y España dan señales claras de estar saliendo de la recesión (antes y más rápido de lo previsto). Porque a pesar de su triple caída el Reino Unido se recupera e inclusive debe subir la tasa para controlar el boom en el mercado inmobiliario.

Porque la economía China es un engendro entre el mercado y el estatismo. Porque está evolucionando hacia mayores libertades, pero a la vez las autoridades económicas muestran que tienen y van a seguir teniendo el control y ello también da ciertas garantías de que no va a haber un “aterrizaje forzoso” del gigante asiático. Porque las consecuencias del triunfo de Modi en la India significaría que se implementen las grandes reformas para sacar finalmente del letargo la economía de ese “otro” gigante asiático.

Porque en América Latina se habría terminado con las correcciones a la baja en las proyecciones de crecimiento de las economías y de las utilidades corporativas y aunque el súper ciclo de los commodities es parte del pasado, los precios de las materias primas se estabilizan y el crecimiento mundial les da un soporte. Porque la demanda doméstica se ha convertido en un creciente driver de la mayoría de las economías de la región. Porque las perspectivas plantean desafíos gigantes ya que la población tiene mayores expectativas producto de ámbitos que no se han desarrollado al ritmo de la economía.

Porque después de tres años de decepción de las economías emergentes, los inversionistas reconocen que es tiempo de revisar sus asignaciones a estos mercados en los que se han mantenido subponderados y de donde han salido flujos sin parar en el último tiempo.

Porque prevalecen riesgos económicos sociales y geopolíticos, aunque respecto de estos últimos cada vez parece menos probable que generen conflictos armados a nivel global que puedan implicar riesgo sistémico.

Porque algunos activos lucen sobrevaluados (dentro de la renta fija mayormente), hay otros en que aún hay valor (acciones en países desarrollados) y otros a precios atractivos (en mercados emergentes). Porque la volatilidad en mínimos puede querer decir que en algún momento pronto se va a disparar o que no hay burbujas como para que suba o que no es un indicador que diga mucho ya. Porque están pasando muchas cosas, variadas en disciplina, lugar geográfico, sector y empresa. Porque su monitoreo es esencial al invertir.

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