El papel de la eficiencia energética en la evolución del precio del petróleo


Pese al repunte de los últimos meses, los precios que presenta actualmente el barril de crudo no son los que se veían hace menos de un año. La gran pregunta es si el petróleo va a estabilizarse en los niveles actuales por un periodo prolongado de tiempo, o si se trata de una  corrección –atribuida primordialmente a una dislocación de la oferta- que, aunque espectacular, tendrá un impacto limitado. Los encargados de dar la respuesta a esta pregunta son Joshua Freedman y Daniel Lacalle, gestores respectivamente de BlackRock y PIMCO especializados en energía y materias primas. Ambos han impartido un panel sobre energía en la última conferencia anual que ha celebrado Morningstar en Madrid. 

Los dos consideran que, además de la oferta, los inversores deben buscar respuestas igualmente en la parte de la demanda, pues presenta cambios que son estructurales. “La demanda de petróleo ha excedido las expectativas de forma consistente durante los últimos diez años”, comenta Lacalle. En este contexto, aconseja que “no se debe ignorar la eficiencia como un factor con un peso tremendo sobre la oferta y la demanda, y de gran ayuda para su equilibrio”. Freedman corrobora este punto de vista; mientras que recuerda que los medios de comunicación han prestado mucha atención al análisis de la parte de la oferta para explicar la caída de los precios, considera que “lo importante es centrarse en la demanda, se está produciendo una erosión estructural por la eficiencia”. 

Cuál es exactamente el impacto de la eficiencia tecnológica sobre los precios? Para el representante de BlackRock, se está dejando notar de forma clara en la demanda de automóviles. Explica que en los países emergentes los vehículos aún tienen una baja penetración y la demanda de los ciudadanos por medios de transporte aún es superior al peso de la eficiencia (están dispuestos a comprar autocares de todo tipo). En cambio, en los países desarrollados el mercado está maduro, de hecho “existe un número exagerado de coches y estos cada vez son más eficientes”. Por ello, la perspectiva de BlackRock es que se reduzca la demanda de utilitarios – “ya empezó a caer y caerá aún más”, matiza el gestor-, lo que a su vez tendrá impacto sobre la demanda de petróleo. 

Por su parte, Lacalle indica que “la eficiencia tiene impacto sobre el potencial alcista, dado que las fuerzas que la guían van cambiando en función de los precios de las materias primas”. El experto calcula que esta tendencia marginal de erosión de la demanda es no obstante gestionable por las compañías. Para el representante de PIMCO, la última gran caída del precio del crudo guarda paralelismos con la registrada a finales de la década de 1980: “No es sólo que haya cambiado la oferta, sino que también han caído los costes marginales por la mejora de la eficiencia”. A esto añade que el petróleo ofertado se ha incrementado de forma exponencial gracias a la revolución del gas pizarra, por lo que la oferta va a seguir siendo sostenida a pesar del preocupante repunte de las tensiones en zonas productoras de petróleo en Oriente Medio, con la guerra de Siria, la inestabilidad en Egipto y Libia, el avance del Estado Islámico en Irak y Siria y, ahora, las revueltas en Yemen y su conflicto diplomático con Irán. 

Para Freedman, las nuevas técnicas de extracción desarrolladas en EE.UU. han contribuido a incrementar la oferta, pero al mismo tiempo han mostrado una reacción muy rápida al colapso de los precios: al caer el precio del barril, muchos proyectos de extracción dejaron de ser rentables. No obstante, el gestor percibe novedades relativas a los costes de mantenimiento: “No parece que el gas pizarra vaya a ser un productor marginal ni un fenómeno cíclico en el corto plazo. Percibimos una tendencia de largo plazo de reducción de los costes empleados en instalaciones después de que estos se duplicaran entre 2010 y 2014. Si esa tendencia continúa, el precio del petróleo se mantendrá bajo durante más tiempo. Esto es malo para la materia prima en sí, pero es positivo para los productores”. “No se trata de dónde se sitúa el precio, sino de cuáles son los costes marginales”, corrobora Lacalle en referencia a que el abaratamiento de las tecnologías también se refleja en los proyectos de explotación. 

Cambios estructurales en la industria energética

“La industria se ha beneficiado de la capacidad suficiente y el poder de fijación de precios en los últimos diez años, pero ahora esto está cambiando”, asegura el representante de BlackRock, que considera que la energía ha dejado de ser un sector eminentemente growth para adquirir un sesgo más value. Para poder seguir generando alfa en este nuevo entorno, afirma preferir las compañías con una exposición más de nicho que les permita conservar dicho poder de fijación de precios y cuyos activos sean de alta calidad, así como las compañías que estén mejor posicionadas para beneficiarse de los recortes en los costes. “Tenemos que ser conscientes de que este sector está atravesando dificultades para crecer, hay que ser muy selectivos”, puntualiza el de PIMCO. Lacalle percibe oportunidades en algunas grandes capitalizadas, pero no en todas las que son integradas. 

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